La AMA y el Vaccine Integrity Project publicaron en JAMA una revisión independiente de la evidencia disponible para la temporada respiratoria 2026-2027. Los análisis respaldan la protección de las vacunas frente a enfermedad grave, hospitalización y muerte.

Las vacunas continúan siendo una de las herramientas más importantes de la medicina para prevenir enfermedades infecciosas. Sin embargo, de cara a la temporada respiratoria 2026-2027 en Estados Unidos, los pacientes se encuentran ante cambios en el proceso federal de recomendaciones sobre inmunización.
Ante este escenario, la American Medical Association (AMA) y el Vaccine Integrity Project de la Universidad de Minnesota realizaron una revisión independiente de la evidencia científica sobre las vacunas contra la influenza, el COVID-19 y el virus respiratorio sincitial (VRS), cuyos resultados fueron publicados esta semana en la revista médica JAMA.
El análisis concluyó que las vacunas continúan proporcionando una protección significativa frente a los cuadros graves, las hospitalizaciones y las muertes relacionadas con estos virus. Además, los investigadores no identificaron nuevas señales de seguridad en los estudios comparativos de las inmunizaciones analizadas.
Durante décadas, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) y su Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP) han ocupado un lugar central en la evaluación de la evidencia científica y en la elaboración de recomendaciones de vacunación.
Sin embargo, para la temporada 2026-2027, organizaciones médicas asumieron un papel más activo en la revisión de la evidencia disponible y en la elaboración de recomendaciones dirigidas a pacientes y profesionales de la salud.
"Durante más de 60 años, Estados Unidos se ha beneficiado de un proceso federal establecido para evaluar la evidencia científica sobre las vacunas y traducirla en recomendaciones para el público estadounidense", explicó Bruce Gellin, presidente de la junta directiva del Vaccine Integrity Project y profesor de medicina en la Universidad de Georgetown.
Los investigadores revisaron estudios recientes para evaluar la capacidad de las vacunas para prevenir enfermedad grave, hospitalización y muerte, así como para identificar posibles problemas de seguridad.
En conjunto, los análisis respaldaron la utilidad de las vacunas frente a los principales virus respiratorios y no identificaron nuevas señales de seguridad relevantes en las inmunizaciones estudiadas.
Esto no significa que todas las personas tengan el mismo riesgo ni que las recomendaciones sean idénticas para todos. La edad, el embarazo, las enfermedades crónicas y otras condiciones de salud pueden modificar tanto el riesgo de complicaciones como las estrategias de prevención.
Uno de los principales puntos de discusión está relacionado con las vacunas actualizadas contra el COVID-19. Las recomendaciones federales estadounidenses han cambiado respecto a años anteriores y actualmente contemplan una toma de decisiones más individualizada para determinados grupos.
Por su parte, las organizaciones médicas que participaron en la nueva revisión recomiendan que los adultos reciban la vacuna actualizada contra el COVID-19, con especial énfasis en las personas de 65 años o más, quienes presentan un mayor riesgo de desarrollar enfermedad grave.
La revisión publicada en JAMA encontró una reducción consistente del riesgo de hospitalización y otros desenlaces graves entre las personas vacunadas. Los investigadores tampoco identificaron nuevas preocupaciones de seguridad en la evidencia analizada.
El virus respiratorio sincitial puede provocar infecciones respiratorias de distinta intensidad, pero algunos grupos tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedad grave.
Entre ellos se encuentran los bebés pequeños, los adultos mayores, las embarazadas y las personas con determinadas condiciones médicas.
La revisión de JAMA encontró que las estrategias de inmunización contra el VRS reducen el riesgo de enfermedad grave y hospitalización.
En el caso de los bebés, la protección puede lograrse mediante la vacunación materna durante el embarazo o mediante inmunización del bebé con anticuerpos monoclonales, dependiendo de las circunstancias individuales y de las recomendaciones vigentes.
El escenario de vacunación en Estados Unidos ha cambiado y puede generar dudas entre los pacientes. Sin embargo, la revisión independiente publicada en JAMA ofrece una conclusión relevante: la evidencia científica disponible continúa respaldando el papel de las vacunas para reducir las formas graves de influenza, COVID-19 y VRS.
Las recomendaciones pueden variar según la edad, el estado de salud, el embarazo, antecedentes médicos y otros factores de riesgo. Por eso, la decisión sobre qué vacunas recibir debe tomarse con base en información médica confiable y, cuando corresponda, con la orientación de un profesional de salud.
La temporada respiratoria 2026-2027 comienza así con cambios en el proceso de recomendaciones en Estados Unidos, pero con un mensaje que permanece vigente: la vacunación continúa siendo una de las principales herramientas para prevenir complicaciones graves por virus respiratorios.