Su posible relación con el intestino y el impacto emocional de los casos severos fueron algunos de los temas abordados por el gastroenterólogo Ahmed Morales durante el 4.º Simposio de Dermatitis Atópica, celebrado en Puerto Rico.

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica que va mucho más allá de las lesiones visibles en la piel. Su relación con el sistema inmunitario abre nuevas perspectivas para comprender una condición que puede afectar de manera importante la calidad de vida.
Así lo explicó el gastroenterólogo Ahmed Morales durante el 4.º Simposio de Dermatitis Atópica, celebrado el sábado 12 de septiembre en Puerto Rico. "El sistema inmunológico es tan amplio que puede generar problemas en cualquier parte del cuerpo y no es la excepción para la piel", señaló el especialista.
Morales también hizo referencia a las denominadas manifestaciones extraintestinales, es decir, aquellas que pueden presentarse fuera del aparato digestivo y que, en determinados pacientes, pueden involucrar la piel. La investigación científica ha comenzado a estudiar con mayor profundidad el llamado eje intestino-piel, una comunicación bidireccional en la que participan el sistema inmunitario, la microbiota y diferentes procesos metabólicos.
En el caso de la dermatitis atópica, los estudios han encontrado asociaciones entre alteraciones de la microbiota intestinal y la enfermedad, aunque la relación todavía no está completamente definida. Una revisión sistemática publicada en Acta Dermato-Venereologica encontró resultados heterogéneos sobre el papel de la microbiota intestinal en la aparición y gravedad de la dermatitis atópica, por lo que los investigadores señalaron que todavía se necesita más evidencia para establecer con precisión esta relación.
La enfermedad también puede tener consecuencias que van más allá de los síntomas físicos. En los casos más severos, las lesiones pueden extenderse ampliamente y afectar la vida cotidiana, las relaciones sociales y el bienestar emocional de quienes viven con la enfermedad. "La dermatitis atópica severa puede afectar toda la piel y la persona sentirse rechazada, debido a que los demás piensan que es contagiosa", explicó Morales.
El especialista añadió que esta percepción puede llevar a algunos pacientes al aislamiento y contribuir a problemas de salud mental como la depresión. La dermatitis atópica no es una enfermedad contagiosa. Sin embargo, la visibilidad de sus lesiones puede generar estigma y afectar la manera en que los pacientes se relacionan con otras personas.
La creciente investigación sobre la relación entre intestino, sistema inmunitario y piel no significa que la dermatitis atópica tenga una única causa ni que exista actualmente un tratamiento basado exclusivamente en modificar la microbiota intestinal. La evidencia disponible apunta a una enfermedad multifactorial, en la que intervienen factores genéticos, alteraciones de la barrera cutánea, respuestas inmunitarias y factores ambientales.
Morales afirmó durante el encuentro que, de acuerdo con su experiencia y los datos que presentaron, "el 15 % de los pacientes manejan relación de piel con el intestino".Este porcentaje debe interpretarse dentro del contexto presentado por el especialista y no como una cifra aplicable a todas las personas con dermatitis atópica, ya que la evidencia científica disponible sobre el eje intestino-piel continúa evolucionando.
El mensaje planteado durante el simposio es, por tanto, que la Dermatitis Atópica debe abordarse desde una perspectiva integral, especialmente cuando sus manifestaciones son severas o afectan el bienestar emocional del paciente. Más allá de las lesiones visibles, comprender la enfermedad y combatir los mitos que la rodean también forma parte del cuidado.