La Unidad de Manejo y Control del Asma impulsa la capacitación de enfermeros escolares, promueve el uso del plan de acción de asma y fomenta el trabajo conjunto entre escuelas, familias y personal de salud para garantizar entornos más seguros para los estudiantes.

Durante el Encuentro de Enfermeros Escolares de Puerto Rico, realizado bajo el lema "A todo pulmón: manejo del asma escolar", Keila Narváez Sánchez gerente de la Unidad de Manejo y Control del Asma, explicó las estrategias que desarrolla el programa para fortalecer la identificación temprana, el manejo y la prevención de episodios asmáticos en el entorno escolar.
Narváez destacó que la Unidad de Manejo y Control del Asma ofrece diversos servicios dirigidos no solo a los enfermeros escolares, sino también a toda la comunidad educativa. Entre ellos se encuentra el curso de control de asma en las escuelas, una herramienta que busca capacitar a maestros, orientadores y otros profesionales que interactúan diariamente con estudiantes asmáticos.
Según explicó, la integración de toda la comunidad escolar es fundamental para apoyar el trabajo de los enfermeros y garantizar una respuesta adecuada ante posibles episodios de asma.
Uno de los temas abordados durante el encuentro fue el manejo de estudiantes no verbales con síntomas o episodios de asma, una necesidad identificada a partir de solicitudes realizadas por el propio personal escolar.
La gerente señaló que, de acuerdo con información compartida por el Departamento de Educación, aproximadamente el 50% de los estudiantes actualmente pertenece al sistema de educación especial, un dato que motivó al programa a fortalecer la capacitación en esta área.
Por ello, el evento incluyó herramientas para que el personal de enfermería pueda identificar signos y síntomas tanto en estudiantes verbales como en aquellos que presentan dificultades para comunicarse.
Narváez resaltó la importancia del Registro Escolar de Asma, una iniciativa que contribuye a regular la administración de medicamentos dentro de los planteles y a garantizar que cada estudiante asmático cuente con un plan de acción de asma.
Este documento se construye de manera conjunta entre el médico, el paciente y su cuidador, y establece las recomendaciones de tratamiento y manejo de la condición. Además, utiliza un sistema de colores similar al semáforo —verde, amarillo y rojo— para facilitar la identificación del estado del paciente y la respuesta que debe darse en cada situación.
La especialista explicó que el plan no solo permanece en el expediente del estudiante, sino que también se comparte con los maestros para que conozcan las medidas específicas que requiere cada niño, incluyendo casos de asma inducida por ejercicio que demandan la administración de medicamentos antes de realizar actividad física.
La gerente enfatizó que el control del asma escolar requiere una colaboración constante entre enfermeros, docentes, directivos, padres, cuidadores y profesionales de la salud.
En ese sentido, destacó que el personal escolar desempeña un papel esencial para garantizar ambientes seguros y saludables, mientras que las familias deben mantener actualizada la documentación médica necesaria para el manejo de la condición.
Narváez recordó que, además de trabajar los desencadenantes del asma en el hogar mediante iniciativas como el Proyecto VIAS, también es necesario identificar y reducir aquellos factores presentes en las escuelas que pueden provocar síntomas.
Entre ellos mencionó el uso de aromatizantes en los salones, la realización de labores de limpieza mientras los estudiantes permanecen en el aula y la necesidad de que los docentes de educación física conozcan cuáles estudiantes requieren medicación preventiva antes de realizar ejercicio.
"Todos podemos contribuir en lo que es el manejo de asma en el ambiente escolar", concluyó la especialista, al destacar que la prevención y el control efectivo de la enfermedad dependen del compromiso de toda la comunidad educativa.