Esta condición autoinmune crónica puede afectar el corazón, los pulmones, los riñones y la piel, y se ha reconocido recientemente como factor de riesgo cardiovascular independiente. Con diagnóstico temprano y tratamiento moderno, la remisión es una meta alcanzable.

La artritis reumatoide es una de las condiciones más frecuentes en la práctica reumatológica y una de las que mayor impacto sistémico puede tener en la vida de los pacientes. Más allá del dolor articular, su carácter autoinmune la convierte en una enfermedad capaz de comprometer múltiples órganos. La revista Medicina y Salud Pública conversó con la doctora Paloma Alejandro Silva, reumatóloga y miembro de la junta directiva de la Asociación de Reumatólogos de Puerto Rico, durante la convención anual de dicha organización celebrada en el Hotel El Conquistador.
La artritis reumatoide se origina cuando el sistema inmune produce anticuerpos que atacan las propias articulaciones del paciente, desencadenando inflamación y destrucción estructural progresiva. "Es una condición sistémica que envuelve diferentes órganos, coyuntura y es autoinmune", explicó la doctora Alejandro Silva. "Tienes unos anticuerpos malos en la sangre que atacan tus propias coyunturas creando inflamación y destrucción de la estructura de la coyuntura."
Los síntomas iniciales incluyen dolor, inflamación y rigidez matutina en articulaciones pequeñas como las manos, muñecas, pies y rodillas. Sin embargo, la enfermedad puede manifestarse también con fiebre sin causa aparente, anemia, plaquetas bajas y compromiso de corazón, pulmones, riñones y piel.
"Son pacientes que comienzan a tener síntomas de dolor, inflamación, endurecimiento mañanero en articulaciones pequeñas", señaló la especialista. "Puede estar asociado con fiebres que no saben la razón de la fiebre."
Uno de los hallazgos más relevantes de los últimos años es el reconocimiento formal de la artritis reumatoide como factor de riesgo cardiovascular. "Las guías este año de la Asociación Americana de Cardiología le añadieron como uno de los factores de riesgo en pacientes para controlar mejor el colesterol", indicó la doctora Alejandro Silva.
Además, los pacientes con esta condición presentan mayor probabilidad de desarrollar obesidad, diabetes, hipertensión y osteoporosis. El uso prolongado de corticosteroides orales para controlar la inflamación agrava este último riesgo. "Como se utiliza mucho la cortisona oral para controlarlo, pues entonces este medicamento puede ser sumamente tóxico, causar osteoporosis", advirtió la especialista.
El enfoque terapéutico actual apunta al diagnóstico y la intervención tempranos. La estrategia conocida como treat to target, o tratamiento orientado a una meta específica, busca alcanzar la remisión o la baja actividad de la enfermedad mediante evaluaciones cada 3 meses y ajustes en el esquema farmacológico cuando sea necesario.
"Usualmente utilizamos medicamentos orales para bajar la inflamación rápido como es la prednisona, pero queremos comenzar estos pacientes en biológicos o medicamentos más avanzados rápido para poder parar esa cadena de inflamación", explicó la doctora Alejandro Silva. Entre los recursos disponibles se encuentran el metotrexato, los biológicos inhibidores del TNF y los inhibidores de JAK, cada uno con mecanismos de acción distintos sobre el sistema inmune.
El objetivo del tratamiento agresivo es evitar consecuencias irreversibles. "Lo que queremos evitar es que el paciente no termine con un reemplazo de cadera, un reemplazo de rodilla", sostuvo la reumatóloga. "Queremos ser agresivos para evitar esas complicaciones a largo plazo."
La adherencia al tratamiento y al seguimiento médico es determinante para el pronóstico. La doctora Alejandro Silva subrayó que muchos pacientes acostumbrados al dolor pueden subestimar su estado real de la enfermedad y abandonar la medicación al sentirse mejor, lo cual puede generar daño articular irreversible.
"El paciente tiene que tener ese autocuidado", enfatizó. "Adherirse a su tratamiento, igual como mencionamos, dieta, ejercicio, descanso, que es importante como tratamiento complementario." El manejo de la artritis reumatoide es, en definitiva, un esfuerzo conjunto entre el equipo médico y el paciente comprometido con su salud.