La Dra. Quiudinashka Ramos Laguna explicó que los cambios repentinos de conducta y la alteración de rutinas habituales pueden ayudar a identificar crisis asmáticas en estudiantes que no pueden comunicar sus síntomas verbalmente.

Durante el Encuentro de Enfermeros Escolares de Puerto Rico, realizado bajo el lema "A todo pulmón: manejo del asma escolar", la Dra. Quiudinashka Ramos Laguna, supervisora del área de servicios de enfermería de la Sección de Servicios a Personas Adultas con Discapacidad Intelectual del Departamento de Salud, explicó cómo identificar y manejar posibles síntomas de asma en estudiantes no verbales, una población que requiere una observación más cuidadosa por parte de familiares, docentes y personal de salud.
Según la especialista, uno de los signos físicos más evidentes es el aleteo nasal, síntoma que puede presentarse en cualquier persona con problemas de asma. Sin embargo, en estudiantes no verbales también pueden aparecer señales conductuales que suelen pasar desapercibidas.
Entre ellas mencionó el retraimiento, la negativa a participar en actividades que normalmente disfrutan o la pérdida de interés por jugar. Estos cambios en la rutina habitual pueden ser una de las primeras manifestaciones de una exacerbación asmática.
La Dra. Ramos Laguna señaló que todo el personal que atiende al estudiante debe estar preparado para responder ante una emergencia respiratoria. Para ello, recomendó capacitación en reanimación cardiopulmonar (CPR) y familiaridad con el plan de asma de cada estudiante.
También destacó la importancia de conocer si el niño utiliza medicamentos de rescate, cuáles son esos medicamentos y tener disponibles los números de contacto de familiares o cuidadores para actuar con rapidez cuando sea necesario.
La especialista indicó que el personal escolar debe saber administrar correctamente los medicamentos inhalados y utilizar dispositivos como las cámaras espaciadoras (chambers), ya que muchos niños no realizan adecuadamente la técnica de inhalación por sí solos.
Además, subrayó que los padres son quienes mejor conocen las señales particulares de sus hijos. Por ello, recomendó mantener una comunicación constante entre familia y escuela para identificar comportamientos que puedan indicar malestar o dificultad respiratoria.
Uno de los principales mensajes de la experta fue que la incapacidad para comunicar verbalmente una molestia no significa que el estudiante no esté experimentando síntomas.
"Debemos verificar todo lo que pueda estar presentando ese estudiante para poder ayudarlo", explicó. En ese sentido, insistió en que familiares y cuidadores deben tener la tranquilidad de que el personal capacitado conoce los protocolos necesarios para atender este tipo de situaciones.
La Dra. Ramos Laguna valoró positivamente la realización del encuentro y consideró que este tipo de iniciativas deberían extenderse a otros temas relevantes para la infancia.
Asimismo, recordó que muchos de los niños con discapacidad intelectual o autismo que hoy cursan su etapa escolar serán los adultos que los servicios de salud atenderán en el futuro. Por ello, enfatizó la necesidad de promover una mayor comprensión de sus necesidades dentro de la comunidad educativa y evitar la creencia errónea de que, si no verbalizan síntomas, no presentan ningún problema de salud.