La intensidad física, los contactos constantes y el sobreuso convierten al fútbol en una disciplina propensa a lesiones musculares y traumáticas. A propósito de la Copa Mundial de la FIFA, el fisiatra y especialista en medicina deportiva, Dr. David Soto, explicó cuáles son las lesiones más frecuentes en este deporte y compartió recomendaciones para mantener una condición física óptima y prevenir lesiones tanto en atletas como en la población general.

Según el especialista, en el fútbol existen dos grandes categorías de lesiones: los macrotraumas y los microtraumas.
"Los macrotraumas son las fracturas, los golpes agudos, los que son obvios", explicó. Por otro lado, los microtraumas son lesiones por sobreuso que se desarrollan tras meses de entrenamiento y competencia, afectando tendones, ligamentos y músculos.
Soto señaló que los desgarres musculares representan la lesión más frecuente en este deporte, especialmente en músculos de la cadera y el muslo, como el cuádriceps y los isquiotibiales o "hamstrings".
"Por esa explosividad y por ese sobreuso llega el momento en que el músculo ya no puede más y se desgarra", indicó.
Asimismo, explicó que estas lesiones pueden variar en gravedad dependiendo del nivel de daño muscular. Los desgarres se clasifican en grados 1, 2 y 3, y el tiempo de recuperación dependerá de la magnitud de la lesión.
En torneos extensos como una Copa Mundial, que puede prolongarse por cerca de seis semanas, algunos jugadores podrían regresar a la competencia si la lesión ocurre en las etapas iniciales y el daño no es severo.
Más allá del deporte profesional, el especialista destacó que muchas de las estrategias utilizadas por atletas de alto rendimiento pueden aplicarse a la vida cotidiana.
Tomó como ejemplo el programa de mantenimiento físico del futbolista Erling Haaland, que combina ejercicio aeróbico, fortalecimiento muscular, alimentación adecuada y descanso.
"También incluye la dieta, muy importante, y hay una tercera área que se nos olvida y es el descansar, el dormir", afirmó.
De acuerdo con las recomendaciones mencionadas por Soto, el Colegio Americano de Medicina Deportiva aconseja realizar al menos cinco días por semana de ejercicio aeróbico durante 30 minutos como mínimo, además de incorporar ejercicios de fortalecimiento o resistencia entre dos y tres veces por semana.
El especialista enfatizó que el fortalecimiento muscular no solo contribuye al rendimiento físico, sino que también ayuda a preservar la funcionalidad y prevenir caídas.
Respecto a los ejercicios de resistencia, Soto aclaró que no es indispensable contar con máquinas o membresías de gimnasio para obtener beneficios.
Explicó que es posible fortalecer la musculatura utilizando bandas elásticas, el peso corporal mediante ejercicios como flexiones y dominadas, o incluso objetos de uso cotidiano.
"No necesitamos una máquina avanzada para hacer ejercicio. Uno puede hacer ejercicio de resistencia con un galón de agua", comentó.
Aunque reconoció que las máquinas pueden ofrecer mayor especificidad y seguridad en algunos casos, insistió en que la falta de equipamiento no debe convertirse en una barrera para mantenerse activo.
El médico reconoció que adoptar hábitos alimentarios saludables representa un desafío para muchas personas debido a factores culturales y económicos.
Según explicó, la salud depende principalmente de tres pilares: alimentación adecuada, actividad física y bienestar emocional.
"Realmente la salud es comer bien, hacer ejercicio y la tercera cosa que se nos olvida es hacer lo que nos gusta, ser felices", expresó.
Asimismo, destacó que en muchas ocasiones los alimentos menos saludables son más accesibles económicamente que las opciones nutritivas, lo que dificulta mantener una alimentación balanceada.
Soto enfatizó que no existe una edad límite para realizar actividad física y que las personas mayores también pueden beneficiarse significativamente del ejercicio.
"Definitivamente gente de 70 y de 80 años puede hacer ejercicio", afirmó.
Aunque algunas disciplinas de alta exigencia pueden requerir adaptaciones según la edad, señaló que actividades como caminar, nadar o montar bicicleta pueden practicarse durante toda la vida y contribuir a preservar la salud y la independencia funcional.
Incluso sostuvo que el ejercicio debería considerarse una herramienta fundamental de salud pública.
Sobre el uso de medicamentos originalmente indicados para la diabetes y actualmente utilizados para la pérdida de peso, el especialista señaló que pueden tener un papel en personas con obesidad mórbida, particularmente aquellas con un índice de masa corporal superior a 35.
Sin embargo, advirtió que estos tratamientos deben acompañarse de modificaciones en el estilo de vida.
"Solamente tomar esos medicamentos sin el cambio de vida, sin hacer una vida más saludable, nos estamos engañando y a la larga no nos va a ayudar", manifestó.
Además, indicó que se ha observado el llamado efecto rebote cuando los pacientes suspenden la medicación sin haber incorporado hábitos sostenibles de alimentación y ejercicio.
Finalmente, el especialista alertó sobre los riesgos de realizar actividad física al aire libre durante periodos de calor extremo.
Explicó que cuando las temperaturas superan los 90 grados Fahrenheit y el índice de calor alcanza entre 100 y 105 grados, las condiciones pueden ser peligrosas.
Por ello, recomendó ejercitarse temprano en la mañana o después de las seis de la tarde, cuando el calor es menor.
También sugirió optar por espacios interiores, como centros comerciales, o realizar actividades acuáticas en piscinas, playas o ríos para ayudar a mantener una temperatura corporal adecuada durante el ejercicio.