Los atentados del 11 de septiembre del 2001 en el World Trade Center continúan siendo objeto de seguimiento médico. Veinticinco años más tarde, el programa federal que atiende sobrevivientes y trabajadores expuestos ofrece servicios en Puerto Rico.

Hace 25 años una enorme cantidad de polvo, partículas, humo y productos de combustión fueron protagonistas tras el colapso de las Torres Gemelas y otros edificios del World Trade Center.
Para las personas que participaron en rescate, recuperación y limpieza, la exposición no terminó cuando desapareció la nube de polvo. Con el paso de los años, se han documentado problemas respiratorios y de las vías aerodigestivas asociados con aquella exposición.
Un estudio publicado en el American Journal of Industrial Medicine analizó los diagnósticos certificados entre miembros del World Trade Center Health Program y encontró una carga considerable de enfermedades respiratorias relacionadas con la exposición.
Entre los sobrevivientes de aquel día se destacaron las enfermedades obstructivas de las vías respiratorias. Entre ellas se encuentran el asma, la tos crónica, sinusitis crónica y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
El World Trade Center Health Program no está limitado a quienes viven en Nueva York. Las personas elegibles que residen fuera del área metropolitana de NY pueden recibir atención mediante la Nationwide Provider Network (NPN), una red de proveedores que atiende a miembros en diferentes partes de Estados Unidos y sus territorios.
Puerto Rico está expresamente incluido entre los territorios donde el programa cubre servicios de atención médica médicamente necesarios para condiciones relacionadas con el 11-S.
Esto significa que una persona que vive actualmente en Puerto Rico y que estuvo expuesta al desastre puede acceder al proceso de evaluación y, si cumple los criterios de elegibilidad y certificación, recibir seguimiento y tratamiento a través de proveedores afiliados al programa.
El objetivo del seguimiento no es solamente identificar los síntomas, sino determinar qué enfermedad existe y cuál es el tratamiento médicamente indicado. Hoy no existe un único tratamiento para las enfermedades relacionadas con la exposición del 11-S.
La atención depende del diagnóstico, las necesidades particulares de cada paciente y la gravedad de la enfermedad. Una persona con asma, por ejemplo, requiere un manejo diferente a quien presenta EPOC, rinosinusitis crónica o una enfermedad pulmonar intersticial.
Por eso, el objetivo del seguimiento no es solamente identificar los síntomas, sino determinar qué enfermedad existe y cuál es el tratamiento médicamente indicado.
El seguimiento comienza con una evaluación médica que busca reconstruir tanto la historia clínica como la exposición ocurrida después del 11 de septiembre de 2001. Dependiendo de la situación clínica, también pueden realizarse estudios adicionales, como radiografías de tórax, electrocardiogramas o análisis de orina.
Se realizan evaluaciones que incluyen antecedentes médicos y de exposición, examen físico, signos vitales y pruebas respiratorias como la espirometría o las pruebas de función pulmonar.
Para que el programa cubra el tratamiento, la condición debe estar incluida entre las enfermedades reconocidas y ser certificada como relacionada con la exposición al 11-S de acuerdo con los criterios establecidos.
En Puerto Rico, el acceso al World Trade Center Health Program significa que el paso del tiempo y el lugar de residencia no necesariamente ponen fin al seguimiento. Para quienes cumplen los criterios, existen mecanismos para continuar evaluando y tratando las consecuencias de salud relacionadas con aquella exposición.
Para quienes estuvieron expuestos, esto también deja una enseñanza importante: una enfermedad respiratoria que aparece años después no debe atribuirse automáticamente al 11-S, pero tampoco debe ignorarse una posible relación cuando existen antecedentes de exposición.
Veinticinco años después, la historia del 11-S no solo se cuenta desde lo ocurrido aquel día. También se cuenta desde las enfermedades que todavía requieren atención, seguimiento e investigación.