Puerto Rico enfrenta escasez de infectólogos y alerta por cuatro muertes infantiles por influenza

Expertas advierten sobre los riesgos de la baja vacunación y el uso indebido de antibióticos en la isla

Laura Guio

    Puerto Rico enfrenta escasez de infectólogos y alerta por cuatro muertes infantiles por influenza

    La revista Medicina y Salud Pública conversó con la doctora Marielys Otero Maldonado, presidenta de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de Puerto Rico, y con la doctora Sanet Torres, tesorera de la misma organización e infectóloga pediátrica, en el marco de la Semana Mundial de la Inmunización.

     El diálogo, conducido por Luis Penchi en el programa Noticias 24/7, reveló un panorama preocupante sobre la capacidad del sistema de salud para atender enfermedades infecciosas y sobre el impacto de la desconfianza hacia las vacunas.

    Menos de diez infectólogos pediátricos para toda la isla

    Puerto Rico cuenta con entre 80 y 100 infectólogos en total, pero la cobertura geográfica es desigual y la especialidad pediátrica enfrenta una escasez crítica. Según la doctora Torres, "somos menos de 10 para todas las islas y nos concentramos en el área metropolitana", y aproximadamente la mitad de ese grupo solo atiende en entornos ambulatorios u oficinas médicas. 

    La doctora Otero complementó que, aunque los estudios de Medicare indican que el número global podría ser suficiente, en la práctica "hacen falta infectólogos que hagamos oficinas médicas", especialmente en el interior de la isla y en el área oeste.

    Cuatro muertes infantiles por influenza que pudieron prevenirse

    La temporada de influenza, que al momento de la entrevista aún no había concluido, dejó al menos cuatro muertes en la población pediátrica. 

    Para la doctora Torres, esa cifra es inaceptable: "yo pienso que una es demasiado de una enfermedad que es totalmente prevenible." Señaló que varios de los fallecidos no contaban con la vacuna contra la influenza, una herramienta disponible y efectiva. 

    La doctora Otero reflexionó que la pandemia de COVID-19 debió haber dejado un aprendizaje duradero sobre el valor de la vacunación, pero que "lamentablemente en esta temporada de influenza que todavía no se ha terminado, no aprendimos mucho porque no utilizamos la herramienta más efectiva, que es prevenir la enfermedad con la vacuna."

    La desconfianza hacia las vacunas alimenta brotes evitables

    Ambas especialistas coincidieron en que la desinformación circulante en redes sociales y el clima de controversia en torno a las vacunas, especialmente tras la pandemia, han erosionado las tasas de inmunización. 

    La doctora Otero reconoció que las vacunas sí producen efectos secundarios, como cualquier medicamento, pero subrayó que hay que "sobrepasar el beneficio de la vacuna versus los efectos secundarios, que son mínimos."

     Respecto al sarampión, la doctora Torres advirtió que si bien Puerto Rico mantiene tasas de vacunación adecuadas y no ha registrado casos recientes, estados como Carolina del Sur y California están reportando cifras altas, "particularmente en pacientes que no han recibido la vacuna." Con el aumento del tráfico aéreo, los niños no vacunados o menores que aún no han cumplido el esquema quedan expuestos al riesgo.

    VIH: nuevos contagios entre jóvenes que no vivieron la epidemia

    La doctora Otero describió un incremento de casos de VIH entre personas de 20 a 40 años, una generación que no fue testigo de la devastación de los años ochenta y que, según ella, "no le temen tanto" a la enfermedad. 

    Aunque los tratamientos actuales permiten suprimir el virus a niveles no cuantificables con una sola pastilla diaria, siguen diagnosticándose casos nuevos que considera evitables.

     "Para mí una infección por VIH también es mucho porque vivimos en una era de la modernidad en que eso no debería pasar", afirmó. Subrayó además que existe profilaxis preexposición, un medicamento oral que, tomado correctamente por poblaciones en riesgo, puede prevenir el contagio.

    Hepatitis C: alta incidencia y un tratamiento que pocos reciben

    Puerto Rico registra una incidencia elevada de hepatitis C, y la doctora Otero lamentó que muchos pacientes aún no acceden al tratamiento, a pesar de que hoy la enfermedad "es totalmente curable en 8 semanas con una pastilla y efectos secundarios mínimos."

     El obstáculo principal es económico: el tratamiento es costoso y no está al alcance de todos los sectores. Las especialistas hicieron un llamado al gobierno a ampliar las campañas de acceso, señalando que la hepatitis C no tratada puede derivar en cirrosis y complicaciones graves a largo plazo.

    El mal uso de antibióticos crea bacterias resistentes

    Uno de los temas que generó mayor énfasis fue el uso indebido de antibióticos, práctica aún común en algunos entornos donde se dispensan sin receta o se comparten entre vecinos. La doctora Torres explicó que "el mal uso de los antibióticos se define cuando utilizamos un antibiótico que no está indicado", como ocurre al tomarlo para infecciones virales que no responden a este tipo de medicamento.

     Advirtió que no completar el tratamiento o tomarlo a destiempo favorece que las bacterias desarrollen mecanismos de resistencia, un problema de salud pública global: "tenemos un número limitado de antibióticos para tratar las infecciones y a medida que estas bacterias se hagan resistentes, se nos hace difícil combatir estas infecciones", concluyó.


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