Un estudio publicado en 2026 identificó 194 embarazos afectados por defectos del tubo neural en Puerto Rico entre 2015 y 2024; los investigadores no observaron una reducción estadísticamente significativa durante ese período de vigilancia epidemiológica.

Puerto Rico registró 194 embarazos afectados por defectos del tubo neural entre 2015 y 2024, incluidos casos de espina bífida y anencefalia, según un estudio de vigilancia poblacional publicado en septiembre de 2026 en la revista científica Birth Defects Research. Los investigadores no identificaron una disminución estadísticamente significativa en la tasa general de estos defectos durante el período analizado, un resultado que apunta a la importancia de mantener la vigilancia epidemiológica y reforzar las estrategias preventivas.
El estudio, titulado Epidemiology of Neural Tube Defects in Puerto Rico in the Era of Folic Acid Fortification: Population-Based Surveillance, Pregnancy Outcomes, and Lesion Patterns (2015–2024), fue elaborado por Derick Rodríguez-Reyes, Hiram E. Luigi-Martinez, Joseph Salem-Hernández, Gustavo E. Ronda-Rodríguez y Samuel Fernández. Los autores analizaron 194 embarazos afectados y utilizaron como referencia 220.138 nacimientos vivos registrados en la isla.
De acuerdo con sus resultados, la tasa general de vigilancia fue de 8,8 casos por cada 10.000 nacimientos vivos. La tasa correspondiente a los defectos del tubo neural entre nacidos vivos fue de 3,7 por cada 10.000. Los investigadores advirtieron que la tendencia durante los años estudiados no mostró una reducción estadísticamente significativa.
La espina bífida es una malformación congénita que ocurre cuando la columna vertebral y las estructuras que protegen la médula espinal no se cierran completamente durante el desarrollo embrionario. Sus consecuencias varían según el tipo y la localización de la lesión, y pueden incluir alteraciones de la movilidad, problemas de sensibilidad y complicaciones en el control de la vejiga o el intestino.
En la investigación publicada en Birth Defects Research, la espina bífida representó 88 de los 194 embarazos afectados por defectos del tubo neural, equivalentes al 45,4 %. La anencefalia, otra malformación incluida en el análisis, se identificó en 79 embarazos, el 40,7 % del total.
Estas cifras corresponden a embarazos afectados por distintos defectos del tubo neural y no deben interpretarse como el número de bebés nacidos vivos con espina bífida. El estudio también examinó los resultados de los embarazos, por lo que sus datos abarcan situaciones diferentes y no únicamente nacimientos.
El ácido fólico desempeña un papel importante en la prevención de algunos defectos del tubo neural. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) recomiendan que las personas que puedan quedar embarazadas consuman 400 microgramos de ácido fólico diariamente. La recomendación es relevante porque el tubo neural se forma y se cierra durante las primeras semanas del embarazo, a menudo antes de que la persona sepa que está embarazada.
La orientación de los CDC, actualizada en julio de 2026, señala que esta cantidad diaria ayuda a prevenir algunos defectos graves del cerebro y la columna vertebral. La suplementación debe abordarse como parte de la planificación reproductiva y la orientación clínica; las personas con antecedentes o circunstancias médicas particulares deben consultar con un profesional de salud sobre sus necesidades individuales.
Una investigación comparativa publicada en diciembre de 2025 en la revista Epidemiologia examinó específicamente la incidencia del mielomeningocele, una forma de espina bífida, en Puerto Rico y Estados Unidos entre 1996 y 2020. Los autores estimaron una media anual de 4,88 casos por cada 10.000 nacimientos vivos en Puerto Rico, frente a 1,78 en Estados Unidos.
Ese análisis se refiere a un tipo específico de espina bífida y a un período histórico; por tanto, sus cifras no representan la incidencia actual de todas las formas de espina bífida en la isla. Sin embargo, sus resultados, junto con el estudio más reciente sobre defectos del tubo neural, respaldan la necesidad de continuar examinando los registros locales y evaluar el alcance de las medidas preventivas.
Los investigadores del estudio de 2026 concluyeron que es necesario fortalecer la vigilancia específica de Puerto Rico y coordinar estrategias preventivas centradas en el folato. La información epidemiológica actualizada permite identificar patrones, evaluar las intervenciones y orientar los recursos de salud pública.