Cada vez más personas mayores y pacientes con cáncer recurren a esta técnica mínimamente invasiva para tratar fracturas por compresión que en muchos casos limitan su calidad de vida.

Una aguja, cemento óseo y radiografías en tiempo real: así funciona la vertebroplastia, un procedimiento médico que ha ganado terreno como alternativa para quienes padecen fracturas vertebrales dolorosas y no responden a los tratamientos convencionales.
La técnica consiste en inyectar directamente en la vértebra dañada un cemento especial que se endurece en apenas 20 minutos y estabiliza el hueso fracturado.
Las fracturas por compresión vertebral afectan sobre todo a personas mayores con osteoporosis, una enfermedad silenciosa que debilita progresivamente los huesos. En estos pacientes, acciones cotidianas como toser, estornudar, inclinarse o simplemente voltearse en la cama pueden causar una fractura. El cáncer diseminado a la columna es otra causa frecuente.
Aunque muchas de estas fracturas no generan síntomas, cuando el dolor es persistente o intenso, la vertebroplastia puede ser una solución. Un procedimiento similar, la cifoplastia, agrega el uso de un pequeño globo que se infla dentro de la vértebra antes de inyectar el cemento, creando más espacio en el interior del hueso.
La vertebroplastia se realiza con el paciente acostado boca abajo, generalmente bajo sedación leve. Mediante imágenes de rayos X o tomografía computarizada en tiempo real, el médico guía la aguja hasta la vértebra afectada e inyecta el cemento con precisión. El procedimiento dura alrededor de una hora y la mayoría de los pacientes regresa a su casa el mismo día.
Si el cáncer fue la causa de la fractura, es posible que se tome una muestra de tejido óseo durante la misma intervención. Después del procedimiento, se recomienda aplicar hielo en la zona y evitar cargar objetos pesados durante al menos seis semanas.
Como todo procedimiento médico, la vertebroplastia conlleva riesgos. El principal es el derrame del cemento fuera de la vértebra, que podría ejercer presión sobre la médula espinal o los nervios, o en casos muy raros ingresar al torrente sanguíneo y alcanzar órganos vitales. También existe un pequeño riesgo de sangrado, infección y, paradójicamente, un mayor riesgo de nuevas fracturas en vértebras cercanas.
Los primeros estudios generaron cierto escepticismo: algunos investigadores hallaron que la vertebroplastia no superaba en eficacia a una inyección de placebo.
Sin embargo, los estudios más recientes son más alentadores y muestran que tanto la vertebroplastia como la cifoplastia alivian el dolor causado por fracturas por compresión durante al menos un año.
Los especialistas advierten que el procedimiento trata el síntoma, pero no la causa. Una fractura por compresión es una señal de alerta de debilitamiento óseo, por lo que diagnosticar y tratar la osteoporosis o el cáncer subyacente sigue siendo fundamental para evitar nuevas fracturas en el futuro.