Rubor facial persistente y lesiones inflamatorias revelan rosácea en mujer de 42 años

Una comerciante de 42 años consultó por enrojecimiento progresivo del rostro que evolucionó de episodios ocasionales de rubor a eritema persistente con lesiones inflamatorias. El diagnóstico de rosácea papulopustulosa moderada permitió iniciar tratamiento, logrando mejoría clínica y emocional tras tres meses de seguimiento.

Redacción MSP

    Rubor facial persistente y lesiones inflamatorias revelan rosácea en mujer de 42 años

    Paciente femenina de 42 años de edad, comerciante, residente en zona urbana, quien acude a consulta dermatológica por presentar enrojecimiento progresivo del rostro desde hace aproximadamente tres años. Refiere que inicialmente notó episodios intermitentes de rubor facial desencadenados por la exposición al sol, bebidas calientes y situaciones de estrés emocional. Con el paso del tiempo, el enrojecimiento se volvió permanente y comenzó a acompañarse de ardor, sensación de calor local y aparición de pequeñas lesiones inflamatorias en mejillas y nariz.

    Antecedentes personales

    La paciente presenta antecedentes de piel sensible y exposición frecuente al sol por motivos laborales. Niega enfermedades autoinmunes, alergias cutáneas y uso prolongado de corticosteroides tópicos.

    Enfermedad actual

    Durante los últimos seis meses observó un aumento progresivo de las lesiones inflamatorias, acompañadas de molestias estéticas y disminución de la autoestima. Refiere evitar reuniones sociales por temor a comentarios sobre su aspecto físico.

    Examen físico

    Paciente consciente, orientada y en buen estado general. Se observa eritema centrofacial persistente en mejillas, nariz y región frontal. Presencia de múltiples pápulas y pústulas inflamatorias sobre base eritematosa. Se evidencian telangiectasias finas en ambas mejillas. No se observan comedones ni lesiones compatibles con acné vulgar.

    Laboratorios y estudios complementarios

    Hemograma completo dentro de parámetros normales. Glucemia, perfil hepático y función renal sin alteraciones. Evaluación dermatológica compatible con rosácea papulopustulosa moderada.

    Diagnóstico

    Rosácea papulopustulosa moderada.

    Tratamiento

    Se indicó metronidazol tópico, protector solar de amplio espectro, medidas para evitar factores desencadenantes y educación sobre cuidados dermatológicos. Se recomendó seguimiento periódico por dermatología.

    Evolución

    Tras tres meses de tratamiento se observó disminución significativa del eritema y de las lesiones inflamatorias. La paciente manifestó mejoría de los síntomas físicos y recuperación de la confianza en sí misma.

    Discusión

    La rosácea es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta principalmente la región centrofacial. Aunque no pone en peligro la vida, puede generar un importante impacto psicológico y social. El reconocimiento temprano y el tratamiento adecuado permiten mejorar la calidad de vida de los pacientes y prevenir complicaciones.

    Conclusión

    Este caso destaca la importancia de identificar oportunamente la rosácea y abordar tanto sus manifestaciones clínicas como sus repercusiones emocionales, favoreciendo una atención integral centrada en la paciente.


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