Cáncer de pulmón: tratamientos más precisos marcan una nueva era en el manejo de la enfermedad

La inmunoterapia y las terapias dirigidas han transformado el manejo del cáncer de pulmón, mientras la detección temprana y un abordaje integral siguen siendo fundamentales.

Andrea Bazurto Gutiérrez

    Cáncer de pulmón: tratamientos más precisos marcan una nueva era en el manejo de la enfermedad

    El tratamiento del cáncer de pulmón ha experimentado una transformación importante durante los últimos 15 a 20 años. Aunque la quimioterapia continúa siendo una herramienta relevante, actualmente existen alternativas como la inmunoterapia y las terapias dirigidas, que permiten abordar la enfermedad de manera más precisa y, en determinados casos, personalizada.

    Así lo explicó la Dra. Josselyn Molina, hematóloga y oncóloga e investigadora, en entrevista con la Revista Medicina y Salud Pública quien destacó además la importancia de estudiar las características de cada tumor para determinar cuál es el tratamiento más adecuado para cada paciente.

    La inmunoterapia fortalece la respuesta del sistema inmune

    Según Molina, hace 15 o 20 años la mayoría de los pacientes con cáncer de pulmón eran tratados básicamente con quimioterapia. Aunque este tratamiento continúa formando parte de las herramientas disponibles, la medicina ha incorporado nuevos mecanismos de acción.

    Uno de ellos es la inmunoterapia, que utiliza medicamentos para hacer que el sistema inmunológico sea más fuerte y efectivo al momento de identificar y atacar las células malignas.

    "Por lo general nuestro sistema inmune ataca a las células que son extrañas o que están enfermas, pero en ocasiones el cáncer puede burlar estos sistemas", explicó la oncóloga.

    Ante esto, estos tratamientos buscan hacer que el sistema inmune sea "más robusto, más efectivo" para identificar las células malignas y actuar contra ellas de una manera más dirigida.

    Terapias dirigidas: conocer las características del tumor

    Otra de las herramientas que ha cambiado el manejo de la enfermedad son las terapias dirigidas.

    La especialista explicó que, para utilizarlas, primero se evalúa el tumor mediante la secuenciación de sus marcadores biomoleculares. Este proceso permite conocer el comportamiento de las células malignas e identificar mutaciones o cambios que pueden conferirles mayor agresividad.

    A partir de esas características se han desarrollado medicamentos que atacan específicamente determinadas zonas de las células cancerosas.

    Esto permite que el tratamiento sea "mucho más dirigido, mucho más preciso y personalizado", señaló Molina.

    La inmunoterapia y las terapias dirigidas incluso pueden formar parte del tratamiento de un mismo paciente, pero su utilización y secuencia dependerán de distintos factores, entre ellos el tipo de enfermedad, las mutaciones presentes, el estadio del cáncer y los tratamientos que el paciente haya recibido previamente.

    "Esto es algo muy pensado, evaluado y muy preciso al paciente", sostuvo.

    Primero se determina el tipo de cáncer

    El cáncer de pulmón comprende diferentes tipos. La especialista mencionó los cánceres escamosos y no escamosos, dentro de estos últimos los adenocarcinomas, además de los cánceres de pulmón de célula pequeña y aquellos que no son de célula pequeña.

    Entre los cánceres de pulmón no de célula pequeña se encuentran los escamosos, los adenocarcinomas y los tumores de células grandes, entre otros.

    Molina señaló que los tipos más comunes son el adenocarcinoma y el escamoso, mientras que los de célula pequeña y célula grande son menos comunes.

    Por ello, antes de determinar las terapias que podrían utilizarse, primero se establece la histología, es decir, el tejido de donde provino el cáncer.

    "Eso es lo primero que hacemos. Luego que sabemos de dónde provino, entonces le hacemos pruebas moleculares para caracterizarlo de una forma más precisa y ver qué mutaciones tienen que se pueden atacar", explicó.

    Una evolución importante en supervivencia y tolerancia

    Para la oncóloga, los cambios registrados en el tratamiento del cáncer de pulmón han sido significativos.

    "El cambio ha sido abismal, tanto en supervivencia, en tolerancia de medicamentos", afirmó.

    Según explicó, esta evolución también puede ayudar a que los pacientes se incorporen y se comprometan más con sus tratamientos.

    Sin embargo, Molina recalcó que todavía existe trabajo por hacer. Desde su labor como investigadora en Pan Oncology Trials, una organización puertorriqueña dedicada a trabajar y traer estudios clínicos para buscar nuevas opciones de tratamiento, considera que la investigación es una parte integral de la práctica médica.

    "Si no investigamos no podemos cambiar, no podemos evolucionar", expresó.

    La especialista sostuvo que la investigación permite llevar "la medicina del mañana al presente" de una manera accesible para los pacientes y recordó que mientras existan personas que padezcan la enfermedad y mueran a causa de ella, todavía hay trabajo por hacer.

    El paciente debe ser atendido de manera integral

    Más allá de los medicamentos, Molina destacó la importancia de atender al paciente desde una perspectiva holística.

    Esto incluye considerar su espiritualidad, condición física, nutrición, estado emocional y grupo de apoyo, que puede estar compuesto por familiares, amistades o grupos de iglesias.

    También resaltó la necesidad de contar con un sistema de salud integrado e interdisciplinario, en el que los profesionales se comuniquen entre sí buscando el mayor beneficio para el paciente.

    En Puerto Rico, mencionó el papel de las iglesias, los trabajadores sociales y distintas organizaciones y fundaciones que brindan apoyo a las personas con cáncer.

    Entre ellas, señaló a la Asociación Americana contra el Cáncer, el Hospital Oncológico de Puerto Rico y el Hospital Comprensivo de Cáncer.

    Según explicó, estos espacios pueden ofrecer apoyo económico y emocional, servicios de psicología y orientación nutricional, incluyendo profesionales especializados en nutrición oncológica.

    La especialista añadió que los propios oncólogos, desde sus oficinas comunitarias, también están desarrollando dentro de sus posibilidades este enfoque integral.

    Educación y detección temprana siguen siendo desafíos

    A pesar de los avances en el tratamiento, Molina identificó la educación como uno de los principales retos para continuar enfrentando el cáncer de pulmón.

    "Hay que llevar el mensaje, hay que dejar saber a nuestro pueblo que esta enfermedad existe, cuáles son los síntomas asociados", afirmó.

    La especialista recordó que puede tratarse de una enfermedad silenciosa, por lo que recomendó buscar ayuda médica cuando algún síntoma persista durante aproximadamente dos semanas.

    También destacó la importancia de evaluarse con el médico primario y realizar los exámenes rutinarios anuales, incluidos los de laboratorio y el examen físico.

    En el caso de pacientes considerados de alto riesgo entre los 50 y 80 años, señaló la importancia de realizarse una tomografía computarizada (CT) de baja dosis, como herramienta para favorecer un cernimiento más temprano de la enfermedad.

    Para Molina, la detección temprana continúa siendo uno de los objetivos fundamentales, junto con la investigación y el desarrollo de tratamientos cada vez más precisos para los pacientes con cáncer de pulmón.

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