Cáncer de seno en Puerto Rico: aumentan los diagnósticos, pero disminuyen las muertes

El cáncer de seno presenta dos tendencias que, a primera vista, parecen contradictorias en Puerto Rico: mientras la tasa de nuevos diagnósticos de cáncer de mama invasivo aumentó la tasa de mortalidad disminuyó.

Lukas Salomón Osorio

    Cáncer de seno en Puerto Rico: aumentan los diagnósticos, pero disminuyen las muertes

    Los datos corresponden al Registro Central de Cáncer de Puerto Rico, que analiza las tendencias de incidencia y mortalidad de la enfermedad en la población de la isla. El informe también señala que los diagnósticos de cáncer de mama in situ, es decir, lesiones no invasivas, aumentaron en promedio 2,7 % anual entre 2000 y 2022.

    El aumento de la incidencia no significa necesariamente que el cáncer de seno se esté volviendo más letal. La mortalidad y la incidencia son indicadores diferentes: una mide cuántos casos nuevos aparecen y la otra cuántas personas mueren por la enfermedad. Analizarlas en conjunto permite observar cómo cambia el comportamiento del cáncer a lo largo del tiempo.

    ¿Por qué pueden aumentar los diagnósticos mientras disminuyen las muertes?

    El Instituto Nacional del Cáncer señala que cuando las tasas de mortalidad disminuyen mientras las de incidencia aumentan, este patrón puede ser compatible con mejoras en el tratamiento, aunque el análisis debe considerar múltiples factores.

    La otra gran pieza es el avance en el tratamiento. Durante las últimas décadas se han incorporado terapias hormonales, quimioterapia más precisa, medicamentos dirigidos e inmunoterapia para determinados subtipos de cáncer de seno.

    La mamografía puede identificar determinadas alteraciones antes de que sean palpables o produzcan síntomas, permitiendo que algunas pacientes sean diagnosticadas cuando la enfermedad todavía está localizada.

    Un análisis publicado en JAMA y respaldado por investigadores del NCI estimó que, en Estados Unidos, la mortalidad por cáncer de seno disminuyó 58 % entre 1975 y 2019. Los modelos atribuyeron aproximadamente 47 % de esa reducción a los avances en el tratamiento del cáncer de seno en estadios I a III, 29 % al tratamiento de la enfermedad metastásica y 25 % a la mamografía de detección. 

    Más diagnósticos, menos mortalidad

    El cáncer de seno durante 2018-2022 representó 31,4 % de todos los cánceres diagnosticados en mujeres en Puerto Rico, convirtiéndose en el cáncer más frecuente entre ellas. En ese periodo se registraron alrededor de 2.410 nuevos casos cada año, mientras que el promedio anual de muertes fue de aproximadamente 418.

    El Registro Central de Cáncer reportó además una tasa de incidencia ajustada por edad de 98,9 casos por cada 100.000 mujeres durante 2018-2022. La tasa permite comparar el comportamiento de la enfermedad a través del tiempo teniendo en cuenta las diferencias en la estructura de edad de la población.

    ¿Qué papel tiene la mamografía?

    La mamografía continúa siendo una de las principales herramientas de detección del cáncer de seno. Su objetivo es identificar alteraciones en mujeres que pueden no presentar síntomas.

    El NCI señala que los estudios de detección pueden contribuir a reducir la mortalidad por cáncer de mama, aunque el beneficio individual depende de múltiples factores y las recomendaciones sobre cuándo comenzar y con qué frecuencia realizar el examen varían entre organizaciones.

    En Puerto Rico, además, existen iniciativas destinadas a reducir las barreras de acceso a la mamografía. El programa "Mamografías sobre Ruedas", impulsado por la Liga Puertorriqueña Contra el Cáncer y el Hospital Oncológico, ha llevado servicios de detección a distintas comunidades de la isla y reporta miles de mujeres impactadas.

    Octubre pone el foco en una tendencia que merece atención

    El contraste entre incidencia y mortalidad ofrece una lectura más completa del cáncer de seno en Puerto Rico. Por un lado, los diagnósticos de cáncer invasivo han aumentado 1,5 % anual en promedio desde 2000 hasta 2022. Por otro, la mortalidad se ha reducido 1,3 % cada año en promedio.

    La tendencia no elimina la necesidad de seguir fortaleciendo la prevención, el diagnóstico oportuno y el acceso al tratamiento. Tampoco significa que todas las mujeres diagnosticadas tengan el mismo pronóstico.

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