Las dificultades de concentración, organización y atención pueden confundirse con síntomas de depresión o ansiedad. Datos de salud pública e investigaciones realizadas en Puerto Rico destacan la importancia de una evaluación profesional para identificar estas condiciones.

Las dificultades para concentrarse, organizar las tareas cotidianas y mantener la atención pueden pasar inadvertidas en mujeres adultas y confundirse con estrés, cansancio o problemas emocionales. Distinguir entre el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), la depresión y otras condiciones es importante para orientar una evaluación profesional y evitar conclusiones basadas únicamente en los síntomas.
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), el 18 % de los adultos en Puerto Rico informó haber recibido alguna vez un diagnóstico de depresión, de acuerdo con datos de 2024. La cifra corresponde a la población adulta general y no permite determinar la proporción específica de mujeres afectadas.
El dato sitúa la depresión entre los asuntos relevantes de salud pública de la isla, aunque no mide por sí solo cuántas personas presentan síntomas actualmente ni cuántos casos permanecen sin identificar.
Las diferencias en la presentación de los síntomas pueden dificultar el reconocimiento del TDAH en las mujeres. La psiquiatra Sasha Hamdani, especializada en este trastorno, abordó esta brecha en una entrevista publicada por MD Newsline, en la que destacó las diferencias entre hombres y mujeres en el diagnóstico y tratamiento.
"Hay una gran discrepancia en el diagnóstico y tratamiento del TDAH entre hombres y mujeres. [...] Las niñas con TDAH suelen presentar falta de atención y no suelen ser disruptivas para nadie más que para ellas mismas", señaló Hamdani.
La observación de la especialista aporta contexto sobre por qué algunas manifestaciones pueden resultar menos evidentes para el entorno. Sin embargo, su declaración se refiere a las diferencias generales en el reconocimiento del trastorno y no constituye un hallazgo específico sobre las mujeres adultas de Puerto Rico.
Por su parte, el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos (NIMH, por sus siglas en inglés) explica que el TDAH puede continuar durante la adultez y manifestarse mediante dificultades para mantener la atención, organizar actividades, administrar el tiempo y completar tareas.
El organismo también señala que algunas personas llegan a la edad adulta sin un diagnóstico porque sus síntomas no fueron reconocidos durante la infancia o porque lograron manejar sus dificultades hasta que aumentaron las exigencias laborales y personales.
Estas manifestaciones requieren una evaluación individualizada. Los problemas de concentración, por sí solos, no confirman la presencia del trastorno.
La investigación local ofrece datos adicionales para comprender cómo pueden evaluarse los síntomas del TDAH en la población adulta.
Un estudio publicado en febrero de 2026 en la revista científica BMC Psychiatry examinó las propiedades psicométricas de la versión de seis preguntas de la Escala de Autoinforme del TDAH en Adultos (ASRS-6, por sus siglas en inglés), mediante una muestra de 753 adultos empleados de habla hispana en Puerto Rico.
Los investigadores encontraron resultados favorables para utilizar esta herramienta como instrumento breve de detección de síntomas del TDAH. El estudio también identificó asociaciones entre los síntomas y dificultades relacionadas con la satisfacción laboral, el agotamiento profesional y el compromiso con el trabajo.
No obstante, la muestra estuvo compuesta por personas empleadas y los resultados no permiten establecer la prevalencia del trastorno en toda la isla ni determinar cuántas mujeres adultas permanecen sin diagnóstico. Además, una herramienta de detección no sustituye una evaluación clínica.
La depresión y el TDAH pueden presentarse en una misma persona, pero corresponden a condiciones distintas. La depresión puede incluir tristeza persistente, pérdida de interés en actividades, alteraciones del sueño, fatiga y dificultades de concentración. El TDAH se caracteriza por un patrón persistente de inatención y/o hiperactividad e impulsividad que afecta el funcionamiento cotidiano.
Los CDC advierten que no existe una prueba única para diagnosticar el TDAH y que otras condiciones, entre ellas la depresión, la ansiedad y los trastornos del sueño, pueden producir manifestaciones similares.
Para establecer un diagnóstico de TDAH, la evaluación debe considerar la historia de la persona, el inicio de los síntomas durante la infancia y su impacto en diferentes ámbitos de la vida. También es necesario explorar si existen otras condiciones que puedan explicar las dificultades.
Por ello, atribuir automáticamente los problemas de concentración a la depresión o asumir que corresponden al TDAH puede conducir a interpretaciones incompletas. Una evaluación profesional permite estudiar los antecedentes, identificar posibles condiciones concurrentes y orientar el tratamiento.
Aunque Puerto Rico dispone de estadísticas sobre depresión e investigaciones recientes sobre herramientas para evaluar el TDAH en adultos, las fuentes citadas no establecen una cifra representativa de mujeres de la isla que tengan TDAH sin diagnosticar o que presenten simultáneamente ambas condiciones.
Esta limitación impide cuantificar la magnitud del posible subdiagnóstico femenino en Puerto Rico. También señala la importancia de desarrollar investigaciones que examinen las diferencias por sexo, edad y otras características de la población, así como las barreras para acceder a evaluaciones y servicios de salud mental.
Reconocer las dificultades persistentes de atención, organización y estado de ánimo constituye un primer paso para buscar orientación profesional. La evaluación individualizada permite determinar si los síntomas corresponden al TDAH, a la depresión, a ambas condiciones o a otra causa.