Esofagitis por reflujo gastroesofágico: presentación de un caso clínico

La esofagitis es un proceso inflamatorio que afecta la mucosa del esófago y puede producirse por diferentes mecanismos etiológicos, entre los que se encuentran el reflujo gastroesofágico, infecciones, medicamentos, sustancias químicas, radioterapia y enfermedades inmunológicas.

Nahia Girlenys

    Esofagitis por reflujo gastroesofágico: presentación de un caso clínico

    Entre las causas más frecuentes se encuentra la esofagitis por reflujo, consecuencia de la exposición repetida de la mucosa esofágica al contenido gástrico, especialmente al ácido y a las enzimas digestivas. 

    La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) se produce cuando el contenido del estómago retorna de manera repetida hacia el esófago y ocasionar síntomas o complicaciones. 

    El principal mecanismo fisiopatológico relacionado con la aparición de esofagitis es la alteración de la función de la barrera antirreflujo, particularmente del esfínter esofágico inferior. La exposición prolongada al ácido gástrico puede generar lesión de la mucosa, inflamación y, en casos más avanzados, erosiones y ulceraciones. 



    Clínicamente, la esofagitis por reflujo suele manifestarse mediante pirosis y regurgitación ácida, aunque también pueden presentarse dolor retroesternal, disfagia, odinofagia, tos crónica, disfonía y otros síntomas extraesofágicos. 

    El diagnóstico se establece mediante la integración de la historia clínica, el examen físico y, cuando está indicado, estudios como la endoscopia digestiva alta, que permite observar directamente la mucosa esofágica y determinar la presencia y gravedad de las lesiones. 



    Datos de identificación 

    • Paciente Femenina de 42 años 

    • Ocupación: Administradora 

    • Procedencia: Urbana 

    • Motivo de consulta: "Tengo ardor en el pecho y siento que la comida me sube". 



     Historia de enfermedad actual 

    Paciente femenina de 42 años, sin antecedentes médicos de importancia conocidos, que acude a consulta por presentar cuadro clínico de aproximadamente ocho meses de evolución caracterizado por pirosis retroesternal recurrente, principalmente después de las comidas y durante la noche. 

    Refiere sensación de quemazón que asciende desde la región epigástrica hacia el tórax y, ocasionalmente, hasta la garganta. La paciente refiere además episodios frecuentes de regurgitación de contenido ácido, especialmente al acostarse después de cenar. 

    Durante los últimos dos meses ha presentado incremento en la frecuencia e intensidad de los síntomas, acompañados de dolor retroesternal leve y dificultad ocasional para deglutir alimentos sólidos. Niega hematemesis, vómitos persistentes, pérdida de peso involuntaria o melena. Refiere que los síntomas empeoran después de consumir comidas abundantes, alimentos grasos, café y bebidas gaseosas. También señala que suele cenar aproximadamente 30 minutos antes de acostarse debido a sus horarios laborales. 

    Había utilizado ocasionalmente antiácidos de venta libre, con mejoría temporal de la sintomatología, pero los síntomas reaparecen posteriormente. 

    Antecedentes personales 

    • No refiere antecedentes de diabetes mellitus, hipertensión arterial, enfermedad renal ni enfermedades gastrointestinales previamente diagnosticadas. Niega antecedentes de cirugía gastrointestinal. 

    • No refiere alergias medicamentosas conocidas. Antecedentes familiares Madre con antecedentes de enfermedad por reflujo gastroesofágico. 

    • Niega antecedentes familiares conocidos de cáncer esofágico o gástrico. Hábitos y factores de riesgo La paciente refiere consumo frecuente de café, comidas grasas y cenas abundantes. 

    • Mantiene una vida predominantemente sedentaria. No fuma y refiere consumo ocasional de bebidas alcohólicas. 

    • Presenta un índice de masa corporal de 29,7 kg/m², correspondiente a sobrepeso. Examen físico Paciente consciente, orientada y colaboradora, con buen estado general. 

    Signos vitales: 

    · Presión arterial: 124/78 mmHg 

    · Frecuencia cardíaca: 78 lpm 

    · Frecuencia respiratoria: 17 rpm 

    · Temperatura: 36,7 °C 

    · Saturación de oxígeno: 98 % al aire ambiente Cabeza y cuello: mucosas húmedas y normocoloreadas sin adenopatías cervicales palpables. 

    • Tórax: simétrico, con adecuada expansión. Murmullo vesicular conservado bilateralmente. 

    • Cardiovascular: ruidos cardíacos rítmicos, sin soplos ni otros hallazgos patológicos. 

    • Abdomen: blando, depresible, con ruidos hidroaéreos presentes. Dolor leve a la palpación profunda en epigastrio, sin defensa ni signos de irritación peritoneal. Extremidades: sin edema. 

    El resto del examen físico no presenta alteraciones relevantes. 

    Estudios complementarios 

    • Hemograma dentro de límites normales

    • Hemoglobina: 13,2 g/dL · Hematocrito: 40 % 

    • · Leucocitos: 7.800/mm³ 

    • · Plaquetas: 286.000/mm³ 


    Perfil metabólico sin alteraciones significativas. No se evidencian datos de anemia ni signos de infección sistémica. Endoscopia digestiva alta Se realiza endoscopia digestiva alta debido a la persistencia de los síntomas y a la presencia de disfagia ocasional. El estudio evidencia eritema y edema de la mucosa del esófago distal, asociados a erosiones lineales superficiales que se extienden desde la unión gastroesofágica. No se observan masas, sangrado activo ni estenosis significativa. El estómago y el duodeno no presentan alteraciones relevantes. 

    Se toman biopsias de la mucosa esofágica para estudio histopatológico. Histopatología La biopsia muestra hiperplasia de la capa basal del epitelio escamoso, elongación de las papilas de la lámina propia y presencia de infiltrado inflamatorio, hallazgos compatibles con esofagitis por reflujo. No se identifican microorganismos, cambios displásicos ni metaplasia intestinal. 

    Diagnóstico diferencial 

    Ante la presencia de pirosis, dolor retroesternal y disfagia, deben considerarse diferentes enfermedades: 

    •  Esofagitis infecciosa Puede producir odinofagia y dolor retroesternal, especialmente en pacientes inmunocomprometidos. En este caso, la ausencia de inmunosupresión y los hallazgos endoscópicos e histológicos hacen poco probable esta etiología. 

    • Esofagitis eosinofílica Puede presentarse con disfagia, impactación alimentaria y dolor torácico. 

    Sin embargo, la biopsia no muestra el infiltrado eosinofílico característico. 

    Diagnóstico definitivo 

    Esofagitis erosiva secundaria a enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE). El diagnóstico se fundamenta en la presencia de pirosis y regurgitación recurrentes, la exacerbación de los síntomas después de las comidas y al acostarse, junto con los hallazgos endoscópicos compatibles con lesión inflamatoria y erosiva del esófago distal y los hallazgos histopatológicos característicos. 

    Fisiopatología 

    La barrera antirreflujo está constituida principalmente por el esfínter esofágico inferior, el diafragma crural y otros mecanismos anatómicos y fisiológicos que impiden el retorno del contenido gástrico hacia el esófago. En la ERGE, pueden producirse episodios de relajación transitoria del esfínter esofágico inferior o disminución de su presión, permitiendo el ascenso del contenido gástrico. 

    La exposición repetida de la mucosa esofágica al ácido clorhídrico, pepsina y, en determinados casos, contenido biliar provoca alteración de la barrera epitelial. Como consecuencia, se produce inflamación de la mucosa, edema, hiperplasia epitelial y posteriormente erosiones o ulceraciones. La exposición crónica puede ocasionar remodelación y fibrosis, dando lugar a complicaciones como estenosis. 

    En algunos pacientes, la lesión crónica puede producir metaplasia intestinal del epitelio, conocida como esófago de Barrett. Tratamiento 

    El tratamiento tiene como objetivos controlar los síntomas, favorecer la cicatrización de la mucosa y prevenir las complicaciones. 

    Medidas generales

    : · Evitar comidas abundantes y muy grasas. 

    · Reducir el consumo de café y otros alimentos que desencadenen síntomas. 

    · Evitar acostarse inmediatamente después de comer. 

    · Procurar que la última comida sea varias horas antes de acostarse. 

    · Elevar la cabecera de la cama en pacientes con síntomas nocturnos. 

    · Reducir el exceso de peso cuando exista sobrepeso u obesidad. 

    · Evitar el tabaquismo. 

    · Moderar el consumo de alcohol. 

    Tratamiento farmacológico 

    Se inicia tratamiento con un inhibidor de la bomba de protones (IBP), por ejemplo, omeprazol administrado antes de la primera comida del día, ajustando la duración y la dosis según la respuesta clínica y la gravedad de la esofagitis. Los inhibidores de la bomba de protones disminuyen la secreción de ácido gástrico mediante inhibición de la H?/K?-ATPasa de las células parietales gástricas, favoreciendo la cicatrización de la mucosa esofágica. Los antiácidos pueden utilizarse como tratamiento de rescate para episodios ocasionales, pero no sustituyen al tratamiento antisecretor cuando existe esofagitis erosiva. 

    Evolución clínica 

    Después de ocho semanas de tratamiento y modificaciones del estilo de vida, la paciente presenta una disminución significativa de la pirosis y de los episodios de regurgitación. La disfagia desaparece y refiere mejoría importante de los síntomas nocturnos. Se refuerza la importancia de mantener las medidas higiénico-dietéticas y de utilizar el tratamiento farmacológico según indicación médica. 

    Debido a la ausencia de metaplasia, displasia o complicaciones estructurales en el estudio inicial, se establece seguimiento clínico de acuerdo con la evolución y los factores de riesgo.

    Pronóstico 

    El pronóstico de la paciente es favorable, debido a que presenta una esofagitis erosiva sin complicaciones graves, sin evidencia de esófago de Barrett y con buena respuesta al tratamiento. Sin embargo, la ERGE puede presentar recurrencias, especialmente cuando persisten factores predisponentes como sobrepeso, comidas abundantes, hábitos alimentarios inadecuados y exposición nocturna al reflujo. Por esta razón, es importante mantener las modificaciones del estilo de vida y realizar seguimiento médico. 




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