Psoriasis: cuando la enfermedad también cambia la forma en que el paciente se ve a sí mismo

Una investigación mexicana evidencia que la percepción de la imagen corporal en personas con enfermedad psoriásica se relaciona con limitaciones funcionales, fatiga, ansiedad, depresión y afectación ungueal, más allá de las lesiones visibles en adultos.

Jorge Mario Murillo González

    Psoriasis: cuando la enfermedad también cambia la forma en que el paciente se ve a sí mismo

    La enfermedad psoriásica puede tener un impacto que trasciende las manifestaciones visibles en la piel. Una investigación publicada en Reumatología Clínica encontró que la percepción de la imagen corporal en personas con enfermedad psoriásica está asociada con diferentes factores clínicos, funcionales y psicológicos.

    El estudio, realizado en una cohorte mexicana de 91 pacientes adultos con enfermedad psoriásica, tuvo como objetivo describir la percepción de la imagen corporal y explorar los factores relacionados con ella. Los investigadores evaluaron la actividad de la enfermedad, resultados reportados por los pacientes y diferentes dimensiones relacionadas con imagen corporal, calidad de vida, fatiga, ansiedad y depresión.

    La investigación incluyó pacientes con psoriasis y artritis psoriásica y empleó instrumentos clínicos para valorar la actividad de la enfermedad, entre ellos el PASI y el DAPSA. También se realizaron análisis multivariados para determinar qué factores estaban asociados con una percepción corporal menos favorable.

    La actividad de la enfermedad no cuenta toda la historia

    Los resultados mostraron que una mayor actividad de la enfermedad, medida mediante PASI y DAPSA, se asociaba con una percepción más desfavorable de la propia imagen corporal.

    Sin embargo, el análisis multivariado permitió identificar otros factores relacionados de manera independiente con esta percepción: la limitación funcional, la fatiga, la presencia de ansiedad o depresión y la afectación de las uñas.

    El hallazgo resulta relevante porque muestra que la experiencia de la enfermedad psoriásica no puede comprenderse únicamente a partir de la extensión o actividad de las manifestaciones clínicas.

    Una persona puede enfrentar dificultades funcionales, cansancio o afectaciones emocionales que no necesariamente son evidentes durante una valoración centrada exclusivamente en las lesiones cutáneas.

    Las uñas también tienen un impacto

    La afectación ungueal aparece entre los factores asociados con una peor percepción de la imagen corporal.

    Este resultado adquiere relevancia dentro del contexto de la enfermedad psoriásica porque las alteraciones de las uñas pueden tener implicaciones estéticas, funcionales y psicológicas. Investigaciones recientes del mismo grupo de investigadores también han estudiado específicamente el impacto de la psoriasis ungueal sobre la calidad de vida de pacientes con enfermedad psoriásica.

    De esta manera, la valoración del paciente requiere considerar manifestaciones que pueden parecer menos extensas desde el punto de vista clínico, pero que pueden representar una carga significativa para quien las experimenta.

    Una mirada integral al paciente

    Los resultados del estudio respaldan la necesidad de estrategias multidisciplinarias que atiendan tanto las dimensiones físicas como psicológicas de la enfermedad psoriásica.

    La calidad de vida, la fatiga, la funcionalidad y el estado emocional forman parte de la experiencia de quienes viven con psoriasis o artritis psoriásica y pueden complementar la información obtenida mediante los índices tradicionales de actividad.

    Por ello, la consulta médica puede convertirse también en un espacio para identificar preocupaciones relacionadas con la apariencia, el funcionamiento cotidiano, el cansancio o el estado emocional.

    Cuando lo visible no refleja todo el impacto

    La enfermedad psoriásica plantea un desafío que va más allá de las lesiones que pueden observarse durante una consulta.

    El estudio publicado en Reumatología Clínica muestra que la percepción de la propia imagen está relacionada con un conjunto de factores que incluyen la actividad de la enfermedad, la funcionalidad, la fatiga, los aspectos psicológicos y la afectación ungueal.

    Comprender estas dimensiones permite avanzar hacia una atención centrada no solamente en controlar las manifestaciones clínicas, sino también en reconocer cómo la enfermedad afecta la vida cotidiana y la manera en que cada paciente percibe su propio cuerpo.

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