Un inusual cuadro de necrosis lingual llevó al diagnóstico de arteritis de células gigantes en un hombre de 85 años que inicialmente consultó por cefalea y dolor mandibular persistente.

Un hombre de 85 años acudió a emergencias con cefalea frontotemporal persistente y dolor mandibular de un mes de evolución. Días después desarrolló edema severo de lengua, necrosis isquémica y episodios de amaurosis bilateral transitoria, hallazgos que llevaron al diagnóstico de arteritis de células gigantes (GCA), una vasculitis potencialmente mortal y asociada a pérdida visual irreversible.
El paciente consultó tras experimentar dolor frontotemporal acompañado de dolor mandibular durante 30 días, con empeoramiento progresivo en la última semana. Además, refirió dolor en el suelo de la boca y la barbilla. Entre sus antecedentes destacaban hipertensión arterial, cataratas y osteoporosis.
En el ingreso, tanto el examen neurológico como la neuroimagen inicial no mostraron alteraciones significativas, lo que dificultó identificar la gravedad del cuadro en sus primeras etapas.
Durante el segundo día de hospitalización, el paciente presentó aumento importante del volumen de la lengua, asociado con dolor intenso y dificultad para alimentarse. La exploración oral reveló edema difuso, placas blanquecinas y una pequeña úlcera aftosa.
Inicialmente se sospechó candidiasis oral y se inició tratamiento con fluconazol tras aislarse Candida dubliniensis en un hisopado lingual. Sin embargo, en menos de 24 horas la lesión cambió drásticamente de apariencia, adquiriendo una coloración grisácea bilateral bien delimitada compatible con isquemia lingual.
Simultáneamente, desaparecieron los pulsos temporales y el paciente presentó episodios de amaurosis bilateral transitoria, hallazgos altamente sugestivos de arteritis de células gigantes.
Los estudios de laboratorio evidenciaron un importante estado inflamatorio sistémico:
Leucocitosis de 14.290/mm³ con neutrofilia del 89%
Trombocitosis de 481.000/mm³
Hemoglobina de 11,7 g/dL
Velocidad de sedimentación globular (VSG) de 120 mm/h
Proteína C reactiva (PCR) de 17,2 mg/dL
Estos hallazgos reforzaron la sospecha de una vasculitis activa de gran vaso.
La ecografía Doppler de arterias temporales mostró vasos tortuosos, engrosamiento íntimo difuso y edema perivascular conocido como "signo de halo", además de una estenosis cercana al 75% en la arteria temporal derecha.
Posteriormente, la biopsia de la arteria temporal confirmó el diagnóstico de arteritis de células gigantes al demostrar necrosis parcial de la pared arterial, infiltrado inflamatorio mononuclear con células gigantes multinucleadas, focos de calcificación y oclusión completa de la luz vascular.
La arteritis de células gigantes suele manifestarse con cefalea, claudicación mandibular, polimialgia reumática y síntomas visuales. Sin embargo, la necrosis lingual es una complicación excepcional debido al abundante suministro sanguíneo de la lengua.
Las manifestaciones linguales, como edema, dolor, palidez o claudicación, pueden presentarse hasta en un 25% de los pacientes, pero la necrosis franca es rara y se asocia con peor pronóstico, mayor riesgo de recurrencia y mortalidad elevada.
Además, la literatura médica señala que los pacientes con necrosis lingual suelen ser personas mayores y presentan con mayor frecuencia complicaciones visuales.
Ante la alta sospecha clínica, se inició tratamiento inmediato con prednisona a dosis de 1 mg/kg/día. La respuesta clínica y analítica fue favorable.
La región necrótica de la lengua se desprendió espontáneamente en aproximadamente dos semanas, sin progresión adicional de la isquemia. Posteriormente, se añadió metotrexato semanal como estrategia ahorradora de corticosteroides debido al alto riesgo de recurrencia y las comorbilidades del paciente.
La prednisona se redujo gradualmente y, tras doce meses de seguimiento, el paciente permanecía estable, sin recurrencias y con normalización de los parámetros inflamatorios.
De acuerdo a Rafael Alex Barbosa de Siqueira Sobrinho et al., a necrosis de lengua puede confundirse con infecciones, neoplasias o trastornos vasculares menos frecuentes. Sin embargo, en adultos mayores con cefalea persistente, claudicación mandibular y síntomas visuales, debe considerarse la arteritis de células gigantes como una emergencia médica.
Los autores destacan que reconocer esta manifestación atípica de manera temprana puede modificar significativamente el curso de la enfermedad y prevenir complicaciones irreversibles, especialmente la pérdida permanente de la visión.