Experta alertó sobre un descenso preocupante en la vacunación en la isla, atribuido en parte al agotamiento generado por la pandemia del COVID-19 y a la proliferación de información errónea en redes sociales.

En el marco de la Semana Internacional de Inmunización, la licenciada Edna López, directora ejecutiva de la Asociación de Farmacias de la Comunidad, visitó el programa Noticias 24/7 de la Revista de Medicina y Salud Pública para hablar sobre los retos actuales de la vacunación en Puerto Rico. López reconoció que la campaña intensiva contra el COVID-19 pasó factura: "fue tan fuerte lo del COVID y vacunarse y tenemos que cada seis meses y tenemos que usar este protocolo, que de verdad que se cansó la población."
Sin embargo, la profesional fue clara en que esa responsabilidad recae en los proveedores de salud: "es nuestra responsabilidad orientar y educar lo más que se puede a nuestros pacientes."
La conversación estuvo marcada por el impacto reciente de la influenza, que ha causado muertes en la isla, incluidas algunas pediátricas. López recordó un caso particularmente doloroso: "hace poco murió un niño saludable, sin ningún síntoma de influenza, porque no se había vacunado." La funcionaria aprovechó para recordar que la temporada de influenza se extiende hasta el 30 de junio y que aún es tiempo de vacunarse.
El debate global contra las vacunas —que vincula estas con el autismo, muertes y efectos adversos graves— ha permeado también en Puerto Rico. López reconoció que muchas personas tienen "unos conocimientos que ellos han buscado y que creen", pero negó haber visto en su práctica casos severos atribuibles directamente a las vacunas:
"yo personalmente no he conocido a nadie que por la vacuna hayan tenido un efecto adverso de que se enfermen." Aclaró que los efectos comunes, como inflamación en el brazo o malestar general, son pasajeros y esperados.
Ante la pregunta sobre quién está autorizado legalmente para vacunar, López fue precisa: "por ley se puede vacunar el médico y los farmacéuticos." Los farmacéuticos modernos, señaló, "hoy en día ya salen con su doctorado con la autorización para vacunar" y cuentan con los equipos necesarios para atender reacciones adversas: "tenemos desfibrilador, oxígeno, medicamentos, estamos preparados."
Actualmente más de 100 farmacias comunitarias en Puerto Rico ofrecen servicios de vacunación, con horarios amplios y atención los siete días de la semana. En cuanto al acceso económico, López señaló que el plan de salud del gobierno cubre la totalidad de las vacunas disponibles, mientras que algunos planes privados presentan barreras que, según ella, "se pueden subsanar."
López cerró con un llamado a la solidaridad comunitaria: vacunarse no es solo una decisión individual, sino un acto que protege a quienes por condiciones médicas no pueden recibir ciertas vacunas. "Los que nos vacunamos podemos ayudar a que toda la sociedad sea más saludable", concluyó.