Aunque algunos alimentos pueden desencadenar reacciones alérgicas en personas con dermatitis atópica, eliminarlos de la dieta sin una evaluación médica puede provocar deficiencias nutricionales y reducir innecesariamente la variedad alimentaria. Una nutricionista dietista explica cuándo una restricción puede estar indicada y por qué no existe una dieta específica para tratar esta condición.

La relación entre alimentación y dermatitis atópica suele generar dudas, especialmente entre padres de niños que presentan brotes, picazón o inflamación en la piel. Ante estos síntomas, algunas personas optan por retirar de la alimentación productos como la leche, el huevo, el trigo o los frutos secos, bajo la idea de que podrían estar provocando la enfermedad. Sin embargo, la eliminación de alimentos no debe hacerse de manera indiscriminada ni sustituye la evaluación de un profesional de la salud.
La licenciada Jerelys Vélez, nutricionista dietista especializada en dermatología, explicó que no existe una dieta específica para tratar o curar la dermatitis atópica. Según señaló, cualquier modificación en la alimentación debe responder a las características particulares del paciente y, cuando se sospecha una alergia, estar respaldada por una evaluación médica.
La especialista destacó que tener dermatitis atópica no significa necesariamente que los alimentos sean responsables de los brotes. Aunque en determinados pacientes puede existir una relación entre una alergia alimentaria y las manifestaciones cutáneas, esta debe ser identificada antes de eliminar productos de la dieta.
"Para la dermatitis atópica no hay una dieta específica", enfatizó Vélez, al explicar que el manejo nutricional debe centrarse en observar si existe una relación comprobada entre determinados alimentos y los síntomas.
Por ello, retirar grupos completos de alimentos simplemente por sospecha puede resultar contraproducente. La especialista advirtió que estas restricciones pueden disminuir la variedad de la alimentación y aumentar el riesgo de deficiencias de macronutrientes y micronutrientes.
La restricción puede estar indicada cuando existe evidencia de una alergia alimentaria específica. Entre los alimentos que pueden estar involucrados se encuentran la leche, el huevo, el trigo, la soya, los mariscos, algunos pescados, las nueces y el maní.
En estos casos, la eliminación debe hacerse de manera dirigida y con acompañamiento profesional. El objetivo es retirar el alimento identificado sin comprometer el equilibrio nutricional del paciente.
"De lo contrario, no hay ningún beneficio de descartarlos de la alimentación para los pacientes que tienen dermatitis atópica", explicó la nutricionista.
Vélez recalcó que, si se elimina un alimento, también es necesario buscar alternativas que aporten nutrientes similares para mantener una alimentación adecuada.
Aunque la dieta no constituye un tratamiento específico para la dermatitis atópica, mantener una alimentación equilibrada puede contribuir al bienestar general y al manejo de procesos inflamatorios.
La especialista recomendó priorizar alimentos con nutrientes asociados con una alimentación antiinflamatoria, entre ellos pescados azules ricos en omega-3, además de nueces y semillas. También resaltó la importancia de consumir frutas y vegetales de distintos colores, debido a su aporte de antioxidantes, vitaminas y otros nutrientes.
Los alimentos de tonalidades rojas y moradas pueden aportar compuestos antioxidantes, mientras que los de colores amarillos y anaranjados destacan por su contenido de betacarotenos, nutrientes relacionados con el mantenimiento de la piel.
La recomendación, sin embargo, no consiste en seguir una dieta restrictiva, sino en procurar que el plato incluya variedad y los diferentes grupos de alimentos, siempre que no exista una indicación médica para excluir alguno.
Otro aspecto importante señalado por Vélez es que una reacción alimentaria durante la infancia no significa necesariamente que el alimento tendrá que eliminarse de por vida.
La especialista explicó que algunos niños pueden superar determinadas alergias con el paso del tiempo. La tolerancia también puede depender de factores como la forma de preparación del alimento y la evolución individual del paciente.
No obstante, cualquier intento de reintroducir un alimento que haya provocado una reacción debe realizarse bajo supervisión médica, especialmente cuando existe un diagnóstico confirmado de alergia.
Además de mantener una alimentación balanceada, Vélez recomendó prestar atención a la hidratación. Una adecuada ingesta de líquidos contribuye al funcionamiento general del organismo y puede acompañar el cuidado de una piel que, en personas con dermatitis atópica, puede presentar mayor resequedad y alteraciones de la barrera cutánea.
La especialista insistió en que las personas que sospechen que determinado alimento está relacionado con sus brotes deben consultar antes de comenzar una dieta de eliminación.
"Es muy importante que siempre en esos platos estén balanceados todos los grupos de alimentos, a menos que se demuestre que es necesario retirar uno en particular", sostuvo.
Ante la proliferación de consejos nutricionales en redes sociales, Vélez hizo un llamado a no iniciar dietas de eliminación basándose únicamente en recomendaciones encontradas en internet.
La eliminación de alimentos sin orientación profesional puede generar restricciones innecesarias y deficiencias nutricionales, particularmente en niños, quienes necesitan una alimentación variada para acompañar su crecimiento y desarrollo.
Por ello, ante la sospecha de que un alimento está relacionado con un brote de dermatitis atópica, la recomendación es acudir primero a una evaluación médica y, de ser necesario, trabajar junto a un nutricionista dietista para establecer una estrategia segura.
La idea central, según la especialista, es clara: la dermatitis atópica no tiene una dieta universal. Las restricciones alimentarias deben responder a una necesidad individual y, cuando existe sospecha o confirmación de alergia, realizarse con supervisión profesional.