La terapia con testosterona mejora el azúcar en sangre, pero pierde efecto sin un estilo de vida sano

Un seguimiento a 4 años del ensayo T4DM presentado en el congreso anual de endocrinología ENDO 2026 mostró que los beneficios metabólicos de la terapia con testosterona en hombres con síndrome metabólico se mantienen parcialmente, pero pierden fuerza cuando no se acompaña de cambios sostenidos en el estilo de vida.

Andrea Bazurto Gutiérrez

    La terapia con testosterona mejora el azúcar en sangre, pero pierde efecto sin un estilo de vida sano

    Un nuevo análisis del estudio T4DM (Testosterone for the Prevention of Type 2 Diabetes), presentado en ENDO 2026, evaluó el impacto a largo plazo de la terapia con testosterona en hombres con alto riesgo o diagnóstico reciente de diabetes tipo 2.

    El estudio original había demostrado que la terapia con testosterona, combinada con un programa estructurado de estilo de vida, redujo en un 41% la probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2 a 2 años.

    Sin embargo, una extensión posterior llamada RunOn analizó qué ocurría al suspender el programa formal de intervención en estilo de vida mientras se mantenía el tratamiento en algunos participantes.

    El efecto protector se mantiene parcialmente, pero depende del estilo de vida

    En el análisis extendido participaron 121 hombres que continuaron el seguimiento durante 2 años adicionales sin el programa estructurado de estilo de vida.

    Aunque algunos parámetros metabólicos se mantuvieron más favorables en los hombres tratados con testosterona frente a placebo, los mayores beneficios glucémicos ocurrieron durante los primeros 2 años.

    El investigador Gary A. Wittert explicó que, para lograr un efecto duradero, es clave mantener la adherencia a hábitos saludables.

    "Para un efecto beneficioso duradero de la testosterona, se requiere la adherencia continua a un programa de estilo de vida saludable", afirmó.

    Resultados del ensayo original T4DM

    En la fase inicial del estudio participaron 1007 hombres entre 50 y 74 años con intolerancia a la glucosa o diabetes tipo 2 reciente, además de obesidad abdominal y niveles bajos de testosterona.

    Los participantes recibieron testosterona intramuscular o placebo junto con un programa comunitario de estilo de vida.

    Entre los hallazgos principales se destacaron:

    • Reducción significativa de la glucosa a las 2 horas en la prueba de tolerancia oral a la glucosa

    • Disminución de la glucosa en ayunas

    • Reducción del perímetro de cintura y grasa abdominal

    • Aumento de masa muscular y fuerza de agarre

    Sin embargo, no se observaron cambios significativos en hemoglobina glicosilada, presión arterial ni lípidos.

    Beneficios metabólicos: mayor impacto en los primeros 2 años

    En el estudio RunOn, 65 hombres continuaron con testosterona y 59 con placebo.

    Al final del seguimiento:

    • La diabetes tipo 2 fue menos frecuente en el grupo de testosterona (9% vs 11% en placebo)

    • La glucosa en ayunas aumentó en ambos grupos, pero se mantuvo ligeramente más baja en el grupo tratado

    • El peso fue 2,3 kg menor a los 2 años y 2,6 kg menor a los 4 años en el grupo de testosterona

    • La circunferencia de cintura fue menor en el grupo tratado en ambos puntos de seguimiento

    Los investigadores señalaron que la mayor parte del efecto ocurrió en los primeros 2 años y luego se estabilizó.

    Seguridad y efectos adicionales

    Durante el seguimiento no se reportaron eventos adversos graves cardiovasculares o prostáticos.

    La testosterona se asoció con:

    • Aumento progresivo de hemoglobina y hematocrito (sin llegar a criterios de suspensión)

    • Mejora sostenida del deseo sexual a 4 años

    • Sin cambios significativos en disfunción eréctil, calidad de vida o síntomas urinarios

    El tratamiento no reemplaza el estilo de vida

    Los autores destacaron que la terapia con testosterona puede tener beneficios metabólicos y sexuales en hombres seleccionados, pero su efecto se potencia y mantiene mejor cuando se acompaña de cambios sostenidos en la alimentación y la actividad física.

    "El enfoque más efectivo incluye una dieta basada en alimentos reales, reducción de ultraprocesados y alcohol, y ejercicio aeróbico y de resistencia", concluyó Wittert.

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