Las condiciones de sequía, las altas temperaturas y los fuertes vientos han favorecido el aumento de incendios forestales en Puerto Rico. Expertos advierten que el humo puede agravar el asma y afectar especialmente a niños, adultos mayores, embarazadas y personas con enfermedades crónicas.

Puerto Rico enfrenta un incremento en el riesgo de incendios forestales debido a las condiciones de sequía, las altas temperaturas, la baja humedad y los vientos que favorecen la propagación del fuego. Además del impacto ambiental y operativo que representan estas emergencias, especialistas alertan sobre sus consecuencias para la salud respiratoria, particularmente entre las personas que viven con asma.
De acuerdo con datos del Negociado del Cuerpo de Bomberos, hasta mediados de julio se habían atendido 1,113 incendios forestales en Puerto Rico, una cifra que supera en 89 eventos los registrados para el mismo periodo de 2025.
Las autoridades señalaron que las zonas sur y oeste de la isla continúan siendo las más propensas a este tipo de incidentes. Asimismo, advirtieron que las condiciones actuales podrían provocar que el año cierre con más incendios forestales que los registrados durante 2025.
Según el informe más reciente del Monitor de Sequía de Estados Unidos, el 34.96% de Puerto Rico se encuentra bajo sequía moderada y el 41.79% permanece bajo condiciones atípicamente secas. En conjunto, más del 80% del territorio experimenta algún grado de sequedad o sequía.
La gerente de la Unidad de Manejo y Control del Asma del Departamento de Salud, Kayla Narváez, contó en una entrevista en Notiséis, que el principal riesgo para la salud proviene de las partículas y gases presentes en el humo generado por los incendios.
Según detalló, estas partículas pueden proceder de la vegetación quemada, así como de estructuras y otros materiales que liberan diversos compuestos químicos durante la combustión. Debido a su tamaño microscópico, pueden penetrar profundamente en los pulmones y afectar el sistema respiratorio.
Aunque cualquier persona puede experimentar efectos por la exposición al humo, Narváez indicó que quienes padecen asma enfrentan un riesgo mayor debido a la inflamación previa de sus vías respiratorias.
Las autoridades de salud señalaron que los niños constituyen uno de los grupos más vulnerables debido a que su sistema respiratorio aún está en desarrollo.
También se consideran poblaciones de mayor riesgo los adultos mayores, las mujeres embarazadas y las personas con enfermedades crónicas, incluyendo afecciones cardiovasculares, diabetes y enfermedades respiratorias.
En San Germán, municipio que permanece bajo alerta de "bandera roja" por alto riesgo de incendios forestales, las autoridades municipales advirtieron que la presencia persistente de humo puede afectar especialmente a las personas con condiciones respiratorias y otros grupos vulnerables.
Ante episodios de humo provenientes de incendios forestales, los expertos recomiendan limitar la exposición siempre que sea posible.
Entre las principales medidas se encuentran permanecer en interiores, mantener puertas y ventanas cerradas y, en el caso de contar con aire acondicionado, utilizar la función de recirculación para evitar el ingreso de aire exterior contaminado.
Además, se exhorta a la ciudadanía a mantenerse atenta a las orientaciones emitidas por las autoridades para conocer cuándo es necesario evacuar una zona o cuándo es seguro permanecer en el hogar.
Las autoridades coinciden en que la prevención es fundamental para reducir la incidencia de incendios forestales durante esta temporada.
Entre las recomendaciones se incluyen no quemar basura, hojas o terrenos; evitar arrojar colillas de cigarrillos o fósforos encendidos; apagar completamente fogatas, fogones y parrillas después de utilizarlos; y reportar de inmediato cualquier señal de incendio a través del sistema de emergencias.
Expertos también recordaron que factores como la sequía, los fuertes vientos y la presencia de polvo del Sahara crean condiciones favorables para que pequeños focos de fuego se conviertan rápidamente en incendios de gran magnitud, aumentando los riesgos para la población y para la salud pública.