La revisión más amplia realizada hasta ahora sobre las vacunas de ARN mensajero concluye que son seguras y altamente eficaces para prevenir formas graves de covid-19. Además, destaca que esta tecnología podría abrir nuevas posibilidades para combatir infecciones, algunos tipos de cáncer y enfermedades autoinmunes.

Las vacunas de ARN mensajero (ARNm), protagonistas de la respuesta global contra la pandemia de covid-19, vuelven a estar en el centro de la evidencia científica. Una revisión publicada en la revista científica The Lancet analizó resultados de investigaciones básicas, ensayos clínicos y datos obtenidos tras la aplicación de miles de millones de dosis en todo el mundo, concluyendo que estas vacunas mantienen un sólido perfil de seguridad y eficacia.
El trabajo fue liderado por investigadores de la Universidad de Columbia Británica, en Canadá, quienes además destacan que esta plataforma tecnológica podría extenderse en el futuro al desarrollo de tratamientos y vacunas para otras enfermedades.
Según los autores, la enorme cantidad de información recopilada desde la implementación masiva de las vacunas de ARNm permite contar con una de las bases de evidencia más robustas en la historia de la vacunación.
La revisión señala que, aunque pueden presentarse efectos secundarios como ocurre con cualquier vacuna, los eventos adversos graves son poco frecuentes. Entre ellos se encuentra la miocarditis, observada principalmente en hombres jóvenes, aunque los investigadores subrayan que su incidencia es baja y que los beneficios de la inmunización superan ampliamente los riesgos asociados.
El análisis confirma que las vacunas de ARNm ofrecen una alta protección contra las formas graves de covid-19, reduciendo el riesgo de hospitalización y muerte.
Los resultados se observaron en diferentes grupos poblacionales, incluidos niños, mujeres embarazadas y personas con sistemas inmunitarios comprometidos.
Además, la revisión destaca que las dosis de refuerzo ayudan a prolongar la protección y que la actualización de las formulaciones ha permitido mantener la eficacia frente a nuevas variantes del SARS-CoV-2.
Los investigadores también abordaron algunas de las creencias erróneas que persisten alrededor de esta tecnología.
El informe recuerda que el ARN mensajero no altera el ADN humano. Su función consiste en proporcionar instrucciones temporales para que las células produzcan una proteína inofensiva del virus y así desencadenar la respuesta inmunitaria.
Tanto el ARN como las nanopartículas lipídicas utilizadas para transportarlo son degradados y eliminados por el organismo poco tiempo después de cumplir su función.
Más allá de la covid-19, los científicos consideran que el ARN mensajero tiene potencial para convertirse en una herramienta clave en nuevas áreas de la medicina.
Actualmente se desarrollan vacunas de ARNm contra enfermedades como la gripe y el virus respiratorio sincitial (VRS), además de estrategias personalizadas para algunos tipos de cáncer y otras terapias basadas en ARN.
Los autores señalan que comprender el funcionamiento y la seguridad de esta tecnología será fundamental para fortalecer la confianza pública en la próxima generación de medicamentos.
La publicación también recoge hallazgos de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Cambridge, quienes analizaron muestras de sangre de adultos mayores vacunados con cuatro dosis contra la covid-19, incluida una vacuna de refuerzo bivalente.
Los resultados mostraron que los anticuerpos generados no solo respondían frente a variantes del SARS-CoV-2, sino que también lograban neutralizar algunos coronavirus presentes en murciélagos y pangolines que podrían representar una amenaza para futuras epidemias.
Según los investigadores, este hallazgo podría contribuir al desarrollo de vacunas capaces de proteger frente a familias completas de coronavirus, ampliando la preparación ante posibles pandemias futuras.