Olvidos después de los 50: qué puede estar detrás de la llamada "niebla mental"

Olvidar ocasionalmente una palabra, tardar un poco más en recordar un nombre o perder el hilo de una conversación puede ocurrir con el paso de los años. Sin embargo, cuando los cambios en la memoria, la atención o el pensamiento comienzan a interferir con la vida cotidiana, es importante investigar qué los está causando.

Redacción MSP

    Olvidos después de los 50: qué puede estar detrás de la llamada "niebla mental"

    "¿Por qué entré a esta habitación?", "¿cómo se llamaba esa persona?" o "sé lo que quiero decir, pero no encuentro la palabra". Son situaciones que muchas personas pueden notar con mayor frecuencia después de los 50 años y que suelen describirse como niebla mental.

    El término no corresponde a un diagnóstico médico específico. Se utiliza para describir un conjunto de dificultades relacionadas con la concentración, la atención, la memoria, la velocidad para procesar información o la capacidad de mantener el hilo de una conversación.

    ¿Es normal que la memoria cambie con la edad?

    El envejecimiento produce cambios naturales en el cerebro y algunas modificaciones leves en la memoria, el aprendizaje y la atención pueden formar parte de este proceso.

    El National Institute on Aging (NIA) señala que algunas personas mayores pueden tardar más en aprender algo nuevo o en recordar determinada información. Olvidar ocasionalmente una palabra, perder objetos de vez en cuando o necesitar más tiempo para recordar algo pueden ocurrir durante el envejecimiento normal.

    La diferencia está en el impacto que estos cambios tienen sobre la vida cotidiana. Una persona puede tardar más en recordar un nombre y finalmente hacerlo sin que esto afecte su autonomía.

    La "niebla mental" puede tener muchas causas

    Los problemas de concentración y memoria no siempre tienen su origen en el envejecimiento. El estrés también puede afectar la memoria y la capacidad de concentración. A esto se suman situaciones como dormir poco o atravesar períodos prolongados de agotamiento.

    El NIA identifica otros factores que pueden afectar la memoria, entre ellos los problemas para dormir, la depresión y la ansiedad, enfermedades de la tiroides, efectos secundarios de algunos medicamentos, consumo excesivo de alcohol y determinadas enfermedades o lesiones cerebrales.

    No todo olvido es una señal de demencia

    La preocupación por la memoria puede aumentar con la edad, pero olvidar algo ocasionalmente no significa tener Alzheimer u otra demencia. Lo importante es observar la evolución y el impacto de los cambios. Cuando una persona conserva su autonomía y simplemente necesita un poco más de tiempo para recordar determinada información, puede tratarse de un cambio asociado con el envejecimiento.

    En cambio, las dificultades que comienzan a interferir con actividades habituales, la capacidad para tomar decisiones o la autonomía requieren mayor atención. La memoria puede cambiar con los años, pero no todos los olvidos deben normalizarse ni todos significan demencia. Observar cómo evolucionan y cuánto afectan la vida cotidiana es una de las mejores formas de saber cuándo es momento de consultar.

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