La enfermedad puede avanzar lentamente y presentar pocos síntomas al inicio. El doctor Joel López explicó cómo se determina la necesidad de tratamiento y destacó los avances de las terapias dirigidas.

La leucemia linfocítica crónica es un tipo de cáncer de la sangre que afecta a los linfocitos y que, en muchos casos, presenta pocos síntomas durante sus primeras etapas. Así lo explicó el doctor Joel López, presidente de la Asociación de Hematología y Oncología Médica de Puerto Rico, durante una entrevista realizada en el marco de la convención anual de esta organización.
El especialista señaló que la enfermedad suele avanzar lentamente y que, en muchos pacientes, se identifica inicialmente mediante hallazgos en los análisis de sangre, particularmente por la persistencia de niveles elevados de glóbulos blancos.
"La mayoría de los pacientes presentan pocos síntomas en un inicio porque va lentamente progresando", explicó López.
Según el hematólogo, cuando aparecen manifestaciones clínicas, el paciente puede llevar mucho tiempo con la condición. Esto se debe a que, en las primeras etapas, los síntomas suelen ser mínimos y los hallazgos de laboratorio pueden ser la principal señal de alerta.
Con el paso de los años, algunos pacientes pueden desarrollar infecciones o presentar ganglios linfáticos agrandados que comienzan a causar molestias o problemas.
El doctor López destacó que la evolución de la enfermedad requiere seguimiento médico para determinar cómo progresa y si llega el momento de iniciar tratamiento.
Durante la entrevista, el especialista confirmó que no todas las personas diagnosticadas con leucemia linfocítica crónica necesitan comenzar un tratamiento inmediatamente.
"Podemos observar los pacientes sin necesidad de tratamiento inmediato", afirmó.
López explicó que algunos pacientes pueden permanecer bajo observación durante toda su vida. En estos casos, resulta importante establecer un seguimiento adecuado y determinar si la evolución de la enfermedad hace necesario iniciar una terapia.
Entre los criterios que pueden llevar a considerar el tratamiento mencionó la anemia, la disminución de plaquetas, la saciedad temprana, las sudoraciones y los ganglios linfáticos agrandados que ocasionan molestias.
Como ejemplos de alteraciones en los análisis, señaló una hemoglobina inferior a 10 gramos por decilitro y un recuento de plaquetas por debajo de 100.000.
El presidente de la Asociación de Hematología y Oncología Médica de Puerto Rico destacó los avances alcanzados con las terapias dirigidas para tratar esta enfermedad.
Según explicó, el abordaje ha evolucionado y actualmente se utilizan medicamentos que buscan actuar específicamente sobre las células afectadas, con el propósito de reducir los efectos sobre las células saludables.
"Hoy día estamos tratando de dirigir esa terapia a las células afectadas específicamente", señaló.
El especialista indicó que muchos de los medicamentos utilizados actualmente son orales y mencionó los inhibidores de BTK y los inhibidores de BCL-2 entre las opciones disponibles para el tratamiento de esta condición.
Asimismo, explicó que la selección de una terapia depende de las características de la enfermedad, las comorbilidades del paciente y sus preferencias. Por ello, los hematólogos oncólogos deben determinar qué medicamento utilizar inicialmente y cuáles considerar en las siguientes líneas de tratamiento.
Otro de los temas abordados fue la resistencia que pueden desarrollar las células cancerosas frente a los medicamentos.
López explicó que las células pueden desarrollar mecanismos que hacen que los tratamientos dejen de funcionar. Ante esta situación, los especialistas evalúan las características moleculares de la enfermedad para identificar posibles mutaciones y orientar las decisiones terapéuticas.
«Evaluamos a nivel molecular qué tipo de mutación puede tener ese paciente y cómo vamos a atacar ese tipo de mutación que tenemos», explicó. El médico señaló que la secuencia de los tratamientos debe individualizarse, teniendo en cuenta las características clínicas de cada paciente y las alternativas disponibles.
Al referirse a la presencia de esta enfermedad en Puerto Rico, el doctor López indicó que se trata de la leucemia más común en los adultos, tanto en la isla como en otras partes del mundo.
Según explicó, la edad constituye un factor de riesgo y la condición se observa especialmente en personas de 65 años o más. También señaló que los números observados en Puerto Rico son similares a los registrados en Estados Unidos y en otras partes del mundo.
Durante la conversación, López también explicó los objetivos de la convención anual de la Asociación de Hematología y Oncología Médica de Puerto Rico.
El presidente de la organización indicó que el encuentro busca educar a la comunidad médica y discutir los hallazgos científicos recientes, así como su aplicación en la población puertorriqueña.
Añadió que participan profesionales de distintas especialidades que trabajan con pacientes de hematología y oncología, además de los especialistas en estas áreas.
El médico también destacó que la asociación colabora con instituciones, entidades sin fines de lucro y el gobierno, al que ofrece conocimientos especializados en temas oncológicos. Asimismo, desarrolla iniciativas educativas dirigidas a los pacientes.
La entrevista permitió abordar el comportamiento de la leucemia linfocítica crónica, los criterios para determinar cuándo comenzar el tratamiento y los avances en las terapias dirigidas, además de la labor educativa que desarrolla la asociación en Puerto Rico.