Experto revela por qué la enfermedad cardíaca es la principal causa de muerte en las mujeres, cómo sus síntomas difieren de los de los hombres y qué pasos concretos pueden tomar para prevenirla desde edades tempranas.

La creencia popular de que el cáncer de mama es la mayor amenaza para la salud de las mujeres es, según la ciencia, un error que puede costar vidas. El doctor Giovanni de la Cruz, jefe del servicio de cardiología de la Clínica del Country y de la Clínica La Colina, fue el invitado de la Revista Medicina y Salud Pública para desmitificar este asunto y trazar un panorama completo sobre la enfermedad cardiovascular femenina.
De acuerdo con el especialista, la enfermedad cardiovascular es hoy la patología con mayor prevalencia y mortalidad en el mundo entero, y la mujer no está exenta. "La enfermedad cerebrovascular mata más que el cáncer de mama, que siempre se ha creído que es la patología más mortal en las mujeres", afirmó el Dr. De la Cruz.
El riesgo, sin embargo, no es uniforme a lo largo de la vida. El médico explicó que la etapa posmenopáusica representa un punto de inflexión: la pérdida de la protección hormonal acelera el desarrollo de arteriosclerosis y eleva la probabilidad de sufrir hipertensión arterial, accidentes cerebrovasculares e infartos agudos de miocardio.
Uno de los aspectos más críticos de la conversación fue el de la presentación clínica atípica. Mientras el infarto en el hombre suele manifestarse con el clásico dolor opresivo irradiado al brazo, la mujer puede experimentar señales mucho menos evidentes: molestia tipo "picada" en el pecho, dificultad respiratoria sin dolor, o simplemente una fatiga progresiva con la actividad física.
El cardiólogo explicó la raíz biológica de esta diferencia: la placa que forman las mujeres tiende a ser erosiva más que obstructiva, lo que genera inflamación, daño endotelial y mayor estrés oxidativo. "Los clínicos que están frente a la paciente pueden encontrar que descubrir la enfermedad aterosclerótica a veces es un poquito más difícil que en los hombres", señaló.
Además de la menopausia, el Dr. De la Cruz enumeró una serie de condiciones que elevan significativamente el riesgo cardiovascular en las mujeres: haber sufrido preeclampsia durante el embarazo, padecer diabetes mellitus, dislipidemia o enfermedades del colágeno, y el estrés crónico, que puede desencadenar una afección conocida como síndrome de Takotsubo o cardiopatía por estrés.
"El estrés genera disfunción endotelial y aumento de la heterogeneidad en nuestras arterias, lo que predispone a placa aterosclerótica", advirtió el especialista, añadiendo que las mujeres también tienen entre un diez y un quince por ciento más de probabilidad de experimentar vasoespasmo coronario que los hombres.
"Las mujeres que hicieron preeclampsia o que han tenido el colesterol elevado, que están obesas o en rango de prediabetes, hay que ser más sensibles para hacer un diagnóstico temprano."
Ante la pregunta de cuándo iniciar los controles, el médico fue claro: depende del perfil de riesgo individual. Para mujeres jóvenes sin comorbilidades, se recomienda utilizar calculadoras de riesgo validadas —como el score PREVENT de la Sociedad Americana del Corazón— y complementar con pruebas de esfuerzo, perfusión miocárdica o angiotac coronario según sea necesario.
Para aquellas en perimenopausia o menopausia, los controles deben ser más estrictos y frecuentes. En cuanto a los hábitos de vida, De la Cruz resumió los pilares fundamentales: dormir más de ocho horas, realizar actividad física al menos tres veces por semana durante cincuenta minutos, mantener una nutrición equilibrada y evitar el tabaco, el alcohol y el vapeo. "Estos pilares son los que promueven todas las sociedades científicas", recordó.
El cardiólogo cerró la entrevista con un mensaje de reconocimiento —"las mujeres generalmente se cuidan mucho más que los hombres"— pero también de alerta: cuidarse más no basta si no se conocen los riesgos específicos del sexo femenino.
Instó a todas las mujeres con factores de riesgo a consultar con un internista o cardiólogo antes de la menopausia, y a no esperar síntomas para actuar.
"Hoy en día disponemos de herramientas muy precisas para adelantarnos al evento cardiovascular. El objetivo siempre es evitar repercusiones en el futuro", concluyó.