El Departamento de Salud de Puerto Rico confirmó el primer caso de botulismo infantil en la isla. La paciente, una bebé menor de 12 meses, fue atendida bajo protocolo especializado y, tras recibir tratamiento, presenta mejoría clínica. Las autoridades continúan la investigación.

Las autoridades sanitarias confirmaron un caso de botulismo infantil, una enfermedad poco frecuente causada por una neurotoxina que afecta directamente las terminaciones nerviosas del cuerpo.
En entrevista con la revista Medicina Salud Pública, la Principal Oficial de Epidemiología del Departamento de Salud de Puerto Rico, Miriam Ramos, explicó que se trata de una sustancia altamente peligrosa.
"La toxina botulínica es una de las sustancias más mortales que se conocen porque es una neurotoxina y afecta directamente a las terminaciones nerviosas del ser humano que lo padece", indicó.
Según la funcionaria, en los infantes el riesgo es mayor debido a que su sistema nervioso está en desarrollo, lo que puede generar síntomas como debilidad muscular, dificultad para alimentarse, estreñimiento, disminución de movimientos, pérdida del control de la cabeza y, en algunos casos, dificultad respiratoria.
Estos signos, explicó, fueron parte del cuadro clínico de la paciente, lo que permitió orientar el diagnóstico hacia botulismo infantil.
Las autoridades indicaron que ya existe evidencia clínica y resultados preliminares que apuntan a la presencia de la toxina botulínica en la menor.
El Centro para el Control de Enfermedades (CDC) autorizó la recolección de muestras clínicas y ambientales, mientras que el Centro de Botulismo Infantil ha acompañado el manejo del caso.
"Desde el primer momento se activó el protocolo correspondiente", señaló Ramos, quien destacó la coordinación entre el hospital, el Departamento de Salud y los expertos internacionales.
El Departamento de Salud informó que se realiza una investigación epidemiológica que incluye componentes clínicos y ambientales para determinar el posible origen de la exposición. Como parte del proceso, se tomaron muestras de alimentos que fueron enviadas al CDC para su análisis. Hasta el momento, las autoridades indicaron que no cuentan con resultados concluyentes.
La funcionaria aclaró que no hay evidencia de una fuente específica de contagio ni riesgo para otros infantes.
"No se ha identificado ninguna fuente que pueda estar afectando a otros bebés", afirmó.
Las autoridades subrayaron que, a diferencia de brotes anteriores en Estados Unidos relacionados con fórmulas infantiles, este caso no está vinculado a ningún producto específico.
Por esta razón, no se han emitido alertas sanitarias ni retiros de productos del mercado.
Sobre el estado de salud de la bebé, el Departamento de Salud informó que ha mostrado mejoría tras la administración del tratamiento.
"Ya tiene movimientos en sus extremidades", explicó la funcionaria, agregando que la evolución es positiva dentro de la complejidad del caso.
Las autoridades continúan el seguimiento médico y epidemiológico del caso, considerado raro en la población infantil, mientras la bebé permanece bajo observación especializada.