Dificultad para tragar, sensación de ahogo y reflujo gastroesofágico: Síntomas de esofagitis eosinofílica

Aunque sus síntomas suelen confundirse con el reflujo gastroesofágico, la esofagitis eosinofílica es una enfermedad inflamatoria crónica del esófago asociada a respuestas alérgicas. El gastroenterólogo Dr. Reinaldo Ramírez Amill explicó cómo identificarla y tratarla oportunamente.

Andrea Bazurto Gutiérrez

    Dificultad para tragar, sensación de ahogo y reflujo gastroesofágico: Síntomas de esofagitis eosinofílica

    La sensación de que los alimentos se quedan atascados al tragar, episodios frecuentes de ahogo durante las comidas o un reflujo que no mejora con los tratamientos habituales podrían ser señales de una condición poco conocida pero cada vez mejor comprendida por la medicina: la esofagitis eosinofílica. Se trata de una enfermedad inflamatoria crónica del esófago que requiere una evaluación especializada para diferenciarla de otros trastornos digestivos.

    Una enfermedad vinculada a mecanismos alérgicos

    Según explicó el gastroenterólogo Dr. Reinaldo Ramírez Amill, la esofagitis eosinofílica es una condición mediada por componentes inmunológicos y frecuentemente asociada a reacciones alérgicas.

    Estas respuestas pueden desencadenarse por determinados alimentos o por alérgenos presentes en el ambiente. Además, existe evidencia de un componente hereditario y genético que también participa en el desarrollo de la enfermedad.

    Síntomas que varían entre adultos y niños

    En la población adulta, los síntomas más comunes incluyen dificultad para tragar (disfagia), sensación de ahogamiento y percepción de que los alimentos quedan retenidos en el pecho o el esófago.

    Sin embargo, el especialista advirtió que muchas personas presentan síntomas similares a los del reflujo gastroesofágico y que, en algunos casos, estos no responden adecuadamente a tratamientos convencionales con antiácidos.

    En niños, la enfermedad puede manifestarse de manera diferente. Además de los problemas para tragar, pueden aparecer dolor abdominal, náuseas, vómitos e incluso dificultades en el crecimiento y desarrollo.

    La biopsia es clave para confirmar el diagnóstico

    Debido a que los síntomas pueden confundirse con otras enfermedades digestivas, el diagnóstico requiere una evaluación más profunda.

    El Dr. Ramírez Amill señaló que la esofagitis eosinofílica se diagnostica mediante una endoscopia acompañada de biopsias del esófago. El análisis histopatológico permite identificar las características propias de la enfermedad y diferenciarla de condiciones como el reflujo gastroesofágico, cuyo tratamiento puede ser distinto.

    ¿Quiénes tienen mayor riesgo?

    Entre los factores de riesgo identificados se encuentra el sexo masculino, ya que la enfermedad presenta una mayor incidencia y prevalencia en hombres.

    Asimismo, las personas con antecedentes de enfermedades alérgicas, como dermatitis atópica o asma, tienen una probabilidad más alta de desarrollar esta condición.

    Del cambio en la dieta a los medicamentos biológicos

    El tratamiento suele comenzar con modificaciones en el estilo de vida, especialmente en la alimentación. Para ello, el especialista destacó la importancia de contar con el apoyo de nutricionistas y alergistas que ayuden a identificar posibles desencadenantes de los síntomas.

    En cuanto al tratamiento farmacológico, los inhibidores de la bomba de protones suelen utilizarse como primera línea terapéutica. Dependiendo de cada caso, también pueden emplearse esteroides como budesonida o fluticasona.

    Además, el avance en el conocimiento de la enfermedad ha permitido incorporar terapias biológicas, que representan una alternativa para pacientes con formas más complejas o persistentes de la enfermedad.

    El seguimiento es fundamental para evaluar la respuesta

    Una vez iniciado el tratamiento, los pacientes requieren un monitoreo cercano para evaluar la evolución de los síntomas y determinar si existe mejoría clínica.

    Como parte de este seguimiento, se recomienda realizar nuevas endoscopias con biopsias para comprobar si también se han producido cambios favorables a nivel del tejido esofágico.

    Un abordaje multidisciplinario mejora la calidad de vida

    El especialista enfatizó que los pacientes con esofagitis eosinofílica se benefician de un manejo multidisciplinario que involucre gastroenterólogos, nutricionistas y alergistas.

    En el caso de los pacientes pediátricos, también resulta fundamental la educación de los familiares responsables del cuidado, ya que gran parte del tratamiento depende de la identificación y eliminación de posibles desencadenantes.

    "Todas estas baterías de especialistas son bien importantes para que el paciente pueda alcanzar esa remisión clínica y entonces tenga calidad de vida, que es lo que queremos", destacó el Dr. Ramírez Amill.

    Escuchar al cuerpo y consultar a tiempo

    Como mensaje final, el gastroenterólogo recomendó prestar atención a cualquier síntoma digestivo persistente o fuera de lo habitual y buscar una evaluación médica formal.

    "Siempre les digo a mis pacientes que escuchen su cuerpo y los síntomas de alarma. Cualquier cosa que se salga fuera de lo normal, no duden en contactar al especialista pertinente", concluyó.

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