La leucemia no es un solo cáncer. Existen distintos tipos, algunos de evolución rápida y otros más lenta, y sus tratamientos han cambiado de manera importante durante las últimas décadas.

Hablar de leucemia es hablar de un grupo de cánceres que afectan los tejidos donde se producen las células sanguíneas, principalmente la médula ósea. Dependiendo del tipo de célula afectada y de la velocidad con la que progresa, la enfermedad puede comportarse de maneras muy diferentes.
La leucemia puede presentarse tanto en niños como en adultos. De acuerdo con el Instituto Nacional del Cáncer (NCI), es más frecuente en adultos mayores de 55 años, pero también constituye el cáncer más común en niños menores de 15 años.
Según las estimaciones de GLOBOCAN 2022, se registraron 487.294 nuevos casos de leucemia y 305.405 muertes en todo el mundo. La enfermedad ocupó el puesto 13 entre los cánceres con mayor número de casos y el décimo en mortalidad.
En América Latina y el Caribe, las estimaciones de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) contabilizaron alrededor de 41.000 nuevos casos y 28.700 muertes por leucemia durante 2022.
En Puerto Rico, los registros disponibles muestran un promedio de 424 nuevos casos de leucemia cada año entre 2018 y 2022, con una incidencia ajustada por edad de 9,7 casos por cada 100.000 habitantes. La tendencia reciente fue clasificada como estable.
Entre las manifestaciones que pueden evidenciar se encuentran el cansancio persistente, infecciones frecuentes, fiebre, pérdida de peso sin explicación, facilidad para presentar moretones o sangrados y palidez.
Esto ocurre porque las células anormales pueden desplazar a las células sanguíneas normales en la médula ósea. Cuando disminuyen los glóbulos rojos, pueden aparecer síntomas relacionados con la anemia; cuando se afectan los glóbulos blancos normales, puede aumentar la dificultad para combatir infecciones; y cuando disminuyen las plaquetas, pueden presentarse problemas para controlar los sangrados.
Los síntomas pueden variar según el tipo de leucemia y la manera en que afecta la producción normal de células sanguíneas.
Durante décadas, la quimioterapia y el trasplante de células madre hematopoyéticas han sido herramientas fundamentales en el tratamiento de diferentes leucemias. Sin embargo, la investigación ha permitido incorporar nuevas estrategias, entre ellas terapias dirigidas e inmunoterapias, diseñadas para actuar sobre características específicas de las células cancerosas o para ayudar al sistema inmunitario a combatirlas.
El NCI señala que las terapias dirigidas ya forman parte del tratamiento estándar de algunos tipos de leucemia y que la investigación continúa buscando alternativas más eficaces y menos tóxicas.
Este avance también se refleja en las cifras de supervivencia. En Estados Unidos, la supervivencia relativa a cinco años para todas las leucemias combinadas aumentó de 34% entre los pacientes diagnosticados en 1975-1977 a 68% entre quienes fueron diagnosticados durante 2015-2021.
La cifra, sin embargo, debe interpretarse con cuidado: la leucemia agrupa enfermedades diferentes y el pronóstico depende del tipo y subtipo, la edad, las características biológicas de la enfermedad, la respuesta al tratamiento y otros factores.
Una leucemia puede cambiar la vida de una persona y de su familia desde el momento del diagnóstico. Pero la historia de esta enfermedad también muestra cuánto puede transformar la investigación médica el futuro de los pacientes.