Desde sus años de formación en la Universidad de Puerto Rico hasta convertirse en profesora asociada de Dermatología en la Universidad de Pensilvania, la Dra. Zelma Chiesa Fuxench ha construido una carrera dedicada a comprender la dermatitis atópica para ofrecer mejores tratamientos y una mejor calidad de vida a los pacientes.

Detrás de cada avance en medicina hay años de estudio, investigación y compromiso con los pacientes. Esa premisa resume el camino recorrido por la Dra. Zelma Chiesa Fuxench, una dermatóloga puertorriqueña que ha dedicado su carrera a entender una enfermedad que afecta a millones de personas en el mundo: la dermatitis atópica.
Hoy, como profesora asociada de dermatología en la Universidad de Pensilvania en la ciudad de Filadelfia, investigadora clínica y especialista en enfermedades inflamatorias de la piel, su trabajo combina la atención de pacientes con el desarrollo de estudios que buscan responder preguntas aún abiertas sobre esta condición, desde los factores genéticos y ambientales que influyen en su aparición hasta el impacto que tiene sobre la calidad de vida de quienes la padecen.
El camino profesional de la Dra. Chiesa inició en Puerto Rico, donde obtuvo un bachillerato en Biología con honores Magna Cum Laude. Posteriormente cursó Medicina en la Universidad de Puerto Rico, graduándose también con honores, y realizó allí mismo su residencia en Dermatología, etapa en la que llegó a desempeñarse como jefa de residentes durante su último año de formación.
Sin embargo, su interés por comprender las enfermedades de la piel fue más allá de la práctica clínica.
Convencida de que muchas respuestas debían encontrarse también desde la investigación, decidió continuar su formación académica en la Universidad de Pensilvania, donde completó una maestría en Epidemiología Clínica.
Su trabajo científico busca responder preguntas que puedan traducirse en mejores diagnósticos, tratamientos más efectivos y decisiones clínicas sustentadas en evidencia.
Su principal línea de investigación se centra en las enfermedades inflamatorias de la piel, especialmente la dermatitis atópica, una condición que continúa representando un desafío para millones de personas debido a su carácter crónico y al impacto físico y emocional que genera.
Entre sus áreas de interés también se encuentran la psoriasis, la hidradenitis supurativa, la epidemiología de las enfermedades dermatológicas y el estudio de las comorbilidades asociadas a la dermatitis atópica.
Con el paso de los años, la dermatitis atópica se convirtió en el eje de gran parte de su trabajo clínico y científico.
En la Universidad de Pensilvania ha impulsado el desarrollo de un programa especializado para la atención de adultos con dermatitis atópica moderada y severa, mientras participa como investigadora principal en múltiples ensayos clínicos orientados a evaluar nuevas alternativas terapéuticas.
Su investigación también explora cómo los factores genéticos y ambientales pueden influir en el desarrollo de la enfermedad, con un interés particular en la población hispana.
"Lo que queremos es mantener un estado de control donde los síntomas sean leves y disminuir la ocurrencia de las exacerbaciones agudas", explicó durante su conferencia virtual en Expo Salud en el Sur.
Ese concepto resume la evolución que ha experimentado el tratamiento de la dermatitis atópica durante la última década: dejar de enfocarse únicamente en apagar los brotes para trabajar en un control sostenido de la enfermedad.
Aunque desarrolla su actividad profesional en Estados Unidos, la Dra. Chiesa mantiene un estrecho vínculo con Puerto Rico.
Así quedó demostrado durante su participación virtual en Expo Salud en el Sur, donde compartió con profesionales de la salud y pacientes los avances más recientes en el manejo de la dermatitis atópica.
Durante su presentación insistió en que el éxito del tratamiento depende tanto de los avances científicos como de la comunicación entre el médico y el paciente.
"Es de suma importancia que usted abogue por su salud", expresó al cierre de su conferencia.
La historia de la Dra. Zelma Chiesa Fuxench demuestra que la medicina también avanza gracias a quienes dedican su carrera a formular nuevas preguntas y buscar respuestas basadas en evidencia.
Desde Puerto Rico hasta una de las instituciones académicas más prestigiosas de Estados Unidos, su trayectoria ha estado guiada por un mismo propósito: comprender mejor la dermatitis atópica para ofrecer a los pacientes tratamientos más precisos, seguros y eficaces.
Hoy, ese trabajo continúa desarrollándose entre la consulta médica, la investigación clínica y la formación de nuevas generaciones de dermatólogos, con la convicción de que cada nuevo conocimiento puede traducirse en una mejor calidad de vida para quienes conviven con enfermedades inflamatorias de la piel.