Con el inicio de octubre, Mes de Concienciación sobre el Cáncer de Seno, los datos vuelven a poner el foco sobre una de las enfermedades oncológicas de mayor impacto entre las mujeres.

Durante el periodo 2018-2022, el cáncer de seno representó el 31,4 % de todos los cánceres diagnosticados en mujeres en Puerto Rico y el 17,7 % de todas las muertes por cáncer femenino.
En promedio, 2.410 mujeres fueron diagnosticadas cada año y 418 fallecieron anualmente por esta enfermedad. La tasa de incidencia ajustada por edad fue de 98,9 casos por cada 100.000 mujeres, con una tendencia reciente al alza de aproximadamente 1,6 % anual durante ese periodo, manifestado por la RCPR.
El cáncer de seno puede comenzar sin producir síntomas. Por eso, las pruebas de detección tienen un papel diferente al de una evaluación realizada después de que aparece una alteración.
La mamografía es una radiografía de la mama y permite identificar algunas lesiones antes de que puedan ser palpadas. El Instituto Nacional del Cáncer señala que los tumores encontrados en etapas tempranas pueden ser más fáciles de tratar, mientras que la Organización Mundial de la Salud destaca que el diagnóstico temprano, seguido de un tratamiento adecuado, puede mejorar los resultados y reducir la mortalidad.
Las recomendaciones pueden variar según la edad y el nivel de riesgo. La U.S. Preventive Services Task Force (USPSTF) recomienda realizar una mamografía cada dos años entre los 40 y 74 años en mujeres con riesgo promedio.
La American Cancer Society (ACS) utiliza un esquema diferente: plantea que entre los 40 y 44 años existe la opción de comenzar anualmente; entre 45 y 54 años recomienda mamografía anual; y desde los 55 años permite pasar a un intervalo de cada dos años o continuar anualmente, siempre considerando el estado general de salud.
En mujeres con un riesgo elevado, la ACS recomienda complementar la mamografía con resonancia magnética de seno anual, generalmente desde alrededor de los 30 años, según la causa del riesgo.
Entre los signos descritos por el National Cancer Institute se encuentran un bulto en la mama o debajo del brazo, cambios en el tamaño o la forma del seno, engrosamiento, alteraciones de la piel, hundimientos, inflamación, cambios en el pezón o secreción que no sea leche materna.
Aunque el cáncer de seno puede manifestarse mediante cambios visibles o palpables, la mayoría de las alteraciones mamarias no son cáncer. Aun así, deben evaluarse cuando son nuevas o inusuales.La ausencia de dolor tampoco descarta la necesidad de una evaluación. De hecho, un bulto nuevo e indoloro es uno de los signos que debe ser revisado por un profesional de la salud.
Mantener actividad física regular, evitar el consumo nocivo de alcohol, no fumar y mantener un peso saludable forman parte de las medidas asociadas con la reducción del riesgo de distintos cánceres, incluido el de seno.
La OMS también señala la importancia de limitar el consumo de alcohol y promover estilos de vida saludables dentro de las estrategias de prevención. No todos los casos de cáncer de seno pueden prevenirse, pero algunos factores modificables están relacionados con un menor riesgo.