Microhematuria: El "8% al 20% de la población podría tener sangre en la orina sin saberlo

Expertos explican cómo detectar esta condición silenciosa, qué la causa y cuándo es urgente consultar a un urólogo.

Laura Guio

    Microhematuria: El "8% al 20% de la población podría tener sangre en la orina sin saberlo

    Durante el Urology for Primary Care Symposium 2026, un espacio académico dedicado a actualizar a los profesionales de la salud sobre los principales retos y avances en urología, el Dr. Héctor Luis López Huerta, urólogo especialista en endourología, ofreció una detallada exposición sobre la microhematuria, una condición silenciosa pero potencialmente reveladora que afecta a una proporción significativa de la población.

    ¿Qué es la microhematuria?

    La microhematuria es la presencia de glóbulos rojos en la orina en cantidades detectables únicamente bajo microscopio. 

    A diferencia de la hematuria macroscópica —cuando la orina toma un color rojizo o rosado visible a simple vista— en este caso el paciente no percibe ningún cambio aparente, lo que hace de su detección un hallazgo casi exclusivamente de laboratorio.

    "La microhematuria es la presencia de sangre microscópica en la orina. Es sangre que el paciente no ve, pero que en los laboratorios a nivel microscópico se puede detectar." Su prevalencia la convierte en uno de los hallazgos más comunes en la consulta urológica y de medicina primaria.

    "La microhematuria es bastante frecuente en la población. Puede llegar hasta un 8% a 20% de los pacientes."

    Causas principales: Desde piedras hasta malignidades

    Las causas detrás de la microhematuria son diversas y van desde condiciones benignas hasta patologías que requieren atención especializada urgente. El especialista señaló que en el contexto puertorriqueño existen factores particulares que inciden en su aparición:

    "En la población de Puerto Rico se ve mucha piedra, se ve mucho agrandamiento de próstata en varones y malignidades del tracto urinario."

    Además de estas causas prevalentes en la región, la literatura médica identifica otras condiciones asociadas con el sangrado microscópico urinario.

    Causas infecciosas Las infecciones del tracto urinario (ITU): Representan una de las etiologías más frecuentes. Microorganismos como la Escherichia coli —responsable de la mayoría de las ITU— o parásitos como el Schistosoma haematobium pueden provocar inflamación y sangrado en la mucosa urinaria.

    Factores dietéticos y ambientales: Una ingesta excesiva de proteínas puede sobrecargar los riñones y favorecer el sangrado microscópico. La deshidratación, al concentrar la orina, también irrita las paredes del tracto urinario. La exposición a ciertas toxinas ambientales constituye un factor de riesgo adicional.

    Condiciones ginecológicas y hereditarias: En mujeres, las condiciones ginecológicas pueden confundir o coincidir con la microhematuria. Asimismo, el especialista destacó que en ciertos pacientes la condición puede tener un origen renal hereditario:

    "Pacientes que simple y sencillamente el riñón deja escapar sangre a la orina, pues pueden tener esta condición y a veces puede ser hasta hereditario."

    Síntomas que pueden acompañar la condición

    La microhematuria suele ser asintomática por definición. Sin embargo, dependiendo de la causa subyacente, puede ir acompañada de otros signos clínicos que orientan el diagnóstico: micción frecuente o urgente, disuria (dolor o ardor al orinar) que puede indicar infección activa, dolor lumbar o en los costados sugestivo de compromiso renal, y molestias abdominales.

    Según el Dr. López Huerta, la microhematuria puede asociarse directamente con infecciones de orina, cálculos renales, malignidades del tracto urinario o condiciones ginecológicas, lo que subraya la importancia de una evaluación clínica integral.

    El proceso diagnóstico: Del médico primario al urólogo

    Ante un hallazgo positivo de microhematuria en un análisis de orina, el protocolo de evaluación sigue una secuencia escalonada que comienza en el nivel primario de atención:

    "Básicamente desde el médico primario se empieza la evaluación. Puede ser ya sonogramas, evaluación con CT Scan, estudios de imagen más específicos. Y dependiendo del grado de microhematuria, pues entonces se refiere al urólogo para unos estudios más especializados." 

    Entre los estudios especializados que el urólogo puede indicar se encuentran la cistoscopía —visualización directa de la vejiga— y la biopsia de tejido en casos en que se sospeche malignidad.

    Falsos positivos: No todo sangrado microscópico es patológico

    El especialista advirtió que la interpretación de un resultado positivo debe hacerse con cautela. Existen situaciones en las que la microhematuria puede ser transitoria o no indicar enfermedad subyacente grave:

    "Pacientes que tienen infección pueden entrar en microhematuria y después de curada la infección, pues se resuelve."

    Tratamiento: Del antibiótico a la cirugía

    El manejo de la microhematuria depende directamente de su etiología. Cuando se identifica una infección bacteriana, los antibióticos son la primera línea de acción. Los analgésicos pueden emplearse para el control del dolor asociado a cálculos o inflamación. En casos de litiasis renal o tumores que obstruyan el tracto urinario, pueden ser necesarias intervenciones quirúrgicas.

    Entre las medidas no farmacológicas, la hidratación adecuada favorece la dilución de la orina y la limpieza del sistema urinario. Los ajustes dietéticos —reducir el consumo de sal, proteínas en exceso, cafeína, alcohol y alimentos irritantes— y el seguimiento clínico periódico completan el abordaje integral de la condición.

    Recomendación a médicos y pacientes

    El Dr. López Huerta cerró su presentación con un mensaje claro dirigido tanto a los profesionales de la salud como a la población general:

    "Básicamente visitar a su médico primario para que le haga una historia al médico, ver los factores de riesgo y entonces, de ser necesario, pues entonces lo refiere al urólogo para una evaluación un poquito más profunda." 

    La detección temprana, el análisis clínico contextualizado y la referencia oportuna al especialista son, en opinión del experto, los pilares fundamentales para transformar un hallazgo de laboratorio en una intervención médica efectiva y potencialmente salvavidas.




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