Anomalías testiculares en niños: hernias, hidroceles, testículos no descendidos requieren pronta atención

Un abultamiento en la ingle, escroto aumentado de tamaño o la ausencia de uno o ambos testículos en la bolsa escrotal pueden ser señales de alerta. El cirujano pediátrico Humberto Lugo Vicente explicó que estas condiciones requieren evaluación médica y tratamiento oportuno para prevenir complicaciones como infertilidad o daños en órganos.

Andrea Bazurto Gutiérrez

    Anomalías testiculares en niños: hernias, hidroceles, testículos no descendidos requieren pronta atención

    Las anomalías relacionadas con los testículos y la región inguinal son algunas de las condiciones congénitas más frecuentes en la población pediátrica. Aunque pueden detectarse desde los primeros meses de vida, en ocasiones pasan desapercibidas hasta que aparecen síntomas más evidentes.

    Durante una entrevista con la revista Medicina y Salud Pública, el cirujano pediátrico Dr. Humberto Lugo Vicente destacó la importancia de que los padres examinen regularmente la zona genital de sus hijos para identificar señales de alerta y buscar atención médica temprana.

    Hernia inguinal: la anomalía más frecuente

    Según el especialista, la condición más común es la hernia inguinal, seguida por el hidrocele y, en tercer lugar, el testículo no descendido.

    La hernia inguinal suele manifestarse como un abultamiento en la región de la ingle que puede extenderse hasta el escroto. Este bulto puede aparecer y desaparecer de manera espontánea, lo que puede generar confusión entre los padres.

    "Lo primero que ve un padre cuando tiene un niño o niña que pueda tener una hernia inguinal es un abultamiento en el área inguinal", explicó el médico.

    El especialista indicó que esta condición ocurre porque el canal inguinal no se cierra completamente durante el desarrollo fetal. Como consecuencia, estructuras como el intestino, la vejiga o incluso el ovario en las niñas pueden desplazarse a través de ese defecto congénito.

    Prematuridad y presión abdominal aumentan el riesgo

    El Dr. Lugo Vicente señaló que el cierre del canal inguinal ocurre durante el último trimestre del embarazo, por lo que los bebés prematuros presentan una mayor probabilidad de desarrollar hernias.

    Asimismo, explicó que situaciones que aumentan la presión dentro del abdomen pueden favorecer la aparición del abultamiento, entre ellas:

    • Crisis de asma.

    • Estreñimiento.

    • Esfuerzos físicos.

    • Cualquier condición que incremente la presión intraabdominal.

    "Al no cerrar el canal, la presión del abdomen aumentada hace que la víscera o el intestino se vaya y se pase por ese boquete", detalló.

    Testículo no descendido: una condición que puede afectar la fertilidad

    La tercera anomalía más frecuente es el testículo no descendido, una condición en la que el órgano no completa su recorrido normal hacia el escroto durante la gestación.

    De acuerdo con el especialista, el descenso testicular suele ocurrir durante el tercer trimestre del embarazo, razón por la cual los bebés prematuros presentan un mayor riesgo de esta alteración.

    El médico indicó que una señal de alerta para los padres es notar que la bolsa escrotal está vacía o identificar un pequeño nódulo en la región inguinal.

    Además, advirtió que retrasar el tratamiento puede tener consecuencias sobre la fertilidad futura.

    "Si este testículo no baja antes de los dos años de edad, el testículo se arresta en el crecimiento de las espermatogonias", explicó.

    Por esta razón, señaló que el manejo debe realizarse de forma temprana y que, idealmente, la corrección debe efectuarse antes del primer año de vida para favorecer el desarrollo normal del tejido testicular.

    Hidrocele: acumulación de líquido en el escroto

    Otra de las anomalías descritas por el especialista es el hidrocele, una acumulación de líquido alrededor del testículo que provoca aumento de volumen en el escroto.

    El médico explicó que los padres pueden sospechar esta condición cuando observan una bolsa escrotal aumentada de tamaño y con una apariencia violácea, aunque aclaró que se trata de una acumulación de líquido, a la que describió como una "hernia de agua".

    ¿Cuándo buscar atención médica?

    El Dr. Lugo Vicente enfatizó que ninguna de estas tres condiciones debe ignorarse y que todas requieren valoración médica.

    En el caso de las hernias inguinales, alertó que representan el mayor riesgo debido a que una porción de intestino u otro órgano puede quedar atrapada dentro del defecto, comprometiendo su circulación sanguínea.

    Cuando esto ocurre, el niño puede presentar dolor agudo, enrojecimiento de la zona y requerir atención de emergencia.

    Por ello, recomendó que las hernias sean corregidas quirúrgicamente poco tiempo después de ser diagnosticadas, especialmente en bebés prematuros, quienes presentan un mayor riesgo de complicaciones.

    Señales de alerta que los padres no deben pasar por alto

    Como recomendación final, el especialista exhortó a los padres a aprovechar el cambio de pañal y la higiene diaria para examinar la región genital de sus hijos.

    Las principales señales de alarma incluyen:

    • Un abultamiento en la ingle que aparece y desaparece.

    • Un escroto aumentado de tamaño o con apariencia violácea.

    • La ausencia de uno o ambos testículos dentro de la bolsa escrotal.

    Ante cualquiera de estas manifestaciones, el experto insistió en la importancia de solicitar una evaluación médica para determinar si se trata de una hernia inguinal, un hidrocele o un testículo no descendido y establecer el tratamiento adecuado de manera oportuna.

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