El 33% de los niños puertorriqueños tiene obesidad o sobrepeso: Estos son los riesgos metabólicos

Experto advierte que el sobrepeso u obesidad, una condición que va mucho más allá de lo estético y que puede desencadenar diabetes tipo 2, hipertensión, apnea del sueño y problemas emocionales desde la niñez.

Laura Guio

    El 33% de los niños puertorriqueños tiene obesidad o sobrepeso: Estos son los riesgos metabólicos

    La obesidad infantil ya no puede tratarse como un simple problema de imagen. Se trata de una enfermedad crónica reconocida en los sistemas internacionales de clasificación médica (ICD), con consecuencias reales y medibles sobre la salud física y mental de los niños que la padecen.

     Así lo explica el doctor Carlos Leyva, endocrinólogo pediátrico, quien conversó en exclusiva con la revista Medicina y Salud Pública, desde su experiencia, ya que atiende a diario pacientes con esta condición en su clínica de manejo de peso.

    ¿Cómo se diagnostica la obesidad en niños?

    A diferencia de los adultos, donde el diagnóstico se basa en el índice de masa corporal (IMC) con valores fijos, en edades pediátricas los médicos utilizan gráficas de crecimiento y percentiles. El doctor Leyva lo explica:

    "Nosotros definimos sobrepeso cuando están entre la percentil 85 hasta la 95, y de la 95 para arriba se considera categoría de obesidad. Dentro de la obesidad podemos dividirlo en tres clases: clase 1 de la percentil 95 a la 120, clase 2 de la 120 a la 140, y clase 3 de 140 en adelante", afirmó el experto.

    Esta metodología responde a que los niños están en crecimiento constante y su composición corporal varía significativamente según la edad y la estatura.

    Un problema de salud pública: El 33% de los niños en Puerto Rico

    Las cifras son alarmantes. Entre el 30% y el 33% de la población pediátrica en Puerto Rico presenta sobrepeso u obesidad, una prevalencia similar a la de Estados Unidos y que se ha mantenido estable en los últimos años tras décadas de aumento sostenido desde los años 90.

    "Ha habido un aumento sustancial desde la década de los 90, 2000, 2010, 2020. En estos últimos años ha habido una estabilidad, pero no es lo que queremos: queremos una disminución." 

    Las complicaciones médicas: Diabetes, colesterol y corazón

    La primera complicación que suele aparecer es la resistencia a la insulina, precursora de la prediabetes y la diabetes tipo 2. El exceso de grasa bloquea la acción de la insulina, obligando al páncreas a trabajar en exceso hasta que eventualmente falla.

    "El páncreas lo que hace es producir más insulina para compensar el exceso de grasa. El problema es que está trabajando horas extra y eventualmente se cansa. Ahí es que la glucosa en sangre se va acumulando y sube a nivel de prediabetes y luego a diabetes tipo 2", indicó.

    Otras complicaciones frecuentes incluyen dislipidemia, hipertensión arterial, pubertad precoz e inflamación crónica que afecta el sistema cardiovascular desde edades tempranas.

    Huesos, sueño y riñones: Otros entes en riesgo

    El exceso de peso también impacta el sistema musculoesquelético. En niños cuyo esqueleto aún está en desarrollo, la densidad ósea tiende a ser más baja y la carga adicional puede provocar fracturas en zonas de crecimiento activo, e incluso el desplazamiento del fémur de la cadera.

    A esto se suma un hallazgo frecuente en estos pacientes: la deficiencia de vitamina D, fundamental para la salud ósea. Por eso, el doctor Leyva la monitorea de forma rutinaria.

    "Estamos pendientes a la suplementación de vitamina D, que es muy importante para esa densidad ósea. Hay una incidencia bien alta de insuficiencia y deficiencia de vitamina D en estos pacientes, así que nos aseguramos de que estén bien suplementados y tengan niveles adecuados."

    Vea programa completo aquí:

    Impacto de la obesidad en la calidad del sueño

    En cuanto al sueño, la apnea es otra manifestación que el doctor Leyva observa con regularidad en su clínica. Los estudios cardiometabólicos que realiza su equipo multidisciplinario —donde se mide la oxigenación del cuerpo tanto en reposo como en ejercicio— revelan con frecuencia deficiencias en pacientes obesos. Al profundizar en la historia clínica, los padres suelen confirmar que sus hijos roncan mucho por las noches y están cansados durante el día.

    "Vemos que hay una deficiencia en la oxigenación y cuando uno habla con los padres, ellos notan que roncan mucho por la noche y están cansados durante el día. En esos casos hay que referirlos para un estudio de apnea del sueño. Y hay una incidencia más alta no solo en adolescentes, sino en niños de edades más tempranas también."

    Respecto a los riñones, si bien el daño renal severo no es común en etapas pediátricas, el especialista advierte que la hipertensión arterial —una de las complicaciones directas de la obesidad— sienta las bases para problemas renales en la adultez.

    El peso emocional: Ansiedad, depresión y bullying

    La Asociación Americana de Pediatría publicó guías recomendando programas intensivos de al menos 26 horas de contacto para el manejo de la obesidad pediátrica, estructurados en tres pilares fundamentales: nutrición, actividad física y salud emocional. Este tercer componente es, según el doctor Leyva, igual de crítico que los otros dos, aunque históricamente ha sido el más subestimado.

    En su clínica, una psicóloga forma parte del equipo tratante desde el primer día. La razón es doble: por un lado, el bullying escolar que sufren muchos de estos niños por su apariencia física; por otro, los propios cambios hormonales y neuroquímicos que genera la obesidad en el organismo, que afectan directamente el estado de ánimo.

    "Especialmente en las edades escolares hablamos mucho del bullying, de cómo los están molestando por las apariencias. Pero también sabemos que el mero hecho de estar en sobrepeso u obesidad genera cambios hormonales y químicos en el cuerpo en la forma en que uno se siente, el ánimo que uno tiene."

    De acuerdo con el experto, hay una incidencia mucho más alta de ansiedad y depresión en estos pacientes, es decir que la parte del componente emocional es extremadamente importante, tan importante como las otras dos.

    El ejercicio como medicina y el acompañamiento familiar

    El doctor Leyva insiste en que los beneficios del ejercicio van más allá del gasto calórico: la actividad física aumenta la sensibilidad a la insulina, reduciendo directamente la resistencia que caracteriza a los pacientes con obesidad. Su enfoque es gradual y adaptado a cada paciente.

    "Yo empiezo con cuatro días a la semana, una hora de ejercicio. Lo importante no es el tipo, sino que al terminar el niño se sienta cansado y le sea difícil mantener una conversación. Eso indica que fue suficientemente intenso."

    El tratamiento no puede recaer solo sobre el niño. Si en casa hay jugos y refrescos en la nevera, pedirle al niño que no los consuma es una batalla perdida. El cambio debe ser colectivo.

    "Más fácil decir que no una sola vez en el supermercado, que tener ese galón de jugo en la nevera todos los días. Mejor no lo compres, no lo tengas en casa. Todo el mundo debe hacer sus ajustes, para el beneficio no solo del paciente, sino de ellos mismos también", concluyó el Dr. Leyva.


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