Identificar dónde comienza el dolor, cómo se extiende y qué otros síntomas aparecen puede ayudar a determinar cuándo es necesario consultar.

Sentir dolor en la cadera y las piernas no significa necesariamente que el problema se encuentre en la articulación de la cadera. En algunos casos, el origen puede estar en los músculos, tendones o ligamentos; en otros, puede relacionarse con la columna lumbar, un nervio comprimido o incluso con alteraciones de la circulación.
El dolor persistente forma parte de una realidad frecuente en la población. Datos del National Center for Health Statistics muestran que en Estados Unidos, 24,3 % de los adultos experimentó dolor crónico en 2023, mientras que 8,5 % presentó dolor crónico de alto impacto, definido como aquel que limita con frecuencia las actividades de la vida o el trabajo.
Por eso, la intensidad del dolor no es el único dato importante. También importa dónde comienza, hacia dónde se extiende, cuánto tiempo lleva presente y si aparece junto con hinchazón, debilidad, entumecimiento, fiebre o cambios en la piel.
Entre las causas se encuentran problemas de la propia articulación, lesiones de músculos y tendones, inflamación de tejidos, alteraciones de la columna y compresión de nervios. La artrosis de cadera es una de las posibilidades, especialmente con el envejecimiento. Puede producir dolor, rigidez y dificultad para mover la articulación, caminar o realizar actividades cotidianas.
Mayo Clinic señala que el dolor de cadera puede relacionarse con diferentes estructuras y que la ubicación exacta de la molestia puede ofrecer pistas sobre su origen. También pueden aparecer molestias por lesiones musculares, tendinitis, bursitis o sobrecarga física.
Cuando el dolor se siente principalmente en la parte interna de la cadera o en la ingle, puede estar relacionado con estructuras de la propia articulación. En cambio, cuando aparece en la parte externa de la cadera, la parte superior del muslo o el glúteo, puede involucrar los tejidos blandos que rodean la articulación.
Entre las causas frecuentes del dolor de cadera se encuentran la artrosis, lesiones, bursitis, tendinitis, esguinces, desgarros y algunos problemas de los nervios, incluida la ciática. También puede tratarse de un dolor referido, es decir, una molestia cuyo origen está en otra zona del cuerpo, como la región lumbar.
Una situación diferente ocurre cuando el dolor de una pierna aparece junto con hinchazón, calor, sensibilidad o cambios de color, particularmente si los síntomas se presentan de manera repentina. Mayo Clinic identifica estos signos entre las manifestaciones que pueden aparecer en una trombosis venosa profunda (TVP), una condición en la que se forma un coágulo en una vena profunda, generalmente en la pierna.
Por eso, identificar dónde comienza el dolor, hacia dónde se desplaza, cuánto tiempo lleva presente y qué síntomas lo acompañan puede aportar información importante para la evaluación médica. Más que acostumbrarse a una molestia persistente o atribuir automáticamente al envejecimiento, consultar cuando el dolor limita la vida cotidiana o presenta señales de alarma permite buscar su causa y determinar el tratamiento adecuado.
Más que acostumbrarse a una molestia persistente o atribuirla automáticamente al envejecimiento, consultar cuando el dolor limita la vida cotidiana o presenta señales de alarma permite buscar su causa y determinar el tratamiento adecuado.