Un estudio publicado en JAMA Network Open, basado en más de 111,000 atenciones médicas en Estados Unidos, encontró que la vacuna contra la COVID-19 de la temporada 2025-2026 redujo en un 50% las visitas a urgencias y en un 55% las hospitalizaciones en adultos inmunocompetentes.

La vacunación contra el COVID-19 continúa mostrando beneficios frente a las formas graves de la enfermedad, pese a la evolución constante del virus. Así lo evidencia un estudio publicado en JAMA Network Open, cuyos resultados respaldan la efectividad de la vacuna estacional 2025-2026 para disminuir la necesidad de atención hospitalaria en personas adultas.
El análisis incluyó 85,725 atenciones en departamentos de emergencia y urgencias, además de 26,073 hospitalizaciones de adultos de 18 años o más con síntomas compatibles con COVID-19 y sin inmunosupresión.
Los investigadores utilizaron datos de una red de vigilancia de los Centers for Disease Control and Prevention (CDC), que recopiló información de 253 departamentos de emergencia y atención de urgencias y 179 hospitales distribuidos en siete estados de Estados Unidos.
Los resultados mostraron que la vacuna contra el COVID-19 para la temporada 2025-2026 redujo en 50% las visitas a los servicios de urgencias y en 55% las hospitalizaciones asociadas a la enfermedad.
De acuerdo con la infectóloga Michelle Barron, directora médica sénior de control y prevención de enfermedades infecciosas de UCHealth y coautora del estudio, los hallazgos confirman lo observado en temporadas anteriores.
"La evidencia indica que las vacunas contra la COVID-19 siguen siendo bastante efectivas y continúan siendo una herramienta importante para evitar que las personas desarrollen enfermedad grave o requieran hospitalización", señaló.
Aunque hasta el momento no se ha registrado un repunte importante de casos durante el verano de 2026, los especialistas recuerdan que el SARS-CoV-2 continúa evolucionando y mantiene la capacidad de causar enfermedad grave.
El estudio cita estimaciones previas publicadas en JAMA Network Open, según las cuales entre el 1 de octubre de 2024 y el 27 de septiembre de 2025 se proyectaron entre 390,000 y 550,000 hospitalizaciones por COVID-19 en Estados Unidos, de las cuales cerca del 40% correspondieron a personas de 65 años o más.
Barron aconsejó recibir la vacuna durante el otoño, cuando estén disponibles las versiones actualizadas para la temporada, idealmente en formulaciones que permitan combinar en una sola aplicación la protección contra la influenza y el COVID-19.
Esta recomendación responde a que históricamente las infecciones por ambos virus aumentan durante los meses de invierno.
Asimismo, recordó que expertos de la Food and Drug Administration (FDA) anunciaron en mayo que las vacunas de la nueva temporada estarán adaptadas a la variante XFG, perteneciente al linaje JN.1, descendiente de la variante ómicron.
La especialista enfatizó que las vacunas contra el COVID-19 son "muy seguras y altamente efectivas", y diferenció los efectos secundarios esperados de los eventos adversos.
Explicó que algunas personas pueden presentar dolor en el brazo o malestar general después de la vacunación, pero señaló que no existe evidencia que demuestre que las vacunas aumenten el riesgo de sufrir accidente cerebrovascular, problemas de memoria u otras complicaciones que han circulado en redes sociales.
Además, recordó que la infección por COVID-19 puede incrementar el riesgo de desarrollar enfermedad grave, complicaciones cardiovasculares y síntomas persistentes asociados al COVID prolongado, incluidos problemas pulmonares y alteraciones de la memoria.
La publicación de los resultados estuvo rodeada de debate luego de que inicialmente no fueran difundidos por los CDC debido a inquietudes sobre el enfoque estadístico empleado.
Sin embargo, Barron explicó que el estudio utilizó un diseño de muestras negativas con múltiples fuentes de información, considerado ampliamente como el método de referencia para evaluar la efectividad de vacunas contra virus respiratorios como la influenza y el virus respiratorio sincitial (VRS).
Según la investigadora, este diseño permite comparar personas que consultan por síntomas similares y determinar qué proporción de quienes desarrollan COVID-19 había recibido la vacuna.
Finalmente, hizo un llamado a las personas que mantienen dudas sobre la inmunización a conversar con sus profesionales de la salud antes de tomar decisiones, recordando que el objetivo de la vacunación es prevenir enfermedad grave y proteger la salud de la población.