Cáncer de ovario: síntomas que pueden pasar inadvertidos y claves para orientar el tratamiento

La doctora Omayra Reyes, Hematóloga y Oncóloga explicó por qué el dolor abdominal persistente, la distensión y los antecedentes familiares requieren atención.

Lukas Salomón Osorio

    Cáncer de ovario: síntomas que pueden pasar inadvertidos y claves para orientar el tratamiento

    El dolor pélvico o abdominal, la distensión y los cambios persistentes en el apetito pueden ser señales de alerta del cáncer de ovario, una enfermedad que en sus etapas iniciales puede no producir manifestaciones evidentes. Reconocer estos cambios y consultar oportunamente permite evaluar sus posibles causas y determinar si se necesitan estudios adicionales.

    Durante la Convención Anual de la Asociación de Hematología y Oncología Médica de Puerto Rico (AHOMPR), la doctora Omayra Reyes,  Hematóloga y Oncóloga abordó los síntomas que pueden acompañar esta enfermedad y las opciones terapéuticas disponibles, especialmente cuando el cáncer reaparece después del tratamiento.

    La especialista advirtió que algunas pacientes pueden experimentar molestias intermitentes o cambios abdominales sin identificar de inmediato que necesitan una evaluación médica.

    "Hay síntomas silenciosos como el dolor que no es constante o distensiones abdominales. La mujer puede tener la impresión de que estuviera embarazada, pero como síntomas no tan evidentes están la pérdida de peso y del apetito", explicó.

    Aunque estas manifestaciones también pueden deberse a condiciones no cancerosas, cuando son nuevas, persistentes o se presentan con mayor frecuencia, es importante consultar con un profesional de la salud.

    Síntomas y antecedentes familiares: cuándo consultar

    Entre los síntomas que pueden presentarse en el cáncer de ovario están la hinchazón o distensión abdominal persistente, el dolor pélvico o abdominal, la sensación de llenura poco después de comenzar a comer y los cambios en los hábitos urinarios. Ninguno de estos síntomas confirma por sí solo la presencia de un tumor, pero su persistencia justifica una evaluación clínica.

    Reyes destacó la importancia de acudir al ginecólogo cuando aparecen molestias que no son habituales. Según explicó, la valoración médica puede orientar la necesidad de estudios de imagen, como una tomografía, de acuerdo con los hallazgos y la sospecha clínica.

    La especialista también hizo referencia a las mujeres con antecedentes de cáncer de ovario o de seno. En estos casos, es importante conocer el historial familiar y determinar si puede existir una predisposición hereditaria.

    Algunas variantes genéticas, como las que afectan los genes BRCA1 y BRCA2, pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de ovario. Por ello, según los antecedentes personales y familiares, el médico puede recomendar asesoramiento genético, pruebas específicas y medidas individualizadas de reducción de riesgo.

    No obstante, las imágenes no constituyen un método de detección rutinaria recomendado para todas las mujeres sin síntomas. En quienes presentan un riesgo hereditario elevado, la estrategia debe definirse con especialistas según sus circunstancias clínicas.

    El tiempo hasta la recaída puede orientar el tratamiento

    El manejo del cáncer de ovario depende de factores como el tipo de tumor, su extensión, los tratamientos recibidos y la respuesta de cada paciente. Cuando la enfermedad reaparece después de una quimioterapia basada en platino, el tiempo transcurrido desde la última dosis es uno de los elementos que el equipo médico considera para seleccionar el siguiente tratamiento.

    "Si una paciente recibió quimioterapia a base de platino y regresó antes de los seis meses, eso quiere decir que la enfermedad es resistente al platino. Sin embargo, si la enfermedad regresó después de seis meses, esa paciente puede beneficiarse de la combinación de tratamiento", señaló Reyes.

    De manera tradicional, una recaída dentro de los seis meses posteriores a finalizar la quimioterapia basada en platino se ha clasificado como resistente a este tratamiento. Cuando la recaída ocurre después de ese intervalo, puede considerarse una enfermedad sensible al platino y evaluarse la posibilidad de utilizar nuevamente un esquema que incluya estos medicamentos.

    Esta clasificación ayuda a orientar las decisiones, pero no determina por sí sola el tratamiento. También se consideran la respuesta previa, los efectos adversos, el estado general de la paciente, los tratamientos de mantenimiento recibidos y las características moleculares del tumor.

    En pacientes seleccionadas con enfermedad recurrente sensible al platino, pueden considerarse combinaciones de quimioterapia y, según el caso, otros medicamentos dirigidos a características específicas del cáncer.

    La cirugía especializada también es importante

    La cirugía puede desempeñar un papel central en el tratamiento del cáncer de ovario, tanto en el diagnóstico y la estadificación como en la extirpación del tumor cuando está indicada.

    Reyes destacó la importancia de que estos procedimientos sean realizados por un profesional con formación especializada en cirugía oncológica ginecológica. La experiencia del equipo resulta especialmente relevante porque la planificación quirúrgica depende de la extensión de la enfermedad y de la posibilidad de retirar el tumor de manera adecuada.

    En cuanto al tratamiento farmacológico, la especialista recordó que los medicamentos basados en platino continúan siendo una parte importante del abordaje de muchos casos de cáncer de ovario.

    Sin embargo, la estrategia no es idéntica para todas las pacientes. La selección del tratamiento requiere una evaluación multidisciplinaria que puede incluir ginecología oncológica, oncología médica, patología y asesoramiento genético, según las necesidades de cada caso.

    Un diagnóstico que requiere evaluación individualizada

    El cáncer de ovario puede ser difícil de detectar en etapas tempranas porque sus síntomas iniciales son poco específicos y no existe una prueba de cribado rutinaria que haya demostrado reducir la mortalidad en mujeres asintomáticas de riesgo promedio.

    Por ello, es importante prestar atención a los cambios persistentes en el cuerpo, consultar cuando aparecen síntomas nuevos y comunicar al médico los antecedentes personales y familiares de cáncer.

    En las mujeres con mayor riesgo hereditario, la valoración especializada permite analizar las opciones de evaluación y prevención más apropiadas. Para quienes ya han recibido un diagnóstico, el seguimiento y la elección del tratamiento deben adaptarse a la evolución de la enfermedad y a las características individuales de cada paciente.




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