En el Día Mundial de la Trombosis, la campaña de 2026 destaca los riesgos de coágulos en las mujeres. Reconocer síntomas y evaluar factores de riesgo ayuda a prevenir complicaciones graves y potencialmente mortales.

La trombosis puede provocar complicaciones graves cuando un coágulo bloquea la circulación sanguínea o se desplaza hacia órganos vitales. Este martes, 13 de octubre, el Día Mundial de la Trombosis busca aumentar la conciencia sobre los factores de riesgo, las señales de alerta y las medidas de prevención, con especial atención este año a la salud femenina.
La Sociedad Internacional de Trombosis y Hemostasia (ISTH, por sus siglas en inglés), organización que lidera esta iniciativa internacional, centra la campaña de 2026 en los cambios del riesgo de desarrollar coágulos a lo largo de la vida de las mujeres, incluidos el embarazo, el posparto, los tratamientos hormonales y la menopausia.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) estiman que hasta 900.000 personas desarrollan tromboembolismo venoso cada año en ese país. Esta afección comprende la trombosis venosa profunda y la embolia pulmonar.
Según los CDC, entre 60.000 y 100.000 personas mueren anualmente por tromboembolismo venoso en Estados Unidos. Además, aproximadamente una cuarta parte de las personas que sufren una embolia pulmonar presenta la muerte súbita como primera manifestación de la enfermedad.
Estas cifras corresponden exclusivamente a Estados Unidos y no representan estadísticas específicas de Puerto Rico. Por tanto, no deben extrapolarse a la población de la isla.
Para conocer el impacto de la trombosis en Puerto Rico, se consultaron fuentes institucionales, entre ellas el portal del Departamento de Salud y el conjunto de datos de mortalidad por causas múltiples del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico.
Este último recurso reúne información sobre las causas de muerte consignadas en los certificados de defunción y codificadas mediante la Clasificación Internacional de Enfermedades. Estos registros constituyen una vía para investigar las defunciones relacionadas con la trombosis venosa profunda y la embolia pulmonar.
Sin embargo, en la documentación consultada para esta nota no se pudo confirmar una cifra reciente y específica de casos o muertes por tromboembolismo venoso en Puerto Rico. Esta limitación no significa que no existan registros locales, sino que todavía no se ha verificado un total que pueda publicarse con suficiente respaldo documental.
Para establecer la magnitud de la enfermedad en la isla, es necesario precisar el período analizado, los códigos diagnósticos utilizados y si el registro contabiliza la trombosis como causa básica o como una causa contribuyente de muerte. También es importante distinguir entre defunciones, hospitalizaciones y nuevos diagnósticos, ya que son indicadores diferentes.
La obtención de estos datos permitiría ofrecer una perspectiva epidemiológica local sin atribuir a Puerto Rico cifras que corresponden a Estados Unidos.
La campaña de 2026 destaca que las mujeres pueden experimentar cambios en el riesgo de desarrollar coágulos durante distintas etapas de su vida.
De acuerdo con los CDC, el embarazo, el parto y los tres meses posteriores al nacimiento aumentan aproximadamente cinco veces el riesgo de tromboembolismo venoso en comparación con los períodos en los que la mujer no está embarazada. El riesgo es particularmente elevado durante las primeras semanas después del parto.
Los antecedentes personales de trombosis, determinados trastornos hereditarios de la coagulación y otros factores clínicos también pueden influir en la probabilidad de desarrollar estos eventos.
Por esta razón, la evaluación individual durante el embarazo y el posparto resulta importante para identificar a las pacientes que podrían necesitar medidas preventivas específicas. La decisión debe corresponder a profesionales sanitarios, de acuerdo con los antecedentes y las características de cada paciente.
La trombosis venosa profunda ocurre cuando se forma un coágulo en una vena profunda, generalmente de una pierna. Entre sus manifestaciones se encuentran la hinchazón, el dolor o la sensibilidad, el aumento de temperatura y los cambios en la coloración de la zona afectada.
La embolia pulmonar ocurre cuando un coágulo, o parte de este, llega a los pulmones y obstruye el flujo sanguíneo. Puede provocar dificultad repentina para respirar, dolor en el pecho, aceleración del ritmo cardíaco o tos, en ocasiones acompañada de sangre.
Ante síntomas compatibles con una embolia pulmonar, es necesario buscar atención médica de emergencia. La hinchazón o el dolor inexplicables en una extremidad también requieren evaluación médica oportuna.
Reconocer estas señales puede favorecer la atención temprana y reducir el riesgo de complicaciones graves.
La trombosis no afecta exclusivamente a las personas con factores de riesgo asociados al embarazo. La hospitalización, las intervenciones quirúrgicas, la inmovilidad prolongada, el cáncer y determinados tratamientos también pueden aumentar la probabilidad de desarrollar coágulos.
Los CDC señalan que más de un tercio de los casos de tromboembolismo venoso diagnosticados anualmente en Estados Unidos están relacionados con una hospitalización reciente. La agencia también indica que hasta el 70 % de los casos asociados a la atención sanitaria podrían prevenirse mediante medidas apropiadas.
Entre las estrategias preventivas se encuentran la evaluación del riesgo individual, la movilización temprana y, cuando estén indicados, los anticoagulantes o los dispositivos de compresión. Estas medidas deben aplicarse bajo supervisión profesional, ya que los anticoagulantes pueden producir hemorragias y no son apropiados para todas las personas.
La educación de pacientes y cuidadores también desempeña un papel importante en la identificación de síntomas y en la consulta oportuna ante posibles complicaciones.
El Día Mundial de la Trombosis se conmemora cada 13 de octubre. La iniciativa internacional busca reducir las muertes y discapacidades asociadas a los coágulos sanguíneos mediante la educación, la prevención y el reconocimiento oportuno de sus manifestaciones.
La campaña de este año invita a prestar especial atención a la salud femenina y a las circunstancias que pueden modificar el riesgo de desarrollar trombosis a lo largo de la vida.
En Puerto Rico, contar con estadísticas locales verificadas permitiría comprender mejor el impacto de esta condición y orientar las iniciativas de prevención. Mientras se confirma una cifra específica para la isla, los datos de los CDC ofrecen un marco de referencia estadounidense, sin sustituir la información epidemiológica local.
Conocer los factores de riesgo, reconocer las señales de alerta y solicitar atención médica ante síntomas sospechosos son medidas fundamentales para proteger la salud y reducir las complicaciones asociadas a los coágulos sanguíneos.