Un estudio internacional descubrió el mecanismo biológico que provoca las lesiones coronarias más severas en la enfermedad de Kawasaki. Los hallazgos apuntan a la proteína HIF2 como una posible diana terapéutica para prevenir complicaciones cardíacas en niños.

La enfermedad de Kawasaki, una patología rara que afecta principalmente a menores de cinco años, es una de las principales causas de enfermedad cardíaca adquirida en la infancia en países desarrollados.
Ahora, un equipo internacional liderado por investigadores del Instituto de Investigaciones Biomédicas Sols-Morreale (IIBM-CSIC-UAM) identificó un mecanismo clave detrás del daño coronario asociado a los casos más graves de esta enfermedad, un hallazgo que podría abrir la puerta al desarrollo de tratamientos más específicos para proteger el corazón.
Los resultados, publicados en la revista Circulation, muestran que la activación prolongada de la respuesta celular a la falta de oxígeno desencadena alteraciones inflamatorias y vasculares capaces de reproducir muchas de las lesiones coronarias observadas en pacientes con enfermedad de Kawasaki.
Este proceso está controlado por proteínas conocidas como factores inducibles por hipoxia (HIF), cuya función es ayudar a las células a adaptarse cuando disminuye la disponibilidad de oxígeno. Estas proteínas participan en procesos esenciales como la formación de vasos sanguíneos, la reparación de tejidos y la respuesta cardiovascular frente al daño.
Para comprender cómo se originan estas complicaciones, los investigadores desarrollaron un modelo experimental en ratones en el que la vía de respuesta a la falta de oxígeno permanecía activada de forma constante en células involucradas en la formación y mantenimiento de las arterias coronarias.
Los animales desarrollaron alteraciones cardiovasculares muy similares a las observadas en los casos más graves de la enfermedad, incluyendo dilatación de las arterias coronarias, inflamación vascular, trombosis, calcificación y daño del tejido cardíaco.
Además, los análisis moleculares identificaron cambios en genes relacionados con procesos inflamatorios, coagulación y progresión del daño vascular.
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio fue comprobar que la inactivación de HIF2 en el modelo experimental logró revertir las alteraciones cardiovasculares observadas y normalizar los cambios moleculares asociados a la enfermedad.
Según los investigadores, este resultado permitió identificar a HIF2 como un regulador esencial del daño coronario y una posible diana terapéutica para prevenir las complicaciones cardiovasculares más graves de la enfermedad de Kawasaki.
El equipo analizó además tejido cardíaco de pacientes con enfermedad de Kawasaki y encontró presencia de HIF2 tanto en las lesiones coronarias como en las células inflamatorias que las rodeaban.
Para los autores, este hallazgo refuerza la relevancia clínica de los resultados obtenidos en laboratorio y respalda el potencial de esta proteína como objetivo para futuras terapias dirigidas.
La enfermedad de Kawasaki afecta los vasos sanguíneos y se presenta principalmente en niños menores de cinco años. Aunque es poco frecuente a nivel mundial, su incidencia es mayor en Japón, donde se registran alrededor de 90 casos por cada 100.000 niños.
En sus formas más severas puede provocar dilatación de las arterias coronarias, aneurismas, trombosis y otras complicaciones que aumentan el riesgo de problemas cardíacos durante la adolescencia y la vida adulta.
Actualmente existen tratamientos eficaces para controlar la enfermedad, como las inmunoglobulinas intravenosas, los corticoides y algunos agentes biológicos. Sin embargo, todavía no hay terapias diseñadas específicamente para prevenir el daño en las arterias coronarias, una necesidad que este nuevo descubrimiento podría ayudar a cubrir en el futuro.