La psicóloga clínica Silma Quiñonez explicó cómo la dermatitis atópica puede influir en la autoestima, las relaciones sociales y el bienestar emocional de niños y adultos, especialmente ante la incertidumbre que generan los brotes.

La Dermatitis Atópica puede dejar marcas visibles en la piel, pero sus efectos no siempre terminan allí. La preocupación por la apariencia, el temor a un nuevo brote y la percepción de cómo los demás observan las lesiones pueden convertirse en una carga emocional para quienes viven con esta enfermedad.
Durante el 4.º Simposio de Dermatitis Atópica, celebrado el sábado 12 de septiembre en Puerto Rico, la psicóloga clínica Silma Quiñonez destacó la importancia de reconocer la dimensión emocional de esta condición. "La piel es un órgano que tiene tanto aspecto físico como emocional", señaló la especialista.
La experiencia con la enfermedad puede variar según la etapa de la vida. En los niños, uno de los principales desafíos puede estar relacionado con la interacción con sus compañeros. "En los niños se puede dar un factor especial al tener esta enfermedad y es el bullying", explicó Quiñonez.
En la adultez, en cambio, las preocupaciones pueden estar más relacionadas con la imagen personal y la comparación con otras personas. "En los adultos los lamentos son porque mi piel no es como la de los demás", añadió. Estas experiencias pueden influir en la autoestima y en la manera en que una persona se relaciona con su entorno. Por eso, el cuidado de la Dermatitis Atópica también debe considerar cómo la enfermedad afecta emocionalmente al paciente.
Uno de los aspectos destacados por la psicóloga fue la incertidumbre que acompaña a algunas personas ante la posibilidad de experimentar un nuevo brote. "La ansiedad de cuándo voy a tener un brote y esto te afecta psicológicamente en todas las áreas de tu vida", afirmó.
La preocupación constante puede hacer que el paciente permanezca pendiente de cualquier cambio en su piel y anticipe situaciones que todavía no han ocurrido. "Hay que aprender a hacer conductas nuevas y que siempre hay retos. Se debe manejar la tristeza y la frustración", sostuvo. Quiñonez resaltó la importancia de aprender estrategias para manejar estas emociones y desarrollar nuevas conductas frente a los desafíos que plantea la enfermedad.
Para la especialista, aprender a gestionar la ansiedad es una herramienta importante para preservar el bienestar emocional de las personas con dermatitis atópica."El manejo de la ansiedad es muy importante aprenderlo, porque por esta condición no se puede perder la tranquilidad", expresó.
La psicóloga también explicó que las situaciones de estrés pueden hacer que las personas se sientan más vulnerables ante los brotes, por lo que desarrollar recursos para afrontar estas emociones puede ayudar a recuperar una sensación de control sobre la propia vida.
En su intervención, la especialista destacó además la importancia de reconocer las pérdidas y frustraciones que pueden surgir alrededor de una enfermedad crónica, pero sin perder de vista la posibilidad de construir nuevas formas de afrontamiento. Como concluyó Quiñonez durante el simposio: "El sistema que nos produce la ansiedad no piensa". Aprender a reconocer esas respuestas y desarrollar herramientas para manejarlas puede ayudar al paciente a enfrentar los retos de la enfermedad sin permitir que la condición defina toda su vida.