Grasa abdominal puede revelar un mayor riesgo cardíaco incluso con un IMC normal

Un estudio publicado en JACC encontró que incorporar la circunferencia de cintura y la relación cintura-cadera permite identificar un mayor riesgo cardiovascular que podría pasar inadvertido al evaluar únicamente el índice de masa corporal.

Andrea Bazurto Gutiérrez

    Grasa abdominal puede revelar un mayor riesgo cardíaco incluso con un IMC normal

    El índice de masa corporal (IMC) es una de las medidas más utilizadas para identificar sobrepeso y obesidad, pero no muestra dónde se concentra la grasa corporal. Una nueva investigación, publicada en Journal of the American College of Cardiology (JACC), señala que evaluar la acumulación de grasa en el abdomen puede ofrecer información adicional y relevante para estimar el riesgo de enfermedad cardiovascular.

    El IMC no cuenta toda la historia

    El IMC se obtiene al dividir el peso en kilogramos entre la estatura en metros al cuadrado. Aunque es una herramienta habitual en la práctica clínica, una de sus principales limitaciones es que no permite determinar cómo está distribuida la grasa en el organismo.

    En particular, la grasa acumulada en la región abdominal puede incluir tejido adiposo visceral, localizado alrededor de los órganos internos, que se ha relacionado con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas.

    Por esta razón, los investigadores evaluaron si añadir la circunferencia de cintura (CC) y la relación cintura-cadera (RCC) al IMC podía mejorar la identificación de personas con mayor riesgo cardiovascular.

    Más de 260.000 personas fueron evaluadas

    El análisis incluyó a más de 260.000 personas, a quienes se realizó seguimiento durante un promedio de 20 años. Los investigadores estudiaron la relación entre las medidas de adiposidad central y nueve desenlaces, entre ellos infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca, fibrilación auricular, enfermedad coronaria y mortalidad cardiovascular.

    Los resultados mostraron que algunas personas clasificadas como de peso normal o con sobrepeso según su IMC presentaban una circunferencia de cintura o una relación cintura-cadera elevada.

    En el grupo con peso normal, el 5 % tenía una circunferencia de cintura elevada, mientras que el 18 % presentaba una relación cintura-cadera elevada. Entre las personas con sobrepeso, estos porcentajes fueron de 39 % y 40 %, respectivamente.

    El riesgo cardiovascular aumentó hasta 50%

    Uno de los hallazgos más relevantes fue que las personas con peso normal o sobrepeso que presentaban una circunferencia de cintura o una relación cintura-cadera elevada tuvieron un riesgo entre 15% y 50% mayor para la mayoría de los desenlaces cardiovasculares analizados.

    Michael J. Blaha, autor principal del estudio y director de investigación clínica del Centro Ciccarone de Johns Hopkins para la Prevención de Enfermedades Cardiovasculares, explicó que estas medidas pueden reclasificar el riesgo establecido a partir de los umbrales tradicionales del IMC.

    "Observamos individuos con peso clínicamente normal que presentaban una elevada adiposidad central y una RCC alta, lo que los asociaba con un mayor riesgo en la mayoría de los resultados", señaló.

    Esto significa que una persona puede encontrarse dentro de un rango considerado normal por su IMC y, aun así, presentar una distribución de grasa asociada con un mayor riesgo cardiovascular.

    Evaluar dónde se acumula la grasa

    Los autores del estudio consideran que la distribución de la grasa corporal debería incorporarse a la valoración del riesgo cardiovascular, especialmente durante la prevención primaria.

    Zeina A. Dardari, autora principal de la investigación y científica de la Universidad Johns Hopkins, destacó que identificar una elevada adiposidad central puede ser especialmente importante en personas con un IMC normal o con sobrepeso.

    "Basarse únicamente en el IMC puede llevar a una clasificación errónea del riesgo cardiovascular en una amplia gama de resultados cardiovasculares", afirmó Dardari.

    De acuerdo con los investigadores, incorporar medidas como la circunferencia de cintura y la relación cintura-cadera podría ayudar a detectar a pacientes cuyo riesgo no sería evidente si se considera únicamente su peso y estatura.

    El estudio tiene algunas limitaciones

    La investigación no incluyó información sobre algunos factores que también pueden influir en el riesgo cardiovascular, como la actividad física, la alimentación o el riesgo genético de obesidad.

    Además, los participantes solo contaban con una medición de la circunferencia de cintura y de la relación cintura-cadera, por lo que el análisis no permitió determinar cómo los cambios en la acumulación de grasa abdominal a lo largo del tiempo podrían modificar el riesgo.

    A pesar de estas limitaciones, especialistas consultados sobre los resultados coinciden en que el IMC no debería considerarse una medida aislada para valorar el riesgo cardiometabólico.

    La investigación refuerza así la importancia de complementar la evaluación del peso corporal con otros indicadores que permitan conocer cómo y dónde se distribuye la grasa, particularmente en la zona abdominal.

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