Un estudio de gran escala publicado en el European Heart Journal demuestra que la inteligencia artificial aplicada a mamografías no solo mejora la detección de cáncer de mama, sino que también permite identificar calcificaciones arteriales asociadas con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, incluso en mujeres jóvenes.

La inteligencia artificial (IA) está transformando el alcance clínico de la mamografía. Más allá de su uso tradicional en la detección temprana del cáncer de mama, ahora podría convertirse en una herramienta clave para identificar riesgo cardiovascular a partir de calcificaciones arteriales mamarias (BAC).
"El uso de IA permite analizar estas calcificaciones a una escala nunca antes estudiada. Ahora está claro que están asociadas con enfermedades cardíacas posteriores", explicó Stephan Achenbach, MD, cardiólogo y académico en Alemania.
La enfermedad cardiovascular sigue siendo la principal causa de muerte en mujeres a nivel global, pero continúa infradiagnosticada y subtratada. Para Hari Trivedi, MD, líder del estudio, aprovechar programas de mamografía ya existentes representa una oportunidad estratégica.
El especialista señaló que este enfoque permitiría identificar mujeres en riesgo "sin esfuerzo adicional", integrando la evaluación cardiovascular en una prueba ampliamente utilizada.
El estudio incluyó a 123.762 mujeres sin enfermedad cardiovascular conocida, evaluadas en dos grandes sistemas de salud en Estados Unidos. Un modelo de IA cuantificó el área de calcificación arterial en las mamografías, clasificándola en niveles: ninguna, leve, moderada y grave.
Las calcificaciones se detectaron en entre el 16% y el 21% de las participantes, siendo las formas graves poco frecuentes (alrededor del 1%).
Tras un seguimiento promedio de siete años, se registraron más de 9.000 eventos cardiovasculares mayores, incluyendo infarto, insuficiencia cardíaca y accidente cerebrovascular.
Los resultados evidenciaron una relación directa:
Calcificación leve: aumento del riesgo en aproximadamente 30%
Calcificación moderada: incremento cercano al 70%
Calcificación grave: riesgo entre dos y tres veces mayor
Además, por cada incremento de 1 mm² en el área calcificada, el riesgo cardiovascular aumentó entre 1% y 2%.
Uno de los datos más relevantes es que esta asociación también se observó en mujeres menores de 50 años y se mantuvo incluso tras ajustar factores de riesgo tradicionales como diabetes y tabaquismo.
"Cuanto más calcio visible en las arterias mamarias, mayor es el riesgo de enfermedad cardiovascular", afirmó Trivedi.
Expertos destacan que estas calcificaciones no deben interpretarse como un reemplazo directo de la aterosclerosis coronaria, sino como un marcador de envejecimiento vascular y estrés crónico asociado a condiciones como hipertensión, obesidad o enfermedad renal.
Este enfoque abre la posibilidad de una "prevención dual": no solo centrada en eventos ateroscleróticos, sino también en insuficiencia cardíaca.
A pesar de los hallazgos, los especialistas advierten sobre la necesidad de interpretar los resultados con cautela. "No se debe exagerar el riesgo", subrayó Achenbach, quien explicó que incluso con aumentos relativos, el riesgo absoluto puede seguir siendo bajo en muchos casos.