Factores como presión alta no detectada, obesidad abdominal, inactividad física, tabaquismo y estrés crónico se combinan y elevan el riesgo cardiovascular en la mujer.

Durante 2021, en Puerto Rico, se contabilizaron 8.163 muertes por enfermedades cardiovasculares, una tasa de mortalidad cruda de 248 por cada 100 mil habitantes.
Ahora bien, detrás de estas estadísticas generales se produce un cambio epidemiológico y se conoce que hoy, las mujeres son golpeadas con mayor severidad por estas enfermedades que los hombres.
Con el objetivo de analizar las causas de este fenómeno y visibilizar la urgencia de la prevención, la destacada cardióloga y líder médica Norma Devarie, participó en una charla activa con la revista Medicina y Salud Pública, abordando la campaña de concientización que se simboliza con el color rojo.
Suele asociarse el infarto y otros eventos graves con la población masculina, bajo el supuesto de que los hombres mantienen hábitos de vida menos saludables.
Sin embargo, la doctora Devarie desmintió esa noción, exponiendo una tendencia que lleva décadas consolidándose. La experta afirmó: "Desde 1984 mueren más mujeres que hombres por enfermedad cardiovascular".
Aunque aclaró que este conjunto de dolencias sigue siendo también la primera causa de muerte en varones y que en ellos se presenta a edades más tempranas por la protección hormonal femenina previa a la menopausia.
"Te diría que en el 2023, una de cada cinco mujeres murió por algún tipo de enfermedad cardiovascular. Así que si te fijas en cáncer, por ejemplo, una de 24 muere de cáncer de seno. Así que la incidencia de enfermedad cardiovascular en la mujer y la mortalidad es mucho más alta que de cualquier otra enfermedad, incluyendo los cánceres".
El incremento en la incidencia de estas enfermedades entre las mujeres es un posible resultado de la interacción entre factores. Por un lado, la doctora Devarie señaló que los patrones de riesgo se han ido igualando entre géneros.
Incluso, en ciertos aspectos, las mujeres han adoptado conductas más dañinas. Al respecto, indicó: "quizás hay más mujeres que hombres que siguen fumando, pues, se ha visto que hay más varones que dejan de fumar que mujeres". Además añadió que "las mujeres hacen menos actividad física".
Entre todos los elementos, la doctora identificó uno de los factores como primordial: "La hipertensión quizás es el factor principal que marca a esta mujer para tener enfermedad cardiovascular".
Ahora bien, es clave recordar que de por si, esta condición inicia de una forma silenciosa: "es bien poco los síntomas que pueden dar una presión alta y hay muchas mujeres que debutan con el infarto o con el derrame cerebral y ahí es que se dan cuenta que tienen presión alta".
Asimismo, existen condiciones de la salud femenina que actúan como marcadores de un riesgo cardiovascular futuro:
"Perder la regla muy temprano, caer en la menopausia antes de los 30 años, eso aumenta el riesgo de esa mujer a tener una enfermedad coronaria grandísima". De igual forma, complicaciones durante el embarazo como la diabetes gestacional o la preeclampsia dejan una huella permanente en la salud vascular de la mujer.
En el panorama de riesgos, la obesidad, en especial la abdominal, vendría siendo un problema central. La doctora estableció parámetros claros de alerta: "cintura más de 35 pulgadas en las mujeres y más de 40 en los varones".
La razón tras esta advertencia es fisiológica y de alto impacto, pues "esa grasa que está a nivel de la cintura, esa es la que más se diluye en la sangre y esa grasa va directo a tapar nuestras arterias del corazón".
Lejos de ser una preocupación estética, la obesidad es una enfermedad multisistémica grave. La cardióloga advirtió que "aparte de que te quita 15 años de vida, aumenta todo lo que es la incidencia de cáncer" y, se asocia directamente con hipertensión, diabetes y síndrome metabólico.
Esto se ve exacerbado por un estilo de vida sedentario, que aumenta cada vez más en la era digital. Frente a este desafío, la especialista insiste en que el cambio, aunque difícil, es imperativo.
Enfatizó que la solución no solo está en los fármacos: "para bajar de peso independientemente usemos estos medicamentos nuevos que han salido, no son mágicos y no son la cura de la enfermedad, no son la cura de la obesidad, son un mecanismo para tú perder peso mientras haces dieta y haces ejercicio. La clave es que tenemos que hacer cambios en estilos de vida".
La doctora explicó también que el estrés crónico no solo acelera la aterosclerosis, sino que puede ser el desencadenante inmediato de un evento agudo: "el estrés es un detonante para que una de esas placas se pueda romper", iniciando así la cascada que puede culminar en un infarto o un derrame cerebral.
A pesar del panorama complejo, el mensaje de la cardióloga fue: "Esta es una enfermedad que es la causa de muerte número uno en hombres y mujeres. Pero es la causa de muerte más prevenible que hay".
Por ello, su recomendación es que las mujeres deben comenzar a chequear sus factores de riesgo desde los 20 años. "Yo digo que un paciente que ya pasó por un procedimiento cardíaco, tuvo un infarto, le dio un derrame, le pusieron una malla, etc. Ese paciente obligatoriamente tiene que hacer dieta y ejercicio, porque si no, va a caer de nuevo en lo mismo...", concluyó.