Necrosis cerebral asociada al consumo de cocaína tras cirugía de cáncer nasal

Aunque inicialmente se sospechó un absceso cerebral, el antecedente de consumo intranasal de cocaína permitió identificar una complicación: necrosis cerebral asociada al ingreso directo de la droga hacia el tejido intracraneal.

Laura Guio

    Necrosis cerebral asociada al consumo de cocaína tras cirugía de cáncer nasal

    Un hombre de 57 años, carpintero de profesión y con antecedente de adenocarcinoma nasal tipo intestinal tratado mediante resección craneofacial endoscópica y radioterapia, desarrolló una lesión cerebral necrótica y hemorrágica tres años después de su intervención. 

    Aunque inicialmente se sospechó un absceso cerebral, el historial de consumo intranasal de cocaína llevó a los especialistas a identificar una complicación extremadamente rara: necrosis cerebral secundaria al uso de esta sustancia, facilitada por los cambios anatómicos derivados de la cirugía de base de cráneo.

    Un cáncer nasal tratado con éxito

    El paciente había sido diagnosticado en 2021 con un adenocarcinoma de cavidad nasal T3N0M0 tras múltiples consultas por episodios de epistaxis. Los estudios de tomografía computarizada y resonancia magnética mostraron una masa expansiva en la cavidad nasal y las celdillas etmoidales derechas, con extensión hacia la lámina cribiforme y posible compromiso meníngeo.

    Ante este hallazgo, fue sometido a una resección craneofacial endoscópica seguida de radioterapia complementaria. Durante tres años permaneció libre de recurrencia tumoral y sin complicaciones relevantes.

    Cefalea, vómitos e hidrocefalia aguda

    En junio de 2024, el paciente acudió nuevamente al servicio de urgencias tras presentar 15 días de cefalea occipital progresiva, exacerbada con maniobras de Valsalva y resistente al tratamiento analgésico. Dos días antes de la consulta había comenzado además con vómitos matutinos.

    La tomografía craneal reveló una colección intraparenquimatosa frontobasal izquierda de aproximadamente 23 mm, asociada a neumoventrículo y signos iniciales de hidrocefalia aguda. Debido a estos hallazgos, el cuadro fue interpretado inicialmente como un posible absceso cerebral.

    El antecedente clave: consumo intranasal de cocaína

    Durante la revisión clínica y quirúrgica, los especialistas detectaron una zona ulcerada y necrótica en la región posterosuperior de la cavidad nasal, coincidente con el trayecto de entrada de la lesión observado en las imágenes.

    El antecedente reciente de consumo de cocaína intranasal permitió replantear el diagnóstico. Los médicos concluyeron que la droga habría accedido directamente al espacio intracraneal a través de las alteraciones anatómicas generadas por la cirugía previa y la radioterapia, provocando necrosis cerebral y daño inflamatorio severo.

    El defecto fue reparado utilizando un colgajo autólogo de mucosa nasal para evitar el paso de aire y nuevas complicaciones intracraneales.

    Una complicación tras cirugía de base de cráneo

    La cocaína es uno de los estimulantes recreativos más consumidos en el mundo occidental y su uso intranasal se asocia con múltiples lesiones locales debido a su potente efecto vasoconstrictor. Sin embargo, los autores destacan que este caso representa una presentación excepcional, ya que la sustancia habría alcanzado directamente el tejido cerebral a través de una vía anatómica creada por la cirugía oncológica previa.

    Según los especialistas, este reporte subraya la necesidad de investigar el consumo de sustancias recreativas en pacientes sometidos a procedimientos de base de cráneo, especialmente cuando aparecen complicaciones neurológicas atípicas o lesiones necróticas de origen incierto.

    Importancia del abordaje multidisciplinario

    De acuerdo a Elena Marin-Diez et al., El caso también resalta la relevancia del seguimiento multidisciplinario en pacientes con antecedentes de cáncer nasal avanzado tratados con cirugía compleja y radioterapia. La identificación temprana de factores de riesgo, como el uso de cocaína, puede ser determinante para prevenir complicaciones potencialmente mortales.

    Los autores concluyen que los cirujanos y equipos tratantes deben considerar el consumo de drogas recreativas como un posible desencadenante de eventos postoperatorios inusuales, incluso varios años después de la intervención inicial.


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