La terapista sexual y psicóloga Joanie Morales explicó cómo los cambios visibles en la piel pueden influir en la percepción que una persona tiene de sí misma, su bienestar emocional y sus relaciones interpersonales. También destacó la importancia de hablar abiertamente sobre el impacto de la condición en la sexualidad.

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que puede provocar resequedad, irritación, lesiones y picor. Sin embargo, sus efectos no necesariamente terminan en la superficie de la piel. Durante la conferencia Viviendo Mejor con Dermatitis Atópica: Imagen Personal, Autoestima y Relaciones Saludables, la terapista sexual y psicóloga Dra. Joanie Morales destacó que la condición también puede tener repercusiones emocionales y sociales que, en algunos casos, llegan hasta las relaciones de pareja y la vida sexual.
Morales explicó que uno de los primeros aspectos que puede verse afectado es la imagen corporal, es decir, la manera en que una persona percibe y se siente respecto a su propio cuerpo.
Según la especialista, una lesión visible puede adquirir una dimensión mucho mayor en la mente del paciente. Incluso cuando nadie ha hecho un comentario negativo, la persona puede comenzar a pensar que su apariencia es desagradable o que los demás la están observando y juzgando.
"Eres mucho más que tu piel", fue uno de los mensajes centrales de su presentación.
La especialista señaló que estos pensamientos pueden convertirse en ideas persistentes que llevan a la persona a restarse valor y a interpretar determinadas interacciones sociales desde una percepción negativa de sí misma. Así, una pregunta o comentario de otra persona sobre una lesión puede reforzar inseguridades que ya estaban presentes.
Morales también explicó que existe una interacción entre los síntomas físicos y las respuestas emocionales. El picor puede generar pensamientos negativos sobre la apariencia, aumentar la ansiedad y afectar el estado emocional; pero el proceso también puede ocurrir en sentido contrario.
Una situación de estrés puede intensificar la percepción del picor y llevar a un mayor rascado, creando un ciclo difícil de romper.
La especialista describió este proceso como una rueda en la que pueden participar el síntoma físico, los pensamientos negativos, la ansiedad y el aumento del picor. Por ello, sostuvo que el manejo de la dermatitis atópica debe considerar tanto el tratamiento médico como el bienestar emocional del paciente.
Para Morales, la autoestima no depende de alcanzar una piel perfecta. Implica conocerse, reconocer fortalezas, establecer límites, vivir de acuerdo con los propios valores y aceptar que todas las personas tienen aspectos que pueden mejorar.
"Usted no es eso. Usted padece de eso", explicó al referirse a la tendencia de algunas personas a definirse a partir de una enfermedad o condición de salud.
En ese sentido, recomendó evitar que la dermatitis atópica se convierta en la principal definición de identidad de una persona y fomentar una percepción más amplia de quién es, cuáles son sus capacidades y qué metas quiere alcanzar.
Entre las estrategias que planteó se encuentran identificar fortalezas y atributos positivos, cuidar los pensamientos, expresar las emociones y buscar actividades que permitan desconectarse de los pensamientos intrusivos. También destacó la importancia de mantener el tratamiento médico y consultar con los profesionales de salud ante cambios o dificultades relacionadas con la condición.
Cuando la percepción negativa sobre el propio cuerpo se intensifica, la persona puede comenzar a evitar actividades sociales, explicó Morales. Esto puede traducirse en aislamiento, inseguridad y dificultades para establecer o mantener relaciones interpersonales.
La especialista mencionó que algunas personas pueden experimentar vergüenza, ansiedad social, cambios en el estado de ánimo, problemas de sueño y un creciente deseo de permanecer en casa.
En los niños, además, existe una preocupación particular por el bullying y el rechazo. Morales resaltó la necesidad de educar y orientar a los menores para evitar que las experiencias negativas durante la infancia se conviertan en problemas emocionales más adelante.
Por ello, recomendó comenzar poco a poco a recuperar los espacios de interacción social. Para quienes encuentran difíciles los grupos grandes, sugirió empezar con encuentros más pequeños, incluso con una o dos personas, y participar en actividades relacionadas con sus intereses.
Uno de los temas que Morales consideró necesario visibilizar es el impacto de la dermatitis atópica sobre la sexualidad. Según explicó, se trata de un aspecto que muchas veces permanece fuera de la conversación porque todavía existe un tabú alrededor de la salud sexual.
La especialista citó investigaciones que han encontrado dificultades relacionadas con la intimidad en personas con dermatitis atópica. Entre los datos presentados, señaló que 70 % de los pacientes reportaron sentirse avergonzados ocasionalmente al estar con sus parejas sexuales, mientras que 40% admitió haber evitado algún contacto sexual debido a la condición.
Estos efectos pueden relacionarse con la vergüenza por las lesiones visibles, la inseguridad corporal, el temor al rechazo y las molestias físicas. Morales explicó que esto puede llevar a algunas personas a evitar iniciar relaciones, limitar su vida sexual o experimentar dificultades dentro de una relación de pareja.
"Necesitamos hablar de este tema", enfatizó, al destacar que la sexualidad también forma parte del bienestar integral de una persona.
Ante estas dificultades, Morales recomendó trabajar en el autoconocimiento de la propia sexualidad y mantener una comunicación abierta con la pareja.
La especialista destacó que no existe una única manera de vivir la sexualidad y que cada pareja puede establecer qué prácticas y formas de intimidad son más cómodas y seguras de acuerdo con las circunstancias de cada persona.
También aconsejó evaluar cómo los síntomas y las lesiones afectan la actividad sexual y conversar con el médico cuando exista alguna preocupación. El profesional de salud puede orientar sobre el manejo de los síntomas y las medidas pertinentes.
Asimismo, planteó que las parejas pueden explorar distintas formas de intimidad y adaptar sus encuentros cuando existan molestias o lesiones, siempre respetando los límites, valores y comodidad de ambas personas.
Morales insistió en que hablar de las emociones, buscar apoyo y mantener conexiones sociales puede contribuir al bienestar de quienes viven con dermatitis atópica.
Para la especialista, reconocer el impacto psicológico de la condición no significa minimizar sus síntomas físicos, sino comprender que ambos aspectos están relacionados y deben abordarse de manera integral.
Su mensaje final resumió la idea central de la conferencia: "Tu piel cuenta una parte de tu historia, pero nunca define todo lo que eres".