Tres especialistas del Caribe y América Latina alertaron sobre el subdiagnóstico de la endometriosis, la normalización del dolor pélvico y los avances en el manejo integral de una enfermedad que afecta a millones de mujeres en la región.

Expertos se reunieron en un panel organizado por la revista Medicina y Salud Pública para analizar los principales retos clínicos, diagnósticos y terapéuticos que enfrenta la endometriosis en la región.
Participaron el Dr. Juan Salgado, ginecólogo obstetra especialista en cirugía mínimamente invasiva y profesor de la Universidad Central del Caribe (UCC) en Puerto Rico; el Dr. Sergio Tamayo Hussein y el Dr. César Ávila, ambos ginecólogos especialistas en reproducción humana, de Colombia y República Dominicana respectivamente. La moderación estuvo a cargo de la Dra. Lenisse Candelario.
El conversatorio dejó en evidencia que, pese a los avances científicos, la endometriosis sigue siendo una enfermedad subdiagnosticada, mal comprendida y cargada de consecuencias físicas, emocionales y sociales devastadoras para quienes la padecen.
Aunque la cifra más citada indica que la endometriosis afecta a una de cada diez mujeres en edad reproductiva, los especialistas coincidieron en que esa estadística subestima la realidad. El Dr. Salgado citó un estudio realizado en Puerto Rico por la doctora Idalis Flores, de la Escuela de Medicina de Ponce, que arrojó datos alarmantes:
"En Puerto Rico cuatro de cada diez mujeres podían tener endometriosis. Si uno extrapola eso, se supone que hay alrededor de 190 millones de mujeres en el mundo que tienen endometriosis. Estamos viendo solamente un pedazo pequeño de lo que es la endometriosis como tal y es mucho más grande de lo que estamos pensando."
En Colombia y República Dominicana el panorama es similar. El Dr. Tamayo señaló que en su consulta de fertilidad la prevalencia puede superar el 40 o 50% de las pacientes. Por su parte, el Dr. Ávila advirtió que en República Dominicana se estima que entre 300.000 y 400.000 mujeres padecen esta condición, con más del 60% sin diagnóstico.
Uno de los puntos más críticos del debate fue el tiempo que transcurre entre los primeros síntomas y el diagnóstico definitivo. El patrón es casi universal en la región: años de consultas ignoradas y dolor normalizado.
"El patrón normal de una paciente es que visite por lo menos de 5 a 8 ginecólogos y que esté en un periodo de 10 años hasta que llega uno que se le ocurra decir: mira, tiene dolor de menstruación, pudiera ser endometriosis." Afirmó el Dr. Salgado
El Dr. Tamayo identificó la raíz cultural del problema: "Se normalizó el dolor pélvico en la mujer. Muchas veces me responden 'lo normal'. Entonces se normalizó y esto hace que no haya un médico curioso que vaya un poco más allá, pida una imagen o refiera a un especialista. De alguna manera va dilatando el llegar a un diagnóstico certero."
El Dr. Ávila agregó la dimensión clínica de ese retraso: al tratarse de una enfermedad proliferativa crónica, cada año sin diagnóstico representa mayor daño orgánico y menores posibilidades de recuperación. "Mientras más tiempo transcurre en hacer el diagnóstico, pues evidentemente la expectativa de mejoría del paciente va a ser menor", subrayó.
Los tres especialistas fueron enfáticos en que el dolor menstrual incapacitante no es normal y debe motivar una derivación inmediata. Sin embargo, destacaron que la endometriosis puede manifestarse de formas diversas y en localizaciones poco esperadas.
El Dr. Ávila detalló la amplitud del cuadro clínico: "Cualquier sintomatología que pueda presentar durante el período menstrual —de dolor o sangrado— podemos sospechar de endometriosis. He visto endometriosis a nivel de los labios vaginales, en heridas quirúrgicas. Donde quiera que haya una área que se vea alterada en el momento del periodo menstrual, podemos sospechar de endometriosis."
El Dr. Salgado fue directo con el mensaje para los médicos de atención primaria: "No importa la especialidad que tengas, si tienes una paciente con dolor de menstruación, tienes que pensar en endometriosis y tienes que referirla inmediatamente. No es normal tener un dolor que te incapacite."
En materia de herramientas diagnósticas, los panelistas coincidieron en que la ecografía especializada ha revolucionado la detección de endometriosis, desplazando a la laparoscopia como primer paso. El Dr. Salgado relató el hito científico que marcó el cambio de paradigma, protagonizado por el Dr. Mauricio Abrao en 2007:
"Cogió 109 pacientes que se les iba a hacer una laparoscopia y comparó los hallazgos de la laparoscopia con los hallazgos del sonograma y los hallazgos del MRI. Los hallazgos del sonograma estaban entre 95 a 98% en sensitividad y especificidad. Así que no había duda de que para diagnosticar endometriosis profunda no tenías que hacer una laparoscopia."
No obstante, el Dr. Tamayo advirtió que el acceso a la herramienta no garantiza su utilidad si no hay entrenamiento adecuado: "El ecógrafo es una buena herramienta fácil de obtener, pero el entrenamiento no lo tienen todos. Es algo fundamental fomentar en las nuevas generaciones."
El Dr. Ávila destacó el papel creciente de la inteligencia artificial en el diagnóstico ecográfico y subrayó que, en los casos más complejos —especialmente cuando hay compromiso rectal—, la resonancia magnética y la participación de equipos multidisciplinarios resultan imprescindibles.
El Dr. Salgado presentó el modelo de manejo integral que ha adoptado a partir de los nuevos algoritmos publicados en 2022, basado en lo que denomina "las tres ventanas de cirugía" en la vida reproductiva de la paciente. La filosofía central es evitar intervenciones innecesarias y repetitivas:
"De tener múltiples cirugías, ahora tenemos tres ventanas. La primera ventana: si la paciente tiene hidronefrosis o una obstrucción intestinal grave, hay que operarla. Si no está obstruida, salta a otra parte del algoritmo donde le podemos dar medicamentos y quitarle las reglas si su deseo no es fertilidad."
La supresión hormonal —mediante anticonceptivos sin placebo o progestinas solas— busca eliminar el estímulo cíclico que alimenta los implantes endometriósicos. "Al quitarle la regla le digo a la paciente: te dejo el cuarto vacío", ilustró el Dr. Salgado.
El Dr. Tamayo sumó la perspectiva de la preservación de la fertilidad como estrategia preventiva, especialmente en mujeres jóvenes que aún no planean un embarazo:
"Vale la pena tener siempre presente el tema de la preservación de fertilidad porque no sabemos qué va a pasar en el futuro. Al progresar tanto esta enfermedad, pudiera llevar a que no pueda tener hijos. De una manera temprana, preventiva, preservar es una muy buena opción en estas pacientes jóvenes con endometriosis."
Quizás el momento más impactante del panel fue cuando los especialistas abordaron el daño psicológico acumulado tras años de dolor ignorado. El Dr. Salgado narró uno de los casos más extremos que ha atendido:
"Tengo pacientes al punto del suicidio. Tuve una paciente que había decidido que se iba a suicidar y el psiquiatra me escribió: por favor, hazle la cirugía. Era una paciente joven. La operé, se le quitaron los dolores, súper famosa ahora y está súper feliz. El que la salvó fue el psiquiatra, que se dio cuenta de que había algo más y que por más medicamentos que le diera, iba a llegar el momento que ella no iba a poder soportar esa presión."
El especialista también alertó sobre las condiciones comórbidas que suelen acompañar a la endometriosis y que, de no tratarse, perpetúan el dolor incluso después de la cirugía: síndrome de intestino irritable, cistitis intersticial y disfunción del piso pélvico. "La endometriosis no viene sola, viene acompañada de tres hermanitos", advirtió.
En el plano institucional, el Dr. Tamayo compartió los avances registrados en Colombia, donde se han creado centros de referencia y se promulgó una ley de endometriosis orientada a mejorar la formación médica y el acceso de las pacientes:
"Se han creado varios centros de referencia a nivel país, se creó la ley de endometriosis que trata de abarcar todo, desde la formación a los médicos hasta el acceso fácil a las pacientes y las rutas de vinculación. Tenemos un acceso relativamente bueno. Sin embargo, la parte de fertilidad aún está abandonada."
El panel dejó un mensaje unánime: la endometriosis es una enfermedad seria, frecuente y tratable, pero que requiere médicos entrenados, herramientas diagnósticas adecuadas y, sobre todo, una cultura clínica que deje de normalizar el dolor de las mujeres.