Vacunación infantil: ¿qué cambia realmente en Puerto Rico tras la nueva orden de Trump?

La orden ejecutiva modifica las categorías de recomendación de varias vacunas infantiles en Estados Unidos, pero no obliga actualmente a Puerto Rico a adoptar esos cambios. La principal oficial médico del Departamento de Salud advierte sobre posibles consecuencias si se retrasa o divide la vacunación, particularmente en el caso de la triple viral.

Andrea Bazurto Gutiérrez

    Vacunación infantil: ¿qué cambia realmente en Puerto Rico tras la nueva orden de Trump?

    La nueva orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump sobre las recomendaciones federales de vacunación infantil en Estados Unidos ha generado dudas entre las familias sobre qué vacunas podrían cambiar y qué implicaciones tendría para Puerto Rico. Sin embargo, de acuerdo con la doctora Iris Cardona, principal oficial médico del Departamento de Salud de Puerto Rico, la medida no representa por ahora un cambio significativo para el territorio.

    En entrevista con la revista Medicina y Salud Pública, Cardona explicó que la orden establece una política pública para la administración estadounidense y modifica la clasificación de algunas vacunas dentro de las recomendaciones universales, pero no elimina su disponibilidad ni establece nuevos requisitos escolares para Puerto Rico.

    ¿Qué cambia con la nueva orden ejecutiva?

    Según explicó Cardona, la orden establece tres categorías para las vacunas: aquellas recomendadas universalmente para todos los niños o adolescentes dentro del rango de edad correspondiente; las dirigidas a personas que presentan determinados factores de riesgo; y aquellas para las que se plantea una decisión informada luego de discutir con un profesional de la salud.

    Entre las vacunas que dejan de estar dentro de la categoría de recomendación universal se encuentran algunas contra la hepatitis, meningitis, rotavirus, COVID-19 e influenza, entre otras.

    La especialista enfatizó que esto no significa que dichas vacunas dejen de recomendarse o que dejen de estar disponibles. La orden establece que los programas federales cubrirán las vacunas incluidas en las tres categorías y promueve una discusión entre los padres y los proveedores de salud sobre los beneficios y riesgos de cada inmunización.

    Además, Cardona aclaró que una declaración previa del Departamento de Salud y Recursos Humanos de Estados Unidos, emitida en enero de 2026 y relacionada con estos cambios, fue impugnada en los tribunales y permanece en pausa desde marzo.

    Puerto Rico mantiene capacidad para establecer sus recomendaciones

    La nueva política federal no obliga automáticamente a Puerto Rico a modificar su calendario de vacunación.

    Cardona explicó que las recomendaciones del gobierno federal aplican como recomendaciones para los estados y territorios, pero estos conservan cierto grado de autonomía. Además, existe una diferencia entre las recomendaciones generales de vacunación, las dirigidas a grupos de riesgo y los requisitos para ingresar a instituciones educativas.

    En Puerto Rico, estos últimos están regulados por legislación local. La Ley de Vacunación de Estudiantes, vigente desde 1983 y posteriormente enmendada, establece las vacunas requeridas para ingresar a escuelas, centros de cuido y universidades, además de contemplar determinadas excepciones.

    Por ello, la orden ejecutiva estadounidense no establece por sí misma nuevos requisitos escolares en Puerto Rico.

    La triple viral genera especial preocupación

    Uno de los puntos que, según Cardona, podría generar mayor confusión es el relacionado con la vacuna triple viral o MMR, que protege contra el sarampión, las paperas y la rubéola.

    La orden plantea que, cuando existan los antígenos por separado, se prefiera la administración individual de las vacunas en lugar de utilizar la formulación combinada.

    Sin embargo, la doctora señaló que actualmente estas vacunas no existen por separado en Estados Unidos y en la mayoría de los países, por lo que habría que observar cómo responde la industria ante esa disposición y si sería posible producirlas individualmente.

    Mientras tanto, Cardona subrayó la importancia de mantener protegidos a los niños frente a estas tres enfermedades, especialmente contra el sarampión.

    "Podríamos estar dejando niños desprotegidos y veríamos de vuelta el sarampión común", advirtió.

    La preocupación se relaciona también con el posible retraso que podría producirse si las vacunas que actualmente se administran juntas tuvieran que aplicarse por separado.

    Dividir las vacunas podría prolongar el tiempo de protección

    La orden también plantea la conveniencia de no administrar demasiadas vacunas en una misma visita y favorecer, en algunos casos, su segmentación.

    Cardona reconoció que esta práctica ya se realiza en algunos lugares, pero explicó que puede complicar el cumplimiento del calendario, debido al tiempo que transcurriría entre una administración y otra.

    "Podría ser mucho tiempo y dejaría a los niños vulnerables", señaló.

    La especialista recordó que las edades y los intervalos establecidos para cada vacuna responden a distintos factores, entre ellos el momento en que una población es más vulnerable a una enfermedad, la evidencia disponible sobre la respuesta inmunológica y el número de dosis necesarias para alcanzar una protección adecuada.

    Como ejemplo mencionó la vacuna contra el polio, que comienza a administrarse desde los dos meses de edad mediante una serie de dosis debido a la vulnerabilidad de los niños pequeños y a la gravedad de las posibles consecuencias de la infección, que pueden incluir parálisis y muerte.

    También destacó el esquema contra difteria, tétanos y tosferina, así como la vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH), que continúa formando parte de las recomendaciones universales y puede administrarse desde los nueve años, aunque suele recomendarse entre los 11 y 12 años.

    La evidencia científica sobre las vacunas no ha cambiado

    Ante la posibilidad de que estas modificaciones respondan a nueva evidencia científica, Cardona fue enfática: la información científica disponible sobre las vacunas no ha cambiado como consecuencia de la orden ejecutiva.

    "No hay ningún estudio científico que haya salido en la inmediatez de esta orden ejecutiva que valide que son necesarios cambios", sostuvo.

    La especialista explicó que la orden representa la política pública de la administración de Trump y establece recomendaciones sobre cómo deberían organizarse las vacunas, pero no establece una obligación general de vacunación ni modifica automáticamente los requisitos escolares.

    ¿Qué deben hacer los padres?

    Ante las dudas que puedan surgir entre las familias puertorriqueñas, Cardona recomendó acudir directamente al pediatra que atiende al niño.

    La principal oficial médico del Departamento de Salud destacó que el profesional que conoce la historia clínica del paciente es quien cuenta con la información necesaria para orientar a los padres sobre cuáles vacunas necesita y en qué momento debe recibirlas.

    Aunque reconoció que existen libros, estudios científicos y múltiples fuentes disponibles en internet, insistió en que las decisiones sobre la vacunación infantil deben tomarse con orientación médica.

    "Hablar con su pediatra", resumió Cardona como el primer paso para los padres que tengan dudas ante los cambios anunciados en Estados Unidos.

    De esta manera, mientras la orden ejecutiva establece una nueva política federal en Estados Unidos, el calendario y los requisitos de vacunación aplicables en Puerto Rico continúan sujetos a las disposiciones y determinaciones locales, por lo que las familias no deben asumir que los cambios anunciados en Estados Unidos modifican automáticamente el esquema de vacunación de sus hijos en el territorio.

    Más noticias de Pediatría