WATCHMAN cumple 10 años en Puerto Rico: una alternativa para prevenir accidentes cerebrovasculares

El dispositivo permite cerrar la orejuela izquierda del corazón, donde pueden formarse coágulos asociados al riesgo de accidente cerebrovascular en pacientes con fibrilación auricular.

Lukas Salomón Osorio

    WATCHMAN cumple 10 años en Puerto Rico: una alternativa para prevenir accidentes cerebrovasculares

    La tecnología WATCHMAN cumple diez años desde su primer implante en Puerto Rico, donde se han realizado más de un centenar, según cifras compartidas por el Dr. Helder Hernández. El dispositivo, desarrollado por Boston Scientific, representa una alternativa para determinados pacientes con fibrilación auricular no valvular que necesitan reducir el riesgo de accidente cerebrovascular y en quienes resulta pertinente considerar una opción distinta al uso prolongado de anticoagulantes.

    "Estamos de celebración ya que estamos celebrando los diez años del primer implante en este 2026. En Puerto Rico se han hecho alrededor de 1.600 y estamos satisfechos con los implantes que se han hecho hasta el momento en la isla", afirmó el Dr Hernández. 

    La fibrilación auricular es una alteración del ritmo cardíaco que puede favorecer la formación de coágulos y aumentar el riesgo de que estos lleguen al cerebro y provoquen un accidente cerebrovascular. Una de las zonas donde pueden originarse estos coágulos es la orejuela izquierda, una pequeña estructura del corazón que WATCHMAN busca cerrar mediante un procedimiento mínimamente invasivo.

    "Este procedimiento ha evolucionado en estos diez años y ya no es tan riesgoso para los pacientes", señala Hernández, al destacar los avances en la técnica y la experiencia acumulada desde que comenzaron a realizarse estos implantes en Puerto Rico.

    Una alternativa para pacientes seleccionados

    WATCHMAN es un dispositivo que se implanta mediante un procedimiento por catéter para cerrar la orejuela izquierda y reducir el riesgo de formación de coágulos en esa zona. Su uso está indicado en pacientes con fibrilación auricular no causada por una enfermedad de las válvulas cardíacas, con riesgo elevado de accidente cerebrovascular y para quienes el equipo médico considera apropiada una alternativa no farmacológica a la anticoagulación.

    La selección requiere una evaluación individualizada que considere el riesgo de sangrado, las características anatómicas del corazón, las condiciones clínicas y los beneficios y riesgos de la intervención. Aunque puede ser una opción para algunos pacientes con antecedentes de hemorragia grave o con un riesgo elevado de sangrado, no es adecuada para todas las personas con fibrilación auricular ni implica que todos puedan suspender los anticoagulantes de inmediato.

    Un caso clínico que ilustra su evolución

    Hernández relata que, hace cuatro meses, atendieron a un paciente con insuficiencia renal que necesitaba diálisis. Una vez estabilizada su condición, el equipo médico pudo realizar el procedimiento.

    "Cuando logró estabilizarse le pudimos hacer este procedimiento y, luego de unos días, ha demostrado que es posible manejar la fibrilación auricular de manera exitosa", explica el especialista.

    El caso, según su testimonio, ilustra cómo la evaluación del estado general del paciente y la estabilización de sus condiciones clínicas pueden ser determinantes para valorar la viabilidad de una intervención. Sin embargo, la experiencia de un paciente no permite establecer por sí sola la seguridad o eficacia del procedimiento en todas las personas con enfermedad renal u otras condiciones complejas.

    Diez años de experiencia en Puerto Rico

    Al conmemorar la década del primer implante en la isla, el especialista destaca la experiencia acumulada y expresa su expectativa de ampliar el acceso a esta tecnología entre los pacientes que puedan beneficiarse de ella.

    Hernández también plantea como objetivo aumentar el uso del dispositivo en los próximos años. No obstante, su papel debe entenderse como una alternativa para pacientes seleccionados, y no como un reemplazo universal de los anticoagulantes, que continúan siendo fundamentales para muchas personas con fibrilación auricular.

    El avance de tecnologías como WATCHMAN amplía las opciones disponibles para reducir el riesgo de accidente cerebrovascular, pero la decisión de utilizar un dispositivo o continuar con tratamiento farmacológico debe tomarse junto con el equipo médico, a partir del perfil de riesgo y las necesidades de cada paciente.

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