La historia de Esther Torres no solo es la de una médica excepcional, sino también la de una mujer que abrió camino para muchas otras dentro de la ciencia puertorriqueña y latinoamericana.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, la Dra. Esther Torres conversó en exclusiva con la Revista Medicina y Salud Pública sobre su trayectoria profesional y el papel de la mujer en la medicina moderna.
Catedrática emérita del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, gastroenteróloga y directora del Centro para Enfermedades Inflamatorias de Intestino, la doctora Torres ha dedicado su vida al servicio clínico, la investigación y la educación médica.
Desde su fundación educativa, trabaja además en la orientación y acompañamiento de pacientes con enfermedades inflamatorias intestinales.
La carrera médica de la Dra. Torres comenzó a definirse durante sus años de estudiante, cuando tuvo la oportunidad de trabajar en la unidad de investigación del Hospital de Veteranos. "En ese momento se estaba trabajando en un proyecto de investigación con la hepatitis post transfusión, que hoy en día sabemos que es hepatitis C, y tuve la oportunidad de participar en ese proyecto", recordó.
Esa experiencia temprana marcó su rumbo profesional y la acercó a una especialidad que pocos exploraban las mujeres en aquel entonces.
"Tuve un mentor que en realidad cambió mi perspectiva de lo que yo quería hacer profesionalmente. Me expuso no solamente a la investigación, sino también a la gastroenterología clínica, y me cambió totalmente lo que yo quería hacer como médico", explicó.
A partir de ese momento, decidió especializarse en gastroenterología, completando su residencia en medicina interna en el hospital de veteranos y, posteriormente, ingresando al programa de posgrado en gastroenterología del Recinto de Ciencias Médicas.
Ese paso la convertiría en la primera mujer en formarse y ejercer como gastroenteróloga en Puerto Rico. "Entré al programa, fui la primera mujer gastroenteróloga en Puerto Rico. O sea, no solo la primera en ese programa, sino la primera en Puerto Rico", recordó con orgullo.
Hoy, décadas después, celebra el avance de la equidad de género dentro de la especialidad: "Han venido muchísimas, al punto de que ya hay momentos en nuestro programa de adiestramiento donde tenemos más chicas que varones. Y en realidad ha sido muy bonito ver cómo en una profesión que al principio era solamente de varones, pues hoy en día somos iguales."
La doctora Torres considera que la medicina no puede separarse de su raíz humana y empática. Para ella, el médico no solo aplica ciencia, sino también compasión. "La profesión de médico está basada en servir a la humanidad, en servir al pueblo, en servir al prójimo, en la empatía y la compasión con los pacientes y con las personas. Por lo tanto, tú no puedes ni debes separar jamás la parte humana de la práctica de la medicina y eso es esencial", afirmó.
Esa visión también se extiende a su vida personal. Mantener un equilibrio entre el trabajo, la familia y el compromiso social, dice, es parte de una misma identidad. "Si tú mantienes tu visión humanitaria, entiendes que tú tienes que mantener también tu parte personal, tu parte familiar para poder tener una vida completa", puntualizó.
Consciente del impacto que puede tener en las jóvenes, la doctora Torres deja un mensaje poderoso para las mujeres que aspiran a dedicarse a la medicina o a la investigación científica.
"El que tú seas mujer no te limita en nada. Lo que te limita es lo que tú decides qué quieres y puedes hacer. Tienes que soñar para que los sueños se hagan realidad y tienes que trabajar para lograr tus metas. Pero todo está disponible para ti".