Un estudio encontró que un mayor consumo de carnes procesadas se asocia con un incremento en el riesgo de cáncer gástrico y adenocarcinoma de esófago. También se identificó una asociación entre la ingesta de carne blanca y el cáncer gástrico no cardial en mujeres.

El consumo de carne y su posible relación con distintos tipos de cáncer continúa siendo objeto de investigación. Ahora, un estudio multicéntrico realizado en Europa analizó durante más de 14 años los hábitos alimentarios de cientos de miles de personas y encontró asociaciones entre determinados tipos de carne y el riesgo de desarrollar cáncer gástrico y adenocarcinoma de esófago.
La investigación, liderada por Catalina Bonet, investigadora de la Unidad de Nutrición y Cáncer del Instituto Catalán de Oncología (ICO), en España, incluyó a 450.112 participantes de 10 países europeos, de los cuales el 70,8 % eran mujeres.
Los investigadores evaluaron el consumo de carne roja, carnes procesadas y carne blanca al inicio del estudio.Durante un seguimiento promedio de 14,1 años, se identificaron 876 casos de cáncer gástrico y 215 casos de adenocarcinoma de esófago.
Los resultados mostraron que por cada incremento de 30 gramos diarios de carnes procesadas, el riesgo de cáncer gástrico aumentó un 9%, mientras que el riesgo de adenocarcinoma de esófago se incrementó un 13%.
La asociación se mantuvo incluso después de ajustar los análisis por el consumo de otros tipos de carne, lo que refuerza la consistencia de los hallazgos observados por los investigadores.
Además de los resultados relacionados con las carnes procesadas, el estudio encontró una asociación entre el consumo de carne blanca y el riesgo de cáncer gástrico no cardial.
Por cada aumento de 20 gramos diarios de carne blanca, el riesgo de este subtipo de cáncer aumentó un 12%. Los investigadores señalaron que este hallazgo fue particularmente evidente en mujeres, en quienes el riesgo se incrementó un 20%.
Los autores advirtieron que este resultado requiere validación en futuras investigaciones para confirmar si se trata de una asociación consistente o de un hallazgo específico de esta cohorte.
El análisis por sexo mostró patrones distintos. En los hombres, el aumento del riesgo de cáncer gástrico estuvo principalmente relacionado con un mayor consumo de carnes procesadas.
En las mujeres, en cambio, la asociación más destacada fue la observada entre el consumo de carne blanca y el cáncer gástrico no cardial.
Los investigadores señalaron que futuros estudios deberán profundizar en los mecanismos biológicos que expliquen estas diferencias y aportar evidencia que contribuya al desarrollo de recomendaciones dietarias orientadas a reducir el riesgo de cáncer.
Los autores reconocieron algunas limitaciones. La información sobre la dieta fue recopilada únicamente al inicio del estudio, por lo que no fue posible determinar si los hábitos alimentarios cambiaron durante el seguimiento.
Asimismo, no se contó con información sobre la infección por Helicobacter pylori, uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de cáncer gástrico, ni sobre otras posibles variables que podrían influir en los resultados.