Neuromielitis óptica y enfermedad asociada al anticuerpo MOG pueden confundirse con esclerosis múltiple

Especialista explica cómo diferenciar la neuromielitis óptica y la enfermedad asociada al anticuerpo MOG de la esclerosis múltiple. Aunque comparten síntomas, existen marcadores específicos y manifestaciones clínicas que permiten identificarlas.

Andrea Bazurto Gutiérrez

    Neuromielitis óptica y enfermedad asociada al anticuerpo MOG pueden confundirse con esclerosis múltiple

    La pérdida de visión, la debilidad en las piernas y los problemas neurológicos suelen asociarse con la esclerosis múltiple. Sin embargo, estas manifestaciones también pueden aparecer en otras enfermedades desmielinizantes del sistema nervioso central, como la neuromielitis óptica (NMO) y la enfermedad asociada al anticuerpo MOG, condiciones que requieren un diagnóstico preciso para ofrecer el tratamiento adecuado.

    Durante un seminario educativo, el Dr. Ángel Chinea, neurólogo, explicó que estas enfermedades pueden parecer similares en sus etapas iniciales, pero presentan diferencias clínicas, radiológicas y de laboratorio que ayudan a distinguirlas.

    Cuando los síntomas se parecen, pero el diagnóstico es diferente

    Según el especialista, una de las manifestaciones más frecuentes de estas enfermedades es la neuritis óptica, una inflamación del nervio óptico que provoca pérdida de visión.

    "En la neuromielitis óptica la neuritis suele ser bilateral, mientras que en la esclerosis múltiple generalmente afecta un solo ojo", explicó.

    Además, la neuromielitis óptica puede causar inflamación extensa de la médula espinal, conocida como mielitis, acompañada de espasmos musculares dolorosos y severos.

    "Los pacientes pueden tener espasmos musculares en ambas condiciones, pero en este caso los espasmos suelen ser mucho más severos", señaló.

    El hipo persistente también puede ser una señal de alerta

    Uno de los aspectos más llamativos destacados por el especialista es que algunos pacientes con neuromielitis óptica pueden presentar síntomas que inicialmente no parecen neurológicos.

    "Los pacientes pueden tener hipo, náuseas o vómitos porque hay áreas específicas del cerebro donde ocurre la inflamación típica de esta enfermedad", indicó.

    Estos síntomas se relacionan con una región cerebral denominada área postrema, que puede verse afectada por el proceso inflamatorio característico de la enfermedad.

    Marcadores que ayudan a confirmar el diagnóstico

    El especialista explicó que actualmente existen pruebas específicas que permiten diferenciar estas enfermedades.

    En el caso de la neuromielitis óptica, el principal marcador es el anticuerpo contra la aquaporina 4, que puede detectarse mediante un análisis de sangre.

    "Tenemos la ventaja de que la prueba de aquaporina-4 puede realizarse en sangre", destacó.

    Por su parte, la esclerosis múltiple suele identificarse mediante la presencia de bandas oligoclonales en el líquido cefalorraquídeo, positivas en más del 85 % de los pacientes.

    Mientras tanto, la enfermedad asociada al anticuerpo MOG cuenta con una prueba específica para detectar este biomarcador inmunológico.

    Diferencias en la recuperación de los pacientes

    La evolución clínica también puede ayudar a orientar el diagnóstico.

    De acuerdo con el especialista, la recuperación después de una recaída suele ser más limitada en la neuromielitis óptica, dejando con frecuencia secuelas neurológicas.

    "Muchas veces deja más residual", afirmó.

    En contraste, los pacientes con enfermedad asociada al anticuerpo MOG suelen experimentar una recuperación más favorable tras los episodios inflamatorios, especialmente cuando reciben tratamiento oportuno con esteroides.

    Tratamientos disponibles para prevenir recaídas

    En la actualidad existen varias terapias aprobadas para prevenir nuevas recaídas en pacientes con neuromielitis óptica.

    El especialista mencionó medicamentos como eculizumab, ravulizumab, inebilizumab y satralizumab, además de otras terapias inmunomoduladoras que continúan utilizándose en determinados casos clínicos.

    Asimismo, destacó que durante las recaídas severas puede ser necesario recurrir a plasmaféresis, un procedimiento que elimina del plasma los anticuerpos responsables del daño neurológico.

    Una enfermedad poco frecuente, pero cada vez más estudiada

    Aunque la neuromielitis óptica es mucho menos frecuente que la esclerosis múltiple, los especialistas continúan investigando sus causas, características genéticas y comportamiento en distintas regiones del mundo.

    El experto señaló que la prevalencia varía geográficamente y que en países asiáticos suele considerarse una de las primeras posibilidades diagnósticas cuando un paciente presenta síntomas compatibles.

    Además, destacó la importancia de continuar fortaleciendo los registros de pacientes para comprender mejor el impacto de estas enfermedades y mejorar las estrategias de diagnóstico y tratamiento.


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